
Los anuncios de descubrimientos hay que cogerlos con pinzas, sobre todo cuando se trata de algo supuestamente tan extraordinario como para cambiarnos la vida. Últimamente, ya he expresado mi cautela a la hora de valorar algunas publicaciones, e incluso Leo le dedicaba un post completo al asunto hace poco.
Hoy descubro una lista redactada por Lennart Kiil en la que propone cinco consejos a tener en cuenta a la hora de consumir determinadas informaciones científicas:
