Pese a las apariencias, Julian Baggini (editor y cofundador de The Philosopher´s Magazine) no ha escrito un libro denso, justo al contrario. El cerdo que quería ser jamón es divertido, y sus experimentos apenas ocupan dos páginas, así que se leen del tirón. Aunque tras leerlos nos dejen unos buenos minutos meditando sobre ellos.
Pero de qué trata un libro con un título tan llamativo como El cerdo que quería ser jamón. Pues de algo tan estimulante como los experimentos mentales, los retos filosóficos y, sobre todo, los dilemas morales.
La estructura del libro también es bien sencilla. Antes de entrar en acción, se propone un ejemplo literario (novelas como El restaurante del fin del mundo), filosófico (la caverna de Platón o la paradoja de Zenón) e incluso cinematográfico (Desafío Total, Matrix). Tras su lectura, el autor empieza entonces a desentrañar su sentido, formulando preguntas incómodas, obligándonos a hacer ejercicio mental, hasta llegar a las últimas consecuencias.
Alguno de los artículos que nos ha inspirado el libro es, por ejemplo, Encuesta: ¿comeríais cerdos insensibles al dolor?

Algunas religiones, corrientes filosóficas y libros de autoayuda suelen afirmar que el ser humano debe conocerse a sí mismo, explorar su interior, examinar su alma y sus pensamientos. De esta manera, cualquiera adquiere más sabiduría, sabe hasta donde puede llegar… quién es, en suma.
Siguiendo la estela del