Hacer negocios con alguien, sobre todo si ese alguien es un desconocido, siempre tiene sus riesgos. Debemos depositar la confianza en alguien que, en el fondo, sólo persigue el máximo beneficio individual. Y la cuestión es que nosotros también buscamos lo mismo.
Así que la economía, concretamente la transacciones económicas, son una de las mayores fuentes de fricción social, pero también uno de los mayores alicientes para socializar, derribar prejuicios, romper barreras, aprender lenguas, etc.
El mayor engrasador de las relaciones es la oxitocina, así que la oxitocina tiene un papel muy importante en la economía. Un simple acto de generosidad financiera, por ejemplo, tal y como ocurre con una sonrisa o un pequeño gesto de deferencia, puede ocasionar la secreción de hormona oxitocina en el cerebro del receptor, y la oxitocina es la química que la evolución usa para hacer que los mamíferos se sientan bien entre ellos.
Funciona también en sentido contrario, tal y como apunta Matt Ridley:
Rociar oxitocina en las narices de estudiantes causará que confíen su dinero a extraños más fácilmente que aquellos que reciben un rocío de placebo. “La oxitocina es la firma fisiológica de la simpatía”, dice el neuroeconomista Paul Zak, quien conduce los experimentos, “y parece inducir un apego temporal a los otros.


Ahora que Sanidad
Cuando pensamos en el amor, suelen venirnos a la cabeza los poemas, el corazón encabritado, las mariposas en el estómago… pero nadie piensa en orinar cuando se plantea su enamoramiento.
Lo de que parirás con dolor, que dijo aquél, quizá tenga bastante sentido a nivel biológico. Lo cual podría interpretarse como una ventaja y no como un castigo divino. Y, por tanto, también daría algunos argumentos a los defensores del parto natural frente al parto por cesárea y el uso de analgésicos.