
Cuando hablamos de insecticidas podemos pensar que matan a todo bicho viviente, pero existen otro tipo de productos que no funcionan de esta manera. Este es el caso del caolín, cuyo uso está extendido en agricultura ecológica.
El caolín forma una película que protege el fruto del olivo del ataque de la mosca, puesto que al aplicar el caolín sobre el olivo, la mosca no es capaz de detectar la localización del fruto y así no lo ataca.
El funcionamiento de este producto químico está totalmente demostrado, pero ¿qué ocurriría si combinamos este insecticida con un insecto que también lucha contra otros tipos de plagas del olivo? y ¿en qué medida afectará este producto a la población de estos insectos beneficiosos para el olivo?.
Estas cuestiones han sido a las que han dado respuesta un grupo de investigación del departamento de Protección Ambiental de la Estación Experimental del Zaidín (EEZ), centro perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

