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        <title>Magazine - neuronas-espejo</title>
        <link>https://www.xatakaciencia.com</link>
        <description>Publicación de noticias sobre gadgets y tecnología. Últimas tecnologías en electrónica de consumo y novedades tecnológicas en móviles, tablets, informática, etc</description>
        <pubDate>Sat, 13 Jun 2026 10:27:15 +0000</pubDate>
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                <title><![CDATA[¿Las mujeres son más empáticas que los hombres?]]></title>
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                <pubDate>Tue, 16 Feb 2016 16:36:22 +0000</pubDate>
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                    <![CDATA[
                              <p>
      <img src="https://i.blogs.es/a8fb99/woman-1006102_960_720/1024_2000.jpg" alt="&#x00BF;Las&#x20;mujeres&#x20;son&#x20;m&#x00E1;s&#x20;emp&#x00E1;ticas&#x20;que&#x20;los&#x20;hombres&#x3F;">
    </p>
    <p>Que las mujeres son más sensibles, empáticas, comprensivas y atentas a los detalles psicoemocionales que les rodean es una idea tan arraigada que parece ser cierta. </p>
<!-- BREAK 1 -->
<p>Pero, si bien es cierto que algunas pruebas parece que arrojan ventajas en el cerebro femenino a la hora de descifrar expresiones faciales de miedo y repugnancia, <strong>la investigación al respecto sugiere que se han exagerado estas diferencias de género</strong>.</p>
<!-- BREAK 2 --><!--more--><h2>¿Somos tan diferentes?</h2>

<p>Hombres y mujeres a menudo se han presentado como diferentes a lo largo de la historia, el problema es que se han presentado como cualitativamente distintos, es decir, que <strong>el hombre era superior a la mujer</strong>. </p>
<!-- BREAK 3 -->
<p>La moderna neurociencia, sin embargo, cada vez encuentra más similitudes entre los cerebros de los hombres y las mujeres. Con todo, parece que hay cerebros mejor capacitados para determinadas acciones que otros. Estas pequeñas diferencias, no obstante, se han magnificado hasta límites grotescos, como es el caso de <strong>Louann Brizendine</strong>, autora del libro <em>El cerebro femenino</em>, del año 2006.</p>
<!-- BREAK 4 --><div class="article-asset-image article-asset-normal article-asset-center">
 <div class="asset-content">
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      </div>
</div>
<p><strong>Brizendine</strong> escribió un libro donde presentaba torticeramente las conclusiones de algunos estudios, practicando el innoble arte del <a rel="noopener, noreferrer" href="https://es.wikipedia.org/wiki/Falacia_de_evidencia_incompleta">cherry picking</a>, con objeto de reforzar su prejuicio: que las son más sensibles al dolor ajeno, ergo más empáticas, ergo <strong>disponen de más neuronas espejo</strong> o neuronas espejo más activas. </p>
<!-- BREAK 5 -->
<h2>Solo especulación</h2>

<p>Otro libro de una excelente divulgadora, <em>Cuestión de sexos</em>, de <strong>Cordelia Fine</strong> (que además está mucho mejor escrito y es mucho más divertido), sin embargo, es más prudente con las hipótesis, y dedica buen parte de su tiempo a <strong>desmentir las afirmaciones de Brizendine</strong>. </p>
<!-- BREAK 6 -->
<p>El engaño más burdo de <strong>Brizendine</strong> es presentar <a rel="noopener, noreferrer" href="http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/14976305">un estudio</a> sobre imágenes cerebrales para demostrar que las mujeres tienen más empatía que los hombres, que no obstante solo estaba hecho en mujeres: no había comparación con la de los hombres.</p>
<!-- BREAK 7 -->
<p>Otro <a rel="noopener, noreferrer" href="http://www.nature.com/nature/journal/v439/n7075/abs/nature04271.html">estudio</a> señalaba que los hombres solo mostraba actividad cerebral asociada con la empatía respecto al dolor ajeno si pensaban en que esta persona había jugado limpio. Las mujeres, sin embargo, no discriminaban tanto en su empatía, y la mostraban por personas tanto si habían jugado limpio como si no. <strong>Brizendine interpretó este estudio aduciendo que los hombres carecían de empatía</strong>. </p>
<!-- BREAK 8 -->
<p><strong>Fine</strong> también señala que no hay estudios que demuestren que las mujeres poseen más neuronas espejo que los hombres. Ni tampoco que sean más activas. De hecho, Brizendine aludía como prueba de su afirmación una comunicación personal con una psicóloga de Harvard, <strong>Lindsay Oberman</strong>, pero Fine contactaría de nuevo con Oberman, quien negó haber mantenido ninguna comunicación con Brizendine (amén de que tampoco creía que hubiese evidencias de más neuronas espejo en mujeres).</p>
<!-- BREAK 9 -->
<p>Ante lo cual, <strong>todavía es prematuro afirmar que las mujeres sean más sensibles o empática en bruto</strong>. Todos podemos explicar anécdotas, pero el plural de anécdota no es estadística. Y todavía tenemos mucho que aprender al respecto (entre otras cosas, dejando de leer a la prejuiciosa Brizendine).</p>
<!-- BREAK 10 --><script>
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                                <item>
                <title><![CDATA[Sólo entendemos a los grupos de 150 personas (I)]]></title>
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                <pubDate>Sun, 20 Jun 2010 04:45:06 +0000</pubDate>
                                <description>
                    <![CDATA[
                              <p>
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    </p>
    <p></p>
<p>A pesar de que ahora vivimos en grandes ciudades y casi todos estamos comunicados por inmensas redes sociales, esta condición es bastante reciente en nuestra historia evolutiva. <strong>Todos nosotros descendemos de individuos que convivían en grupos especialmente reducidos de personas</strong>.</p>
<!-- BREAK 1 -->
<p>Hoy en día se mantiene de una manera más o menos unánime la teoría de que el cerebro humano aumentó su volumen espectacularmente <strong>para enfrentarse a entornos sociales densos</strong>. Un individuo que perteneciera a un grupo de 5 personas, por ejemplo, se enfrenta a 10 relaciones diferentes: las que tiene con los otros 4 miembros del grupo, más las 6 relaciones que tienen lugar entre todos los pares posibles. </p>
<!-- BREAK 2 -->
<p>Conocer en profundidad a todos los miembros de un grupo implica comprender las dinámicas personales, el adaptar la propia personalidad a las de los otros, hacer que todos se sientan felices, organizarse para dedicar tiempo a los demás y la atención que nos piden, etcétera. </p>
<!-- BREAK 3 -->
<p>Pero ahora imaginemos a una persona introducida <strong>en un grupo de 20 personas</strong>. Entonces se debe enfrentar a 190 relaciones entre pares: 10 entre él y los otros miembros, y 171 con las restantes parejas posibles. Es decir, aunque el tamaño del grupo se ha quintuplicado, la cantidad de información necesaria para conocer en profundidad a los miembros del grupo se ha multiplicado por 20. </p>
<!-- BREAK 4 -->
<p></p>
<!--more--><p></p>

<p>O dicho de otra manera: un pequeño aumento en el tamaño del grupo <strong>da lugar a una carga social e intelectual significativamente mayor</strong>. Por eso no es extraño comprobar que, de todos los grupos de primates, los humanos son los que forman grupos de socialización más grandes. </p>
<!-- BREAK 5 -->
<p>De hecho, se ha elaborado una ecuación para calcular cuál será el máximo tamaño posible del grupo social para cada especie concreta. Lo elaboró Dunbar, y la ecuación funciona en la mayoría de primates. Él lo llama <strong>el ratio de neocórtex</strong> (el tamaño del neocórtex, en relación con el tamaño del cerebro).</p>
<!-- BREAK 6 -->
<p>En el caso del <em>Homo sapiens</em>, la estimación es de 147,8 miembros. </p>

<blockquote>Parece ser que la cifra 150 representa el número máximo de individuos con los que podemos mantener una auténtica relación de tipo social, ese tipo de relaciones en que basta con saber cómo se llaman los otros y de qué los conocemos. Es decir, esas personas con las que no nos da ningún apuro tomar algo en el bar si coincidimos con ellas por casualidad.</blockquote>

<p>Cuando el antropólogo <strong>Robin Dunbar</strong> analizó 21 sociedades diferentes de cazadores y recolectores sobre las que hay sólida evidencia histórica, descubrió que la constante de 150 individuos se mantiene. Desde los walbiri de Australia hasta los tauade de Nueva Guinea, pasando por los ammassalik de Groenlandia y los ona de Tierra de Fuego. <strong>El número medio de miembros de cada poblado es 148,4</strong>. </p>
<!-- BREAK 7 -->
<p>¿Cómo afecta algo así a nuestra percepción de los demás? ¿Qué ocurre cuando a nuestro alrededor hay más de 150 personas? Lo veremos en la siguiente entrega de este artículo.</p>
<!-- BREAK 8 -->
<p>Vía | <a rel="noopener, noreferrer" href="http://www.anfrix.com/2008/01/el-numero-de-dunbar/">Anfrix</a></p>
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                                <item>
                <title><![CDATA[Tu estado de ánimo depende del estado de ánimo de los demás (I)]]></title>
                <link>https://www.xatakaciencia.com/psicologia/tu-estado-de-animo-depende-del-estado-de-animo-de-los-demas-i</link>
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                <pubDate>Mon, 08 Feb 2010 12:15:58 +0000</pubDate>
                                <description>
                    <![CDATA[
                              <p>
      <img src="https://i.blogs.es/c54a52/20070530000132-manifestaciones/1024_2000.jpg" alt="Tu&#x20;estado&#x20;de&#x20;&#x00E1;nimo&#x20;depende&#x20;del&#x20;estado&#x20;de&#x20;&#x00E1;nimo&#x20;de&#x20;los&#x20;dem&#x00E1;s&#x20;&#x28;I&#x29;">
    </p>
    <p>Cada vez más, <strong>la memética</strong> permite revelarnos que nosotros, de una forma asombrosamente profunda, somos en gran parte una suma de influencias por parte de la gente con la que tenemos un contacto cotidiano.</p>
<!-- BREAK 1 -->
<p>Por esa razón, el refranero popular cobra mayor importancia a la luz de sus nuevos descubrimientos: <strong>dime con quién andas y te diré quién eres</strong> (no sólo porque tú decidas andar con ellos, sino porque ellos acabarán influyendo en tu forma de pensar, en tu estado de ánimo, en tu estado físico, en tu manera de hablar y hasta en aspectos tan peregrinos como tu peso o tu salud cardiovascular).</p>
<!-- BREAK 2 -->
<p>El impacto emocional de las personas que nos rodean quedo expresado en un curioso experimento realizado con estudiantes voluntarios de la <strong>Universidad de Wurzburg</strong>, Alemania. </p>
<!-- BREAK 3 -->
<p>Los sujetos debían escuchar una voz grabada leyendo un párrafo muy pesado y aburrido, una traducción alemana del <em>Tratado de la naturaleza humana</em>, del filósofo <strong>David Hume</strong>. Ya os lo podéis imaginar: un rollo.</p>
<!-- BREAK 4 --><!--more--><p>Pero la grabación tenía dos versiones diferentes. <strong>Una ligeramente alegre y otra ligeramente triste</strong>. La diferencia entre ambas, sin embargo, era tan sutil que nadie se percataba de ella a menos que se le indicara expresamente. </p>
<!-- BREAK 5 -->
<p>Pero lo cierto es que ambas grabaciones, dependiendo de su tono sutil, determinaban que luego el sujeto saliera un poco más alegre o un poco más triste después del experimento. </p>
<!-- BREAK 6 -->
<p>La infiltración del estado de ánimo en los estudiantes era tan poderosa que ésta se producía incluso cuando los sujetos realizaban alguna tarea que les distrajera de la grabación, como rellenar los agujeros de un tablero de madera. Estas distracciones no permitían que los sujetos entendieran el párrafo de Hume (y sin distracciones es muy posible que nadie lo entendiera realmente), sin embargo el contagio de estado de ánimo se producía con la misma intensidad. </p>
<!-- BREAK 7 -->
<p>O dicho de otro modo: <strong>no importa lo que digas sino cómo lo digas</strong>.</p>

<p>No debemos, no obstante, confundir estados de ánimo con emociones. Las emociones solemos saber a qué están asociadas. Pero los estados de ánimo surgen sin que sepamos muy bien qué nos ha llevado hasta él (de ahí proviene, por ejemplo, lo de “hoy me he levantado con mal pie”). </p>
<!-- BREAK 8 -->
<p>En este sentido, el experimento de Wurzburg pone de relieve que nuestro mundo debe estar repleto de desencadenantes del estado de ánimo. <strong>Desde la música ambiental de un ascensor hasta un tono de voz</strong>. </p>
<!-- BREAK 9 -->
<p>Las expresiones faciales de los demás también nos influyen. Lo de que la risa es contagiosa es completamente cierto. Pero también lo es el resto de muecas gracias a nuestras neuronas espejo.</p>
<!-- BREAK 10 -->
<p>Como apunta <strong>Daniel Goleman</strong>, este reflejo de la imitación favorece una especie de puente intercerebral que nos expone a las influencias emocionales más sutiles de quienes rodean. O simplificando: demuestra que somos seres empáticos. </p>
<!-- BREAK 11 -->
<p>Luego hay personas más o menos sensibles, por supuesto (yo me considero <em>hiperestésico</em>, qué le vamos a hacer). Pero en todos nosotros la transacción emocional vía visual se produce también a nivel inconsciente. </p>
<!-- BREAK 12 -->
<p>Imitamos la alegría de un rostro que sonríe tensando los músculos faciales que esbozan la sonrisa, y esto ocurre de manera automática, aunque nosotros no queramos. Puede que pensemos que realmente no ocurre algo así, pero <strong>la monitorización de la musculatura facial pone claramente de relieve la presencia de ese reflejo emocional</strong>. </p>
<!-- BREAK 13 -->
<p><strong>Edgar Allan Poe</strong> tuvo una comprensión intuitiva de este principio cuando dijo:</p>

<blockquote>Cuando quiero saber lo bondadosa o malvada que es una persona o qué es lo que está pensando reproduzco en mi rostro, lo más exactamente que puedo, su expresión y luego aguardo hasta ver cuáles son los pensamientos o sentimientos que aparecen en mi mente o en mi corazón que equivalen o se corresponden con esa expresión.</blockquote>

<p>Vía | <a rel="noopener, noreferrer" href="http://www.eljardindellibro.com/libros/__inteligencia_social.php"><em>Inteligencia social</em> de Daniel Goleman</a></p>
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                                <item>
                <title><![CDATA[Test para saber lo bueno que eres]]></title>
                <link>https://www.xatakaciencia.com/antropologia/test-para-saber-lo-bueno-que-eres</link>
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                <pubDate>Tue, 26 Jan 2010 19:37:56 +0000</pubDate>
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                    <![CDATA[
                              <p>
      <img src="https://i.blogs.es/34434d/homer-el-bien-o-el-mal/1024_2000.jpg" alt="Test&#x20;para&#x20;saber&#x20;lo&#x20;bueno&#x20;que&#x20;eres">
    </p>
    <p></p>
<p>Poco a poco estamos descubrimiento que el sentido moral es algo que s<strong>urge de forma innata</strong> en el ser humano (aunque esa moralidad acostumbre a manifestarse sólo entre los miembros de nuestro propio grupo o clan).</p>
<!-- BREAK 1 -->
<p>En 1996, biólogos italianos descubrieron las <strong>neuronas espejo</strong>, que determinan nuestro grado de empatía, altruismo o solidaridad con el prójimo. Estas neuronas está alojadas en la corteza premotora del cerebro, y nos hacen ponernos en la piel del otro gracias que permiten que lo imitemos: <em>hacen que nos hagamos una idea de lo que está haciendo el otro y que podamos darle sentido</em>. </p>
<!-- BREAK 2 -->
<p>Por esa razón, cuando una persona sufre un padecimiento, se activa en nosotros un patrón cerebral que es el mismo que entra en funcionamiento cuando alguien ve a otra persona sufrir. </p>
<!-- BREAK 3 -->
<p>Pero no todos nacemos con el mismo grado de moral, y el ambiente acaba por configurar finalmente nuestra moralidad (pese a la idea <em>russoniana</em> del buen salvaje, <strong>son las ciudades más industrializadas las que tienen ciudadanos más morales y no los escenarios rurales o naturales</strong>).</p>
<!-- BREAK 4 -->
<p></p>
<!--more--><p></p>

<p>Para arrojar un poco de luz a cómo los humanos decidimos lo que es bueno o malo, un grupo de investigadores del <strong>Laboratorio de Neurociencias Cognitivas de Primates de la Universidad de Harvard</strong> ha diseñado un test <em>online</em>, una serie de dilemas morales con la intención de desentrañar los mecanismos psicológicos que gobiernan nuestros juicios éticos. </p>
<!-- BREAK 5 -->
<p>El objetivo es averiguar cuáles son las diferencias y cuáles las similitudes entre las intuiciones morales de personas de edad, cultural, sociedad, creencias religiosas y ocupaciones distintas. </p>
<!-- BREAK 6 -->
<p> </p>
<p>Podéis participar en el <a rel="noopener, noreferrer" href="http://moral.wjh.harvard.edu/v2/Spanish/index.html">Moral Sense Test</a> para comprobarlo (totalmente en español).</p>
 Os recomiendo que NO LEÁIS los comentarios de este post para no veros influenciados por los comentarios de quienes ya lo han llevado a cabo.</p>

<p>Por el momento ya han participado cientos de miles de personas de más de 120 países. Incluso antropólogos han suministrado las respuestas de gente que vive en pequeños poblados indígenas remotos y aislados de poblaciones de Bolivia, Tanzania, Papúa Nueva Guinea y Guatemala. </p>
<!-- BREAK 7 -->
<p>Sitio Oficial | <a rel="noopener, noreferrer" href="http://moral.wjh.harvard.edu/v2/Spanish/index.html">Moral Sense Test</a></p>
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                                <item>
                <title><![CDATA[Las innumerables formas que tenemos de reírnos]]></title>
                <link>https://www.xatakaciencia.com/psicologia/las-innumerables-formas-que-tenemos-de-reirnos</link>
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                <pubDate>Tue, 12 Jan 2010 09:44:37 +0000</pubDate>
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                    <![CDATA[
                              <p>
      <img src="https://i.blogs.es/86d588/imgpaul20ekman1/1024_2000.jpg" alt="Las&#x20;innumerables&#x20;formas&#x20;que&#x20;tenemos&#x20;de&#x20;re&#x00ED;rnos">
    </p>
    <p>Aunque lo hacemos con naturalidad desde muy pequeños, resulta asombrosa la capacidad de nuestro cerebro para registrar hasta detalles infinitesimales el lenguaje no verbal de los demás y, por supuesto, de expresar nuestras emociones con nuestros gestos y muecas. Un ligero desvío de mirada, un milimétrico frunce en el entrecejo, un mínimo tic en el labio… <strong>todo cuenta en la muda partida de ajedrez psicoemocional a la hora de suponer qué piensa realmente el otro y si este pensamiento se relaciona con lo que dice</strong>.</p>
<!-- BREAK 1 -->
<p>Para advertir la apabullante complejidad de estas expresiones no verbales, <strong>basta con observar la gran diversidad de sonrisas que somos capaces de formular de manera casi inconsciente</strong>. </p>
<!-- BREAK 2 -->
<p><strong>Paul Ekman</strong>, un psicólogo que ha sido un pionero en el estudio de las emociones y sus relaciones con la expresión facial, se dedicó en la década de 1980 a aprender a controlar voluntariamente, delante de un espejo, cada uno de los casi 200 músculos de la cara. <strong>Para ello, incluso, se aplicaba ligeras descargas eléctricas para poder así localizar algunos músculos difíciles de detectar</strong>. </p>
<!-- BREAK 3 --><!--more--><p>Tras este largo juego de muecas de psicópata, Ekman elaboró un mapa exhaustivo de los distintos sistemas musculares que se ponen en funcionamiento al exhibir cada una de las grandes emociones y sus múltiples variantes. </p>
<!-- BREAK 4 -->
<p>En el ámbito exclusivo de las sonrisas, <strong>Ekman identificó 18 tipos diferentes de sonrisa basados en distintas combinaciones de los 15 músculos faciales implicados</strong>. <strong>Daniel Goleman</strong> describe alguna de ellas en su libro <em>Inteligencia social</em>:</p>
<!-- BREAK 5 -->
<blockquote>Entre ellas cabe señalar, por nombrar sólo unas pocas, la sonrisa postiza que parece pegada a un rostro infeliz y transmite una actitud del tipo sonríe y apechuga que parece el reflejo mismo de la resignación; la sonrisa cruel que exhibe la persona malvada que disfruta haciendo daño a los demás y la sonrisa distante característica de Charlie Chaplin, que moviliza un músculo que la mayoría de la gente no puede mover voluntariamente y parece, como dice Ekman, reírse de la risa.</blockquote>
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<p>Una de las más conocidas, sin embargo, es <strong>la sonrisa de Duchenne</strong>, llamada así en honor al médico investigador francés <strong>Guillaume Duchenne</strong>. Es un tipo de sonrisa que involucra la contracción de los músculos cigomático mayor y menor cerca de la boca, los cuales elevan la comisura de los labios, y el músculo orbicular cerca de los ojos, cuya contracción eleva las mejillas y produce arrugas alrededor de los ojos.</p>
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<p>Muchos investigadores han sugerido que la sonrisa de Duchenne indica una emoción espontánea y genuina ya que la mayor parte de las personas no pueden contraer a voluntad el músculo orbicular.</p>
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<p>Las sonrisas genuinas que transmiten alegría espontánea son, con toda probabilidad, las más poderosas, y también las más íntimamente relacionadas con la convivencia con los demás, pues son las que se registran más fácilmente por las neuronas espejo destinadas a detectar sonrisas y desencadenar las nuestras. <strong>Por eso hay risas que son más contagiosas que otras, independientemente de que la mayoría ya lo sean.</strong></p>
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<p>Preferimos rostros felices y sonrientes. Algunos neurocientíficos sugieren que el cerebro posee un sistema que nos predispone hacia los sentimientos positivos y nos lleva a asumirlos con mayor frecuencia que los negativos.</p>
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<blockquote>Ciertamente, la risa puede ser la distancia más corta entre dos cerebros, provocando un contagio irrefrenable que establece un vínculo social inmediato.21 Cuanto más amigos sean dos adolescentes, por ejemplo, más atolondradamente se reirán y mayor será la sincronía que experimentarán o, dicho en otras palabras, mayor será su resonancia, hasta el punto de que lo que para un padre puede simplemente parecerle un bullicio infernal puede resultar, para su hijo, el paradigma de la proximidad.</blockquote>

<p>Vía | <em>Inteligencia social</em> de Daniel Goleman</p>
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