Poco a poco están introduciéndose dispositivos de navegación equipados con información sobre el tráfico en tiempo real. Así, el GPS ya no solo nos llevará por el camino más corto sino también por el camino menos congestionado. Algo muy de agradecer en estos días de vacaciones en el que todo el mundo coge el coche incluso para ir a comprar una barra de pan.
Imaginaos que se ha producido una colisión unos kilómetros más adelante. Nuestro GPS no detecta y, entonces, nos ofrece una ruta alternativa que, según sus cálculos, aumentará nuestro tiempo de llegada en seis minutos pero reducirá los posibles 20 o 30 minutos que supondrá quedarse detenido hasta que llegue la ambulancia.
Sin embargo, las cosas, cuando hablamos de tráfico, nunca pueden ser tan idílicas. Somos demasiadas personas, y gestionar tanta masa de tráfico es casi una utopía.
Veamos los inconvenientes de un sistema de información actualizada. El principal es que el cambio de ruta de los conductores debido a la información de sus navegadores también influirá continuamente en los flujos de vehículos de las rutas alternativas. Lo cual también alterará la predicción en pocos minutos. Dicho de otra forma: cuando todo el mundo sabe que las acciones de determinada empresa van a subir mañana, todo el mundo comprará hoy la acción… lo cual encarecería tanto la acción que mañana ya no podría subir.






El Sistema de Posicionamiento Global (Global Positioning System, G.P.S.) fue concebido para determinar posiciones en tierra, mar, aire o en el espacio, partiendo de las posiciones conocidas de una constelación de satélites.
El programa europeo de navegación por satélite Galileo, que pretende competir con el sistema estadounidense GPS, está interrumpido por las dudas de las compañías adjudicatarias sobre su rentabilidad, según informa el Financial Times (FT).