
Polvo eres y en polvo te convertirás, suele decirse desde la óptica religiosa. Pero lo cierto es que, a tenor de las cifras, más que polvo lo que parece constituir nuestra esencia es el líquido. Como si todo un mar anidase dentro de nosotros. Más que de carne y huesos, los seres humanos parecen ser uno de esos globos de agua que los niños te tiran a traición. Ya decía Heráclito que la vida es un río, ¿no?
Por ejemplo, si sumamos todos los litros de líquidos que nuestro cuerpo produce, recicla, expulsa y absorbe al día por el aparato digestivo, los riños, las mucosas y las glándulas varias, resulta que aparecen 180 litros. Habéis leído bien. 180 litros. Vayamos a desglosarlos.
170 litros son de la sangre que pasa diariamente por los riñones para ser depurados.
3 litros de jugos gástricos que al cabo del día produce el estómago.
8 litros de secreciones que pasan a través del aparato digestivo.
