Todo aquel que haya caminado por las montañas habrá comprobado que las cosas que hay “abajo” no son las mismas que hay “arriba”, y que se pasa de valles de árboles frondosos a bosques con pinos, luego a arbustos pequeños y retorcidos, seguidos de praderas, piedras con líquenes, nieve. Aunque las formaciones concretas o el número de pisos bioclimáticos depende del lugar, este es un patrón general en todas partes.
Durante milenios el ser humano se ha aprovechado de esta zonación altitudinal para gestionar el medio (viviendo en los valles donde hay madera, llevando los rebaños a las montañas en verano donde hay pastos, etc).

