Basta con echar un vistazo a nuestro alrededor para intuir que generalmente a las mujeres les duele con más frecuencia la cabeza que a los hombres. Y no, no me estoy refiriendo a la consabida excusa para no tener sexo, el “cariño, esta noche no, que me duele la cabeza” (de hecho, la excusa es un poco mala, porque precisamente el sexo es un buen remedio para el dolor de cabeza).
Lejos de fingimientos, las mujeres tienen más propensión a las migrañas (es 3 ó 4 veces más frecuente entre las mujeres que entre los hombres). Y ahora investigadores del Instituto Nacional Francés de la Investigación Médica (INSERM) han identificado tres genes asociados con la migraña. Uno de los genes identificados (TRPM8), que se expresa en neuronas y codifica un sensor para el dolor, se expresa solamente en las mujeres. Los resultados, publicados en Nature Genetics.
El estudio se realizó sobre 23.230 mujeres, procedentes del Estudio Sanitario del Genoma de la Mujer realizado en EE UU. De ellas, 5.122 padecían migrañas. egún el Instituto Nacional de Investigación del Genoma, este tipo de estudio tiene un enfoque que consiste en escanear rápidamente los marcadores a través de los sistemas completos de ADN de muchas personas para encontrar variaciones genéticas asociadas con una enfermedad en particular.

Algunas personas, cuando sufren migrañas, sienten una especie de aura: destellos que atraviesan su campo visual, zigzagueando. Este fenómeno no entraña ningún misterio. Sin embargo, con menos frecuencia, hay pacientes que se refieren a figuras geométricas más intrincadas: retículas, espirales, embudos y telarañas que se mueve, giran y se transforman constantemente.
Unos doctores canadienses descubrieron un paciente en la provincia de Columbia Británica cuya sangre era de color verde oscuro, probablemente a causa del exceso de ingestión de un medicamento conocido como sumatriptan.