Hace unos días os hablaba del problema medioambiental que suponen los eructos de vacas, que convierten el consumo de productos lácteos en todo un lujo.
Ahora un grupo de investigadores británicos ha publicado un estudio en la revista Current Biology que sostiene que las flatulencias de los dinosaurios saurópodos, mucho peores que los eructos de las vacas, podrían haber producido suficiente metano como para contribuir sustancialmente en el aumento de temperatura de la Tierra, lo que ayudaría a explicar el calentamiento global superior en unos 10ºC al actual que se produjo hace unos 200 millones de años.
Los pedos de dinosaurio expulsaban anualmente la nada despreciable cantidad de 520 millones de toneladas de este gas de efecto invernadero.

Quienes hemos visto Mad Max: más allá de la cúpula del trueno ya sabíamos que ciertos animales (en las película, los cerdos) son capaces de emitir grandes cantidades de metano. Lo que resulta más sorprendente es que estas emisiones de gas tienen un impacto medioambiental nada desdeñable.