Los lingüistas Ute Fischer y Judith Orasunu plantearon a un grupo de capitanes y copilotos la siguiente situación hipotética para saber cómo reaccionarían:
Usted detecta en el radar meteorológico un área de fuertes precipitaciones a cuarenta kilómetros. El piloto mantiene el rumbo actual en Mach 0,73, a pesar de que han sido informados de tormentas inmensas en su área y de haberse encontrado algunas turbulencias. Usted quiere asegurarse de que su avión no penetrará en esa área. Pregunta: ¿Qué le dice al piloto?
Para responder a esa pregunta presentaban al menos 6 modelos distintos de persuadir al piloto para cambiar de rumbo y esquivar el mal tiempo, cada uno de ellos con un nivel diferente de mitigación:

Aunque nuestros arrebatos de miedo nos impidan sentirlo así, es cierto que viajar en avión implica menos riesgos para la vida que hacerlo en otros medios de transporte.
Regularmente aparecen en la prensa estadísticas sobre la esperanza de vida de diferentes países. La mayoría de estudios deducen que una mayor esperanza de vida está íntimamente ligada al nivel de alimentación, sanidad, higiene o ejercicio físico.
Aprovechando esta oleada de furor zombi que nos rodea, tanto en el cine como en la literatura, vale la pena recordar que los zombis no son muertos vivientes que nos persiguen día y noche para comerse nuestro cerebro.
Sin embargo, asumir el poder del contexto, de que somos como somos, en una parte muy importante, dependiendo de dónde estamos, permitiría afrontar mejor muchos problemas.
La personalidad es un conjunto de costumbres, tendencias e intereses relacionados entre sí de un modo bastante vago, y que depende, en ciertos momentos, de las circunstancias y el contexto. Pero no somos capaces de percibir eso porque la gente acostumbra a tener mucho control sobre su entorno, lo cual ofrece una imagen de falsa coherencia en su personalidad.
Existe un mito muy arraigado en el acervo popular: que somos así o asá y eso nos define, que somos buenos o malos, que somos amables o ariscos, que somos altruistas o egoístas. O eres una cosa o eres la otra. Y, además, lo eres para casi siempre.
En el post anterior hablábamos de los conectores y de los mavens a la hora de propagar una idea, una moda, una costumbre o incluso una enfermedad. Hoy hablaremos del último grupo de personas responsables de propagar los memes: los vendedores natos.
Una vez definidos esa clase de persona que son los conectores, es hora de hablar de los mavens. Es cierto que los conectores son excelentes a la hora de conectar gente entre sí, y confiamos en ellos para que nos enlacen con otras personas. Los mavens son lo mismo en el ámbito de la información.
Lo primero que hay que asumir en la teoría de los mavens, los vendedores y los conectores que forjan y propagan las modas y las tendencias es que los pequeños cambios son capaces de causar grandes consecuencias, como la mariposa del caos que aletea y origina un huracán en la otra parte del mundo.