Para poder votar este post tienes que identificarte o registrarte aquí.
Para votar este post conéctate con Facebook
Connect
Los imanes pierden sus propiedades magnéticas con el tiempo, aunque tardan mucho en hacerlo. Por ejemplo, un imán actual de samario-cobalto tardaría unos 700 años en perder la mitad de su fuerza magnética.
Los fenómenos magnéticos fueron conocidos por los antiguos griegos. Se dice que por primera vez se observaron en la ciudad de Magnesia, en Asia Menor, de ahí el término magnetismo. El magnetismo está ligado a última instancia al movimiento orbital y de giro de los electrones en los átomos. Determinadas disposiciones de estos giros (como la de los átomos de hierro) conforman materiales intensamente magnéticos. Cuando los inquietos electrones están ordenados, hay magnetismo.
Por eso los imanes también son vulnerables al calor o a las caídas, que desalinean sus campos y perjudican la alineación.
Sin embargo, dado que todas las sustancias contienen electrones en movimiento, todo resulta ser magnético en una u otra medida: el agua, la madera, incluso las ranas. Si no lo notamos es porque su efecto es muy débil: un billón de veces inferior al de metales como el hierro.
Leer más