Independientemente de dónde establezcamos el estudio, las mujeres viven de 4 a 10 años más que los hombres. Esta diferencia de la esperanza de vida, además, ha ido aumentando con el tiempo.
Por ejemplo, en 1920, entre las norteamericanas de raza blanca, la esperanza de vida sólo superaba en 8 meses a la de los hombres blancos. Actualmente, la supera en 6,9 años. En el mismo año, los hombres norteamericanos de la comunidad negra vivían más que sus mujeres. Actualmente, las estadounidenses de raza negra viven 8,4 años más que los hombres de su misma raza.
Estas diferencias crecientes está creando un nuevo panorama demográfico y social: cada vez hay más viudas, cada vez más mujeres deben cuidar a sus maridos achacosos.
¿A qué se debe esta diferencia en la longevidad que, tal vez, debiera tenerse en cuenta en las vindicaciones por la igualdad de sexos?

En los artículos anteriores veíamos que los yanomamo varones vivían en un ambiente ultraviolento. ¿Por qué? Fundamentalmente por el déficit de mujeres. Hay menos mujeres que hombres (a pesar de que una cuarta parte de los hombres muere en combate) y, por lo tanto, los hombres deben combatir por ellas. Además, los jefes y los hombres de gran reputación acostumbran a poseer 4 y 5 esposas simultáneamente, lo cual agrava el déficit.
Os explicaba en
Ante la avalancha de casos de violencia de género que se producen en las sociedades occidentales, vale la pena echar un vistazo a otras culturas donde las cosas pueden ser mucho peores. Y mucho más raras.