Al parecer, el llanto infantil, el buaa-buaa decibélico de los bebés es distinto según si el bebé ha nacido en Francia o en Alemania (o presumiblemente en cualquier otro país); aunque la onomatopeya siempre sea la misma: buaa-buaa.
Es lo que se desprende de un reciente estudio de la Universidad de Wurzburg (Alemania). La lengua materna del bebé influye decisivamente en su llanto.
Nuestros resultados demuestran que los fetos empiezan a aprender aspectos de lo que será su lengua materna cuando aún están en el útero”, declaró Kathleen Wermke, directora de la investigación. Y esto ocurre independientemente de que las embarazadas hablen o canten a sus hijos antes de que nazcan.
