Difícilmente uno puede desvincularse de sus arraigos culturales: el acento, la ideología, las tradiciones, incluso la personalidad, tal y como os expliqué en el artículo Dimensiones de Hofstade: cómo el país donde naces determina cómo eres.
Tal es nuestra contaminación cultural que incluso se puede saber desde dónde está se escribiendo un mensaje de Twitter sólo analizando el contenido de su mensaje. Al menos es a la conclusión que ha llegado un equipo de investigadores de la Universidad Carnegie Mellon (EE UU).
En su estudio, Jacob Eisenstein y sus colegas examinaron 380.000 mensajes de Twitter enviados desde Estados Unidos durante una semana en marzo de 2010. En total, examinaron 4,5 millones de palabras. Los localismos de los mensajes les revelaron desde dónde escribían los mensajes.

A pesar de las apariencias, todas las lenguas y dialectos inventados por el ser humano disponen de una suerte de gramática universal y, también, de unos niveles de riqueza y complejidad parejos. O al menos las diferencias nada tienen que ver con el desarrollo de la sociedad en sí.