Tal vez con un exceso de optimismo, los físicos que trabajan en el Gran Colisionador de Hadrones esperan que, a lo largo del próximo año, aparezcan las primeras pruebas de la existencia de universos paralelos y dimensiones adicionales.
En estos términos un poco de ciencia ficción se ha expresado el grupo del centro de investigación internacional Theory Group en el boletín mensual que se entrega al personal del CERN. O tal vez no sea tan propio de la ciencia ficción.
Lo cierto es que los experimentos van viento en popa, incluso mejor de lo esperado. El director general, Rolf Heuer, declaró la semana pasada que, para mediados de octubre, los protones colisionaban en el anillo subterráneo de 27 kilómetros de largo a una tasa de 5 millones por segundo, dos semanas antes de la fecha prevista para ello.

Un equipo de científicos de la Royal Holloway University de Londres, liderado por el doctor en Física Stephen West, sostiene que en las entrañas del Sol se esconden ingentes cantidades de
Estar en las entrañas donde se aloja el
El ejemplo más megalómano de construcción de aceleradores de partículas empezó a concebirse en Estados Unidos, en 1991, en los alrededores de Waxahachie (Texas). Se llamaba SSC (Superconducting Supercollider).
Cuando estamos tratando con objetos tan diminutos y evanescentes como son las partículas que constituyen un átomo, de nada sirven ni los ojos ni el microscopio, ni siquiera el microscopio electrónico de barrido más potente del mundo.
Siguiendo el espíritu de esos manuales sobre temas complejos orientados a dummies o tontos, voy a tratar de explicaros de la forma más accesible y fácil lo que realmente es el experimento científico de moda en todo el mundo: El Gran Colisionador de Hadrones (
Siguiendo la estela de la
Con claras reminiscencias de 
El Centro de Supercomputación de Galicia (Cesga) en el