
Si nos remontamos unos 4.500 millones de año la Tierra no estaba completamente fundida. De manera que se separó, de un lado, el núcleo y de otro, la corteza rocosa. O eso dicen las conclusiones de un nuevo método denominado “tomografía computarizada con rayos X a nanoescala y alta presión“. Este sistema es capaz de tomar imágenes en tres dimensiones procedentes de muestras pequeñas de material bajo presiones extremas.
La física Wendy Mao lidera este trabajo junto a profesionales del SLAC National Accelerator Laboratory de EE.UU. Este novedoso método es capaz de medir por primera vez las interacciones entre el hierro y los materiales de silicato a muy altas presiones y temperaturas. Y tiene como objetivo ayudar a contar la historia de la gran transformación que sufrió la Tierra.

Pues… no.