Combatir la salinidad del suelo, la falta de infraestructuras y el miedo a la contaminación radiactiva son los principales desafíos de los agricultores de la provincia nipona de Miyagi, devastada por el tsunami de marzo.
Vía | EFE
Combatir la salinidad del suelo, la falta de infraestructuras y el miedo a la contaminación radiactiva son los principales desafíos de los agricultores de la provincia nipona de Miyagi, devastada por el tsunami de marzo.
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El Gobierno japonés y la operadora de la maltrecha central de Fukushima, TEPCO, revelaron hoy la “hoja de ruta” para desmantelar en un plazo de entre 30 y 40 años la planta, tras decretar hace cinco días la “parada fría” de sus reactores.
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Imaginaos una ciudad que parece proceder del siglo XXII. Estructuras de dos pisos de las que emergen módulos habitacionales oblongos de color azul o rosa provistos de grandes ventanales. Al primer golpe de vista, la ciudad recuerda mucho a las que dibujaba Akira Toriyama en su serie de animación Dragon Ball. Pero al internarnos en ella, entonces descubrimos que, además de la estética, San Zhi guarda más semejanzas con una película de ciencia ficción. Porque San Zhi está abandonada, como si fuera una ciudad del futuro víctima de algún desastre nuclear. O una futurista estación lunar en ruinas.
San Zhi es una urbanización fantasma situada en las afueras de Taipei, en Taiwán, entre las localidades de Damshui y Baishawan, a lo largo de un corto tramo de costa en el norte. Este complejo vacacional, llamado San-Zhi Pod Village, se construyó a principios de 1980 para alojar a habitantes adinerados.
Desde principios de 2007, un hombre de identidad desconocida se había dedicado durante semanas a depositar billetes de diez mil yenes en los servicios públicos para hombres de todo el país.
Se habían hallado estos sobres repletos de billetes en 18 de las 47 provincias de Japón, desde Sapporo, al norte, hasta la isla de Okinawa, a miles de kilómetros al sur, convirtiendo la historia del benefactor ignoto en un acontecimiento tan trascendente para los japoneses que hasta el Yomiuri y el Asahi, los dos diarios de mayor tirada, habían publicado mapas donde se indicaban los lugares en los se habían hallado estas muestras de altruismo exacerbado, a la manera de mapas del tesoro.
La dinámica psicológica implícita en estos donativos parece ser la misma que guiaba a los protagonistas de la película Cadena de favores, en la que una persona debía hacer de forma altruista un favor a otras tres a cambio sólo de que cada una de esas tres hiciera favores altruistas asimismo a otras tres, y así sucesivamente. Finalmente, el mundo sería, en teoría, un lugar más feliz.
Aunque en el caso del altruista anónimo de Japón, sus actos están dirigidos sólo a hombres, pues los servicios públicos son masculinos. Y los hombres japoneses no parecen ser muy receptivos a los regalos. Se caracterizan por ser tan honrados que 400 de estos sobres llenos de dinero ya han sido entregados a la policía por los ocasionales afortunados. Sólo puedo imaginar a Japón como un lugar donde esto pueda ocurrir de este modo.

Desde hace 25 años, los nipones tienen la esperanza de vida más alta del mundo, una media de 86 años.
El primer estudio de una serie sobre el país insular, publicado en la revista The Lancet, trata las razones de este éxito y las presiones derivadas de una población que envejece rápidamente.
El primer estudio, liderado por Kenji Shibuya, investigador de la Universidad de Tokio (Japón), muestra el rápido aumento de la esperanza de vida durante las décadas de 1950 y 1960, a medida que las primeras enfermedades infecciosas disminuyeron y cayó la mortalidad por infarto.
Los vientos de hasta 216 kilómetros por hora y lluvias torrenciales del tifón “Roke” han obligado a evacuar a casi 6.000 personas y ha dejado hasta el momento más de 8.000 viviendas sin electricidad en Japón. Al menos cinco personas han muerto y dos están desaparecidas.
Un portavoz de la Agencia Meteorológica de Japón, que mantiene la alerta en prácticamente todo el país, indicó que se espera que el tifón llegue a Tokio hacia las 18.00 hora local (09.00 GMT) y posteriormente continúe hacia el noreste. Está previsto que el “Roke” llegue en torno a las 21.00 hora local (12.00 GMT) a la provincia de Fukushima, afectada por la catástrofe del 11 de marzo y donde se encuentra la maltrecha central de Fukushima Daiichi.
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A punto de cumplirse seis meses del gran terremoto de marzo, decenas de miles de afectados siguen sin un techo permanente en la ciudad de Sendai, un problema que según su alcaldesa, Emiko Okuyama, se ha convertido en el reto prioritario.
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La operadora de la central nuclear de Fukushima Daichii, TEPCO, planea construir un muro de acero en el mar frente a la unidad 4 de la planta para evitar la fuga de material radiactivo.
El muro, cuya construcción se prevé comience a finales de año y que podría estar operativo en dos años, tendrá unos 800 metros de largo y estará formado por miles de tubos de acero de 22 metros de largo y 10 centímetros de ancho que rodearán las tomas de agua de la unidad 4. Los tubos se instalarán por debajo del lecho marino para contener las aguas subterráneas altamente radiactivas que, procedentes de los sótanos de la planta, se teme que puedan filtrarse al mar.
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Cerca de trescientas empresas participan desde hoy en la feria Robotech de Tokio, una de las mayores del mundo en su sector y que presenta en esta edición dispositivos robóticos para aportar soluciones ante la grave situación de Japón tras la catástrofe del terremoto.
La feria, que se celebra hasta el viernes, muestra los últimos avances en sistemas microelectromecánicos (MEMS), robots y nanotecnología aplicados a la eficiencia energética, medicina, conservación del medio ambiente y mejora del desarrollo industrial y agrícola de las zonas afectadas por el 11 de marzo.
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Lo japoneses están locos. Sólo así puedo explicar esta línea de productos basada en un gel que enfría la piel instantáneamente, muy recomendado para estos días de calor pegajoso.
Productos de este tipo no son nuevos, pero se ha experimentado un auge en la demanda de los mismos a lo largo de este verano bajo la filosofía “setsuden” (ahorro de energía), cada vez más inminente en la vida cotidiana de los japoneses. Yendo un paso más allá de los tradicionales aerosoles de enfriamiento, esta innovación fascinante libera una espuma helada que se endurece y se puede envolver la muñeca del usuario o cualquier otra parte del cuerpo.
Los productos tales como Hokkyoku Monogatari (traducido directamente: Cuentos del Polo Norte) ofrecen un método nuevo de enfriamiento. No sólo se pueden transformar en cualquier cosa, desde un reloj de pulsera de hielo a un graffiti pintado en el cuerpo: la espuma de color azul se siente como una bola de papel que, cuando se aprieta, las burbujas de aire se expanden y luego, “pop”, se libera una refrescante brisa de aire fresco.