Estamos ante un libro que se parece mucho (aunque sea inferior) a aquella pequeña maravilla que es Inteligencia intuitiva, de Malcolm Gladwell. Y es que, Cómo decidimos es un libro sobre neurociencia. Y también un libro sobre cómo nuestra inteligencia favorece o entorpece nuestras decisiones cotidianas.
El autor, Jonah Lehrer, que trabajó en el laboratorio del Nobel Eric Kandel, y escribe columnas para Wired y en su blog The Frontal Cortex.
Su libro nos ha inspirado para escribir artículos como o El medicamento que te vuelve adicto a las máquinas tragaperras o Si no puedes evitar comerte el caramelo, sacarás peores notas en colegio.
Lehrer, como veis, lo salpimenta todo con anécdotas muy curiosas. Cómo la fluctuación de unas cuantas neuronas dopaminérgicas salvaron a un acorazado durante la guerra del Golfo. Cómo se creó la burbuja inmobiliaria de las subprime desde el punto de vista neurológico y psicológico. Cómo los bomberos manejan fuegos peligrosos. Cómo estos conocimientos sirven cada vez más para crear programas de televisión más eficaces, mejorar la asistencia médica o potenciar la inteligencia militar. Y muchas más anécdotas que hacen de Cómo decidimos una lectura, digamos, dopamínica.
También profundiza en el proceloso asunto de qué es mejor: intuición y emoción o razón y cálculo. Leherer nos descubrirá que estas dicotomías son falsas, y además son destructivas; y que, por ello, no existe una solución universal al problema de la toma de decisiones. El mundo real es demasiado complejo. A veces hay que razonas, pero otras hay que actuar. El secreto reside en saber cuándo emplear los diferentes estilos de pensamiento.
Paidós Ediciones
Colección Transiciones
288 páginas
ISBN: 978-84-493-2528-1

Que las mujeres tienen un sexto sentido es vox populi. El sexto sentido femenino es una construcción popular tan poderosa que ya no se cuestiona. Las mujeres no son como el niño que en ocasiones veía fantasmas sino algo así como criaturas esencialmente empáticas, telépatas, expertas en gestualidad, escrutadoras de los estados emocionales y demás.
Dicen que enloqueceríamos si fuésemos capaces de saber qué piensan los demás sobre nosotros, sin embargo empleamos gran parte de la energía de nuestro cerebro en averiguarlo. De hecho, este interés por leer mentes ajenas (mind reading), además de ser un rasgo de personas de gran inteligencia social, es lo que originó el desbocado crecimiento de nuestro cerebro desde los primeros homínidos hasta el homo sapiens.