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        <title>Magazine - instinto</title>
        <link>https://www.xatakaciencia.com</link>
        <description>Publicación de noticias sobre gadgets y tecnología. Últimas tecnologías en electrónica de consumo y novedades tecnológicas en móviles, tablets, informática, etc</description>
        <pubDate>Thu, 11 Jun 2026 21:03:42 +0000</pubDate>
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                <title><![CDATA[Los gestos y muecas que ya hacemos en el útero materno, sin necesidad de que nadie nos los enseñe]]></title>
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                <pubDate>Wed, 19 Dec 2012 10:22:46 +0000</pubDate>
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                    <![CDATA[
                              <p>
      <img src="https://i.blogs.es/712ff6/sorpresa/1024_2000.jpg" alt="Los&#x20;gestos&#x20;y&#x20;muecas&#x20;que&#x20;ya&#x20;hacemos&#x20;en&#x20;el&#x20;&#x00FA;tero&#x20;materno,&#x20;sin&#x20;necesidad&#x20;de&#x20;que&#x20;nadie&#x20;nos&#x20;los&#x20;ense&#x00F1;e">
    </p>
    <p></p>
<p>Muchos de nuestros gestos y muercas son instintivos y universales. Para descubrirlos, basta con echar un vistazo a diversos pueblos del mundo, a fin de descubrir las concordancias. Pero hay otra manera: <strong>examinar el feto en el útero materno</strong>, cuando aún no ha tenido contacto con ningún ser humano, y descubrir en qué gestos y muecas nos reconocemos.</p>
<!-- BREAK 1 -->
<p>Es lo que hizo un grupo de investigadores de las universidades de Durham y Lancaster mediante el empleo de escáneres de ultrasonido. El feto reveló <strong>un repertorio de expresiones faciales como la risa y el llanto</strong>. Algunas expresiones, incluso, sirven para averiguar el estado de salud del bebé, pues se vuelven más complejas entre las semanas 24 y 36.</p>
<!-- BREAK 2 -->
<p>También <strong>se bosteza enter las semanas 12 y 14 de gestación</strong>.</p>

<p></p>
<!--more--><p></p>

<p>Según <strong>Robert Provine</strong>, el primer ensayo de muecas faciales se produce con el hipo, regulador del comportamiento rítmico que facilita funciones como la succión.</p>
<!-- BREAK 3 -->
<p>Ya nacido, las primeras expresiones faciales del bebé son las de <strong>alegría</strong> (a los cuatro meses) y <strong>sorpresa</strong> (entre los 6 y 8 meses). También reaccionan ante el asco, tal y como lo haríamos nosotros. Según <strong>Daniel Goleman</strong>, el gesto que expresa desagrado o asco en relación al olfato o el gusto es universal. Al ladear el labio superior y fruncir ligeramente la nariz, como ya observaba <strong>Darwin</strong>, intentamos cerrar las fosas nasales para evitar el olor nauseabundo o para expulsar el alimento tóxico.</p>
<!-- BREAK 4 -->
<p><strong>¿Y la mueca de sorpresa?</strong> De nuevo Goleman sugiere que el arqueo de cejas que aparece en los momentos de sorpresa sirve para incrementar el campo visual, permitiendo que penetre más luz en la retina.</p>
<!-- BREAK 5 -->
<p>Vía | <em>Inteligencia emocional </em>de Daniel Goleman | <em>Quo</em></p>
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                                <item>
                <title><![CDATA[[Libros que nos inspiran] 'Los neandertales cantaban rap' de Steven Mithen]]></title>
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                <pubDate>Sun, 05 Jun 2011 21:47:45 +0000</pubDate>
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      <img src="https://i.blogs.es/6c9cb8/rap/1024_2000.jpg" alt="&#x5B;Libros&#x20;que&#x20;nos&#x20;inspiran&#x5D;&#x20;&#x27;Los&#x20;neandertales&#x20;cantaban&#x20;rap&#x27;&#x20;de&#x20;Steven&#x20;Mithen">
    </p>
    <p></p>
<p>Todos sabemos para qué sirve el lenguaje y qué ventajas evolutivas tuvo para que se desarrollara como lo ha hecho. Pero <strong>¿y la música?</strong> ¿De dónde proviene? ¿Para qué surgió? ¿Para qué sirve?</p>
<!-- BREAK 1 -->
<p>Bajo este chocante título, <strong>Los neandertales cantaban rap</strong>, se encuentra un voluminoso y bien documentado estudio acerca de la aparición y el desarrollo del lenguaje y la música a lo largo de la historia evolutiva de la humanidad. </p>
<!-- BREAK 2 -->
<p>Llenando la enorme laguna de conocimiento científico que tenemos acerca de la música, <strong>Steven Mithen</strong>, catedrático de Arqueología en la Universidad de Reading (Inglaterra) e investigador de arqueología cognitiva y computacional, aporta un alud de datos antropológicos, neurológicos y arqueológicos para abrir una nueva senda hacia la comprensión de la música que, a juicio de Mithen, es tan fundamental para nosotros como el lenguaje.</p>
<!-- BREAK 3 -->
<p>Algunos de los artículos que nos ha inspirado el libro son: <a class="text-outboundlink" href="https://www.xatakaciencia.com/evolucion/la-musilengua-lengua-musica" data-vars-post-title="La musilengua: lengua + música" data-vars-post-url="https://www.xatakaciencia.com/evolucion/la-musilengua-lengua-musica">La musilengua: lengua + música</a>, <a class="text-outboundlink" href="https://www.xatakaciencia.com/psicologia/como-hablar-como-un-robot" data-vars-post-title="Cómo hablar igual que un robot" data-vars-post-url="https://www.xatakaciencia.com/psicologia/como-hablar-como-un-robot">Cómo hablar igual que un robot</a> o <a class="text-outboundlink" href="https://www.xatakaciencia.com/psicologia/spock-no-podria-ser-el-capitan-de-la-enterprise" data-vars-post-title="Spock no podría ser el capitán de la Enterprise" data-vars-post-url="https://www.xatakaciencia.com/psicologia/spock-no-podria-ser-el-capitan-de-la-enterprise">Spock no podría ser el capitán de la Enterprise</a>.</p>
<!-- BREAK 4 -->
<p>Mithen propone ideas tan innovadoras en tantos campos diferentes que, probablemente, <strong>no esté en lo cierto en muchas de ellas</strong>. Pero es altamente interesante prestarles atención, pues estoy convencido de que constituyen la avanzadilla de una nueva ciencia sobre la música que pronto irá vertebrándose.</p>
<!-- BREAK 5 -->
<p></p>
<!--more--><p></p>

<p><strong>El libro podría dividirse en dos partes</strong>. Los capítulos iniciales recogen estudios científicos actuales sobre la música, por ejemplo analizando cómo se comportan algunos autistas que apenas saben comunicarse pero, sin embargo, poseen unas dotes excepcionales para la música: los <em>idiot savants</em> musicales. También se habla justo de lo contrario, de los que padecen <strong>amusia congénita</strong>, es decir, individuos para los que la música suena a ruido sin sentido. </p>
<!-- BREAK 6 -->
<p><strong>La segunda parte del libro está dedicada al pasado de la humanidad</strong>, a las primeras comunidades de cazadores-recolectores. También a los sistemas de comunicación natural de los primates, principalmente de los simios africanos, puesto que es probable que sean similares a los sistemas de comunicación de nuestros primeros antecesores humanos. </p>
<!-- BREAK 7 -->
<p>- <strong>Primera parte: el presente</strong><br />
<em>¿Más que el postre?<br />
Música sin lenguaje<br />
Lenguaje sin música<br />
Modularidad de la música y el lenguaje<br />
Hablar y cantar a los bebés<br />
La música nos cautiva y puede curar</em></p>
<!-- BREAK 8 -->
<p>- <strong>Segunda parte: el pasado</strong><br />
<em>Gruñidos, ladridos y gestos<br />
Los cantos de la sabana<br />
Sentir el ritmo<br />
Imitación de la naturaleza<br />
Cantar por el sexo<br />
Exigencias de la paternidad<br />
Música en grupo<br />
Neandertales enamorados<br />
El origen del lenguaje<br />
Un misterio explicado, pero no reducido</em></p>
<!-- BREAK 9 -->
<p>Editorial Crítica<br />
Colección Drakontos (2007)<br />
480 páginas<br />
ISBN: 978-84-8432-887-2 </p>
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                                <item>
                <title><![CDATA[La predisposición de los bebés para aprender palabras nuevas]]></title>
                <link>https://www.xatakaciencia.com/psicologia/la-predisposicion-de-los-bebes-para-aprender-palabras-nuevas</link>
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                <pubDate>Wed, 16 Feb 2011 23:17:02 +0000</pubDate>
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      <img src="https://i.blogs.es/ab8f51/bebes-con-panal-de-tela/1024_2000.jpg" alt="La&#x20;predisposici&#x00F3;n&#x20;de&#x20;los&#x20;beb&#x00E9;s&#x20;para&#x20;aprender&#x20;palabras&#x20;nuevas">
    </p>
    <p></p>
<p>Muchos son los animales que tienen la capacidad de imitación muy desarrollada, tal y como señala el psicólogo <strong>Gary Marcus</strong>:</p>

<p><blockquote>Entre las aves canoras que pueden aprender, hay un mundo de diferencias: distintos mecanismos de aprendizaje en especies diferentes. Otras son capaces de aprender, pero lo que asimilan varía ampliamente de una especie a otra. Algunas, como el sinsonte, aprovechan cualquier cosa vagamente parecida a un canto que oigan alrededor: gritos de gorriones, ruidos de insectos, incluso sucedáneos urbanos como alarmas de vehículos. Los loros llegan a imitar voces humanas. Aún otros, como los gorriones y los pinzones cebra, nacen con mecanismos más ajustados que les llevan a preferir los cantos de su propia especie. Al igual que los bebés humanos que aprenden el lenguaje, esas aves parecen descomponer las “frases” que oyen en el equivalente de locuciones y sílabas.</blockquote><br /></p>
<!-- BREAK 1 --><!--more--><p></p>

<p>Pero los grandes imitadores del reino animal somos nosotros mismos. Incluso cuando somos bebés, <strong>hasta el punto de detectar información estadística</strong>. Esa facultad es muy importante a la hora de adquirir lenguaje.</p>
<!-- BREAK 2 -->
<p>El lenguaje probablemente es instintivo, y por tanto comparte determinadas características entre todos los seres humanos, independientemente del lugar donde hayan nacido o la cultura que les haya influido. </p>
<!-- BREAK 3 -->
<p>Uno de los experimentos más llamativos sobre cómo nacemos con un patrón de gramática insertado en nuestros genes es el que llevó a cabo los psicólogos de Rochester <strong>Jenny Saffran, Dick Aslin</strong> y <strong>Elissa Newport</strong>. </p>
<!-- BREAK 4 -->
<p>Con sólo cuatro días de edad, los bebés ya son capaces de notar la diferencia entre una serie de palabras de tres sílabas y otra de palabras de dos sílabas. En el experimento, presentaron a bebés de ocho meses una sucesión larga y monótona de sílabas ininterrumpidas como: </p>
<!-- BREAK 5 -->
<p><em>Tibudopabikudaropigolatupabikutibudogolatudaropitibudopabikugolatu</em>.</p>

<blockquote>Los bebés fueron capaces, frente a este galimatías, de extraer cierto orden usando las estadísticas de las sílabas para discriminar entre “palabras” como pabiku y “palabras parciales” como pigola, donde la única diferencia era estadística: las sílabas como “pa”, “bi” y “ku” aparecen siempre como una unidad mientras que “pi”, “go” y “la” aparecen juntas sólo a veces (en otras ocasiones, “pi” iba seguida de “da” o de “ti”).</blockquote>

<p>Así pues, <strong>el diseño de nuestro cerebro nos predispone a estas habilidades</strong>, pero también es necesario que se produzcan estas palabras a nuestro alrededor para que podamos hacer el ejercicio de imitación y aprendizaje: si no fuera así, entonces sería como nacer con ojos sin abrirlos jamás. </p>
<!-- BREAK 6 -->
<p>Via | <em>Kluge</em> de Gary Marcus</p>
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                <title><![CDATA[La postergación del deseo… para conseguir una galleta más grande]]></title>
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                <pubDate>Fri, 03 Sep 2010 00:51:28 +0000</pubDate>
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                              <p>
      <img src="https://i.blogs.es/559f57/marshmallow1/1024_2000.jpg" alt="La&#x20;postergaci&#x00F3;n&#x20;del&#x20;deseo&#x2026;&#x20;para&#x20;conseguir&#x20;una&#x20;galleta&#x20;m&#x00E1;s&#x20;grande">
    </p>
    <p></p>
<p>Una de las cosas que más recuerdo de mis clases de Ética en el instituto son las clases dedicadas a los <strong>placeres en movimiento</strong> y los <strong>placeres estáticos</strong>. </p>
<!-- BREAK 1 -->
<p>Los placeres en movimiento son aquellos que resultan fáciles de obtener, pero pasan rápido, desaparecen, se esfuman como el mordisco a un bollo de crema. Los placeres estáticos son aquellos que cuestan más de obtener pero, por el contrario, perduran mucho tiempo o toda la vida: una buena amistad, determinados conocimientos, una buena forma física, etc. </p>
<!-- BREAK 2 -->
<p>El psicólogo <strong>Walter Mischel</strong> realizó una serie de experimentos en los que sometía a niños de 4 años a estos dilemas. </p>

<p></p>
<!--more--><p></p>

<p>El experimento consistía en poner dos galletas delante del niño, una pequeña y una grande. Coger la galleta pequeña es tan fácil como alargar la mano y tomarla. Pero si quiere la galleta grande, entonces el niño debe esperar a que el experimentador regrese a la sala, algo que puede demorarse hasta veinte minutos. </p>
<!-- BREAK 3 -->
<p>Los resultados evidencian que hasta los niños más pequeños <strong>poseen rasgos de disciplina y autocontrol</strong>, de búsqueda de placeres mayores sobre los menores aunque ello suponga un esfuerzo y una postergación del deseo inmediato. Aquellos niños que no consiguen mostrar estos signos naturales probablemente lo pasarán peor de mayores: son los que tendrán más propensión volverse adictos a las drogas, por ejemplo, o los que vivirán a salto de mata. </p>
<!-- BREAK 4 -->
<p><strong>Malcolm Gladwell</strong> narra así lo que muestran los videos de los experimentos de Mischel:</p>

<blockquote>Mischel tiene las cintas de vídeo de personas de seis años sentadas solas en el cuarto, mirando las galletas fijamente, intentando convencerse de que lo mejor es esperar. Una niña comienza a canturrear una cancioncilla que parece improvisada para recordar las instrucciones: que para conseguir la galleta grande no hay más que esperar. Cierra los ojos. Les da la espalda a las galletas. Otro pequeño balancea sus piernas violentamente hacia delante y hacia atrás; luego coge la campana y la examina, intentando hacer cualquier cosa menos pensar en la galleta que podría agenciarse tocándola.</blockquote>

<p>Cualquiera de nosotros puede reconocerse en estos vídeos, por ejemplo una noche de hambre infinita, en la que estamos sometidos a una dieta hipocalórica, y acechamos la nevera como un felino famélico. </p>
<!-- BREAK 5 -->
<p>En el siguiente vídeo podéis ver un experimento parecido. Pero esta vez con marshmallows en vez de galletas:</p>

<p></p>
<p></p>

<p>Vía | <em>Lo que vio el perro</em> de Malcolm Gladwell</p>
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