Popularmente, se tiene la idea de que una persona con buen sentido del humor tendrá una vida más larga y próspera que un personaje gris y taciturno. Veamos lo que dice la ciencia al respecto.
Ya en el siglo XIII, el cirujano Henri de Mondeville propuso que la risa podría promover la recuperación de los enfermos, y escribió: “El cirujano debe evitar la ira, el odio y la tristeza del paciente, y recordarle que el cuerpo humano engorda de alegría y adelgaza de tristeza“.
En 1990, los investigadores descubrieron que observar un vídeo de Bill Cosby realizando su número cómico produjo un aumento de la producción de inmunoglobilina A salival, una sustancia importante en la prevención de las infecciones del tracto respiratorio superior.
Un estudio reciente respalda estas intuiciones: la gente que emplea el humor para lidiar con el estrés tiene un sistema inmunológico especialmente saludable; tienen un 40 % menos de dolor durante la cirugía dental y viven 4,5 años más que la mayoría.
En 2005, Michael Miller y sus colegas de la Universidad de Maryland establecieron una relación entre hallar el mundo divertido y el estado interior de los vasos sanguíneos en todo el cuerpo, lo cual estimula el bienestar cardiovascular.

¿Por qué nos hacen tanta gracia los chistes de Lepe? Para los que no conozcáis España, Lepe es una pequeña localidad de personas perfectamente normales. Sin embargo, por azares del destino (moda, precedentes sociológicos o vaya usted a saber qué), la gente se ha empeñado en pesar que en Lepe viven los españoles más tontos del país. No importa que esto sea cierto o no, lo interesante en que ese tópico ha arraigado en el bagaje cultual de los españoles.
Un de los libros más célebres que retrata cómo el humor es el gran enemigo del dogma (el dogma es una estructura que no puede evolucionar ni cambiar por definición, así que en el fondo es extremadamente débil a las críticas o los ridículos) es El nombre de la rosa, de Umberto Eco.
Este post va especialmente dirigido a los que os dedicáis a la hostelería, aunque podría extrapolarse a muchas otras profesiones: no importa tanto vuestra profesionalidad, vuestra eficiencia o la calidad de la comida… a veces lo más importante es la risa.
Siempre he tenido la convicción de que los chistes no hacen tanta gracia por su contenido como por la forma en que se explican. De hecho, leer chistes no me hace ninguna gracia. Tal vez es que generalmente los chistes son muy malos.
¿Puede una letra dar risa? ¿Puede una simple letra ser el motor del humor? ¿Una letra sin más es capaz de dar buen rollo? Sí que puede. Y esa letra es la K.
La risa es un misterio. ¿Para qué sirve? ¿Por qué se produce? ¿Qué ventajas evolutivas tuvo para perpetuarse hasta nuestros días? La risa es algo extraño, poco frecuente en otros mamíferos. Un extraterrestre que nos observara no daría crédito a nuestro gasto aparentemente inútil de energía: un jadeo rápido puntuado por oclusiones glóticas, ja-ja- ja.
Como la canícula aprieta fuerte, hoy vamos a recurrir un poco a la ironía (más que de costumbre). Las siguientes son una serie de expresiones que se acostumbran a usar en el ámbito científico y su “verdadero” significado si las despojamos de su grandilocuencia. Lo que se dice y lo que se quiere decir.
Para calcular el peso de una cabeza humana, por ejemplo la tuya, sólo hay que meterla en un cubo lleno hasta el borde de agua a 0ºC. A partir del volumen derramado podrás calcular el peso de tu cabeza.