Popeye no tenía razón (o más bien la campaña de marketing para fomentar la buena alimentación): si quieres que tus músculos sean de hierro, come manzanas. Concretamente, el ácido ursólico presente en la manzana. Según revela un estudio del endocrinólogo Christopher Adams, de la Universidad de Iowa, publicado en la revista Cell Metabolism, esta sustancia reduce el desgaste muscular y promueve el crecimiento de los músculos.
Una sustancia que abunda en la piel de varias frutas, incluidas las manzanas, peras, ciruelas y arándanos, o en plantas como el saúco, menta, romero, lavanda, orégano, tomillo o albahaca. Pero en la cáscara de la manzana se encuentra especialmente concentrado.
El experimento fue realizado con ratones. Al administrarles un chute de ácido ursólico, los ratones aumentaban el tamaño y la fuerza de su musculatura, como Hulk. Este efecto se produce porque se estimula a dos hormonas que incrementan la musculatura: el factor-1 de crecimiento (IGF-1) y la insulina.


A veces, con aires de antropólogo (e incluso de entomólogo, en algunos casos), he cruzado el umbral de una de esas tiendas de ropa joven y cool, de colores llamativos, precios escandalosos y tallas pequeñas (y en algunos casos, encefalograma plano tanto de vendedores como de clientes: parecen recién salidos de un after hours).
Ahora que Sanidad
Lo de que parirás con dolor, que dijo aquél, quizá tenga bastante sentido a nivel biológico. Lo cual podría interpretarse como una ventaja y no como un castigo divino. Y, por tanto, también daría algunos argumentos a los defensores del parto natural frente al parto por cesárea y el uso de analgésicos.
Como decía en
La mejor forma de comprender cómo mejoraría nuestra vida al conocer y hasta anticipar la secreción de sustancias químicas específicas en nuestro cerebro es mediante el siguiente ejemplo.
La gente suele responderme irritada cuando trato de explicar que el amor es pura química agitada en la coctelera hormonal. Esto ocurre, probablemente, por mi falta de tacto, pero también porque parece que, de ese modo, le estoy arrancando la magia, el romanticismo al sentimiento amoroso.
Un equipo de científicos del Laboratorio Europeo de Biología Molecular (EMBL) ha puesto en evidencia que el hipotálamo y sus hormonas no son innovaciones propias de los vertebrados, como se creía hasta ahora. 