Si pensábamos que no hay un ser más rápido que Flash, estábamos equivocados. Existe uno tan rápido que si fuéramos sometidos a una mínima parte de su capacidad de aceleración seríamos mucho menos que papilla.
Llegados a este punto puedo imaginar que ya deben estar pensando algunas posibilidades, pero la respuesta se encuentra en el lugar que menos podéis imaginar, y dicho sea de paso, particularmente asqueroso.
El otro día me preguntaba mi sobrino, “¿qué animal corre más rápido?” Esa es relativamente fácil, ya que se trata del guepardo.
Pero los más bajos de la casa no suelen conformarse con eso, y eventualmente llega el “¿no hay algo más rápido?”. Uno puede hacer referencia a un halcón, que puede quebrar la barrera de los trescientos kilómetros por hora, con la obvia diferencia de que vuela y no corre.
Pero hay algo más rápido aún. No corre, ni tampoco vuela, sino lo que hace es expulsar. Era entonces cuando tiramos de internet y su infinita sabiduría.

A veces, pequeños detalles naturales son los que determinan el futuro de una nación, tanto a nivel económico como político e incluso sociológico. Por ejemplo, Gran Bretaña se convirtió en una potencia mundial gracias, en parte, a las aguas peligrosas y a las costas rocosas que desalentaban las invasiones militares. 

En la reunión anual de la Asociación Americana de Investigación del Cáncer se ha hecho público un estudio realizado por el Centro del Cáncer de la Clínica Mayo en el que se asegura que un hongo común de la madera presenta una sustancia con propiedades anticancerígenas que son útiles para tratar el mieloma múltiple.