Centralia. El lugar tiene un nombre que sólo puede ser asociado a experimentos secretos del gobierno o a nave espacial donde habita un alienígena con forma de cucaracha gigante que más pronto que tarde se zampará a toda la tripulación, no sin antes llenarla convenientemente de babas. Centralia suena a ciudad de pesadilla. Y ciertamente lo es: bajo este municipio en el condado de Columbia, Pensilvania, en los Estados Unidos, parecen borbotear las calderas de Pedro Botero, día y noche.
El censo de Centralia, habida cuenta de su extensión geográfica, era completamente normal en 1981: algo más de 1.000 habitantes. En poco tiempo, sin embargo, Centralia pasó a tener 12 esforzados habitantes. 12 valientes que se niegan a abandonar sus hogares a pesar de que bajo la ciudad arde un fuego infernal que ningún soplido podrá apagar.



Hay una imagen de mi infancia que nunca he olvidado. Es una escena de la serie educativa
Un equipo de científicos de la Universidad de Sevilla y de la Universidad Pablo de Olavide, ha desarrollado un sistema de visión por computador para monitorizar incendios forestales. Esta innovación permite estimar en tiempo real, a partir de imágenes de vídeo, la posición del frente del incendio y la altura máxima de las llamas.