Durante el siglo XIX arraigó de forma considerable entre intelectuales y científicos prominentes la idea de que la humanidad se podía mejorar sencillamente eliminando a los menos aptos.
El término eugenesia fue acuñado por Francis Galton en 1883. Para Galton, gran matemático británico y primo hermano de Charles Darwin, la palabra significaba exclusivamente “mejora de los nacimientos”, aplicándola a su tesis de que los individuos más favorecidos debían recibir el respaldo de la sociedad para que tuvieran una mayor cantidad de hijos (eugenesia positiva) en detrimentos de otros, mucho peor dotados, a los que habría de disuadir de tener hijos (eugenesia negativa).

Hoy vamos a abrir las páginas de la prensa amarilla de la ciencia hasta llegar a la época en la que Alexander Graham Bell ya estaba sobrado de dinero y fama por haber inventado el teléfono.