Bienvenidos a una carrera de natación por la Autopista de Falopio. Atentos al pistoletazo seminal de salida. La carrera de millones de criaturas impulsadas por un inextricable proceso teleológico de Selección y el tsunami que forma el esperma. Todos en busca de un huevo gigantesco y mullido. Como una carrera de ratas. La carrera de la vida. Los espermatozoides menos atléticos desfallecerán a la altura del miometrio o del endometrio. Pero por el camino, existen muchos obstáculos que salvar. No todo depende de que el pelotón de cabeza esté bien entrenado.
La cifra de espermatozoides que expulsa el macho de una especie es una primera indicación de lo difícil que resulta alcanzar el óvulo. Hay otros factores que podrían influir en la suerte que corran los espermatozoides.
Los trabajos llevados a cabo por los investigadores británicos Robin Baker y Mark A. Bellis, aunque todavía no son concluyentes, sugieren que el orgasmo ofrece a las mujeres una forma de controlar el esperma masculino. Si hay orgasmo, se atrae más esperma. Si no lo hay, se repele en cierta medida. Si el orgasmo se produce bajo las circunstancias de una infidelidad, entonces, el orgasmo produce mayor cantidad de contracciones para atraer mayor caudal de esperma: ¿para qué, si no, se iba a correr el riego de mantener una relación extramarital?

Un equipo de investigadores británicos ha solicitado autorización para crear espermatozoides a partir de células madre femeninas.