
Desde la antigua Grecia, el hombre, ha deseado encontrar la “Fuente de la eterna juventud” y beber de ella para mantenerse siempre joven.
Pues bien, científicos de Estados Unidos y de España, lograron por primera vez modular e interrumpir el envejecimiento humano, aunque por ahora, el logro solo se consiguió en el laboratorio, en una placa de cultivo con células de personas con progeria (una rara enfermedad que causa envejecimiento prematuro).
El avance, publicado esta semana en la revista Nature favorecerá la búsqueda de tratamientos que pueden curar a las personas con este raro síndrome y también que puedan alterar el proceso biológico del paso del tiempo en personas sanas.

Hasta aquí la parte positiva. Pero también hay un lado oscuro. Igual que sucede con el placebo (por ejemplo, al emplearlo en exceso en una enfermedad que necesita una medicina real), la fe puede ponerse en nuestra contra cuando hablamos de nuestra psiconeuroinmunología.
Aunque la creencia en Dios carece de cimientos epistemológicos serios, y que creer en Dios
James Vaupel, director y fundador del prestigioso Instituto Max Planck de Investigaciones Demográficas de Rostock, Alemania, donde preside el Laboratorio de Supervivencia y Longevidad, tiene noticias alentadoras para todos nosotros: nuestra esperanza de vida está creciendo cada vez más rápido en todo el mundo.
En el artículo anterior descartábamos los cromosomas X e Y como consecuencia de la mayor longevidad de las mujeres respecto a los hombres, así como el hecho de que el sexo masculino tenga más tamaño y que ello produzca más complicaciones en el parto.
Independientemente de dónde establezcamos el estudio, las mujeres viven de 4 a 10 años más que los hombres. Esta diferencia de la esperanza de vida, además, ha ido aumentando con el tiempo.