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		<title>Magazine - epistemologia</title>
		<link>http://www.xatakaciencia.com</link>
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Xatakaciencia es un weblog colectivo dedicado a la divulgación científica, la ecología y el cambio climático		</description>
		<pubDate>2012-02-14 03:16:12</pubDate>

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      <title><![CDATA[Los casos de sarampión en Madrid se multiplican por 20... por culpa de la fe irracional de la gente]]></title>
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      <pubDate>Thu, 19 Jan 2012 11:11:15 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" src="http://img.xatakaciencia.com/2012/01/jeringuilla.jpg" alt="" />Ayer me topé de nuevo con <a href="http://www.20minutos.es/noticia/1279508/0/casos-sarampion/madrid/multiplican-veinte/">esta noticia</a> y no puedo resistirme a comentarla de nuevo con vosotros. <strong>Los casos de sarampión en Madrid se multiplican por 20</strong> debido, en gran parte, a la moda que siguen algunos padres de no vacunar a sus hijos. </p>

	<p>Hay colectivos, integrados en su mayoría por médicos naturistas, como la <a href="http://www.vacunacionlibre.org/">Liga por la Libertad de Vacunación</a>, <strong>donde se aboga por la libre elección de no inmunizar a los niños</strong> escudándose en los efectos secundarios de las vacunas y en que los microorganismos se acaban haciendo más fuertes con los fármacos. <strong>Hay gente, en definitiva, que sostiene creencias</strong>.</p>

	<p>El problema es que <strong>no todas las creencias son respetables</strong>. Y no porque puedan dañar al individuo que las sostiene sino <strong>porque ponen en peligro a los demás</strong>, a todas las personas que conoce incluso a las personas que no conoce. Como hace tiempo ya os expliqué <a href="http://www.xatakaciencia.com/no-te-lo-creas/la-inmoralidada-de-profesar-una-fe-i">aquí </a>y <a href="http://www.xatakaciencia.com/no-te-lo-creas/la-inmoralidad-de-profesar-una-fe-y-ii">aquí</a>, todo el mundo puede mantener una creencia. Pero lo inmoral no es creer sino la naturaleza de dicha creencia. O dicho de otro modo: <strong>no importa lo que digas sino qué respalda lo que dices</strong>.</p>

	<p><strong>Lo inmoral es tener creencias irracionales</strong> (es decir, inmunes a la crítica, que no cambian con el tiempo para ajustarse a los nuevos conocimientos, que no concuerdan con los datos científicos, que, en suma, no tienen respaldo). Lo innmoral es no saber diferenciar a estas alturas de la película las creencias racionales de las irracionales, dar más importancia a testimonios que a pruebas controladas, entender que la carga de la prueba está en el que afirma y no en el que niega&#8230; en definitiva, <strong>toda una serie de destrezas mentales de índole <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Epistemolog%C3%ADa">epistemológica</a> que deberíamos exigir a los demás antes de respetar sus creencias</strong>. Aunque tampoco es culpa de la gente: en el colegio no suelen impartirse nociones de epistemología y lo del método científico se explica de pasada, cuando seguramente sea el mejor método para acumular conocimientos confiables que ha desarrollado el ser humano en toda su historia.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>	<p>La otra noche, en un dabate en la radio sobre la eficacia de la homeopatía, volví a certificar que, en ese sentido, <strong>la mayoría de la población vive en la Edad Media</strong>, a pesar de estar mejor informada que nunca, a pesar de estar rodeada del mayor número de expertos de la historia. <em>Pues a mí me funciona, pues a mi hijo se le curó la bronquitis cuando en los niños es imposible que se produzca el efecto placebo, pues las farmacéuticas son negocios oscuros</em>. Pues&#8230; pues&#8230; pues&#8230; Así empezaban todas las llamadas al programa, incluso de gente que se autodeclaraba con estudios superiores. Pero nadie, <strong>absolutamente ningún oyente de los que llamó esa noche a la radio, dijo algo así como</strong> <em>pues yo he consultado todos los ensayos clínicos sobre este tema en particular en las bases de datos disponibles y no he leído que la homeopatía tenga un efecto distinguible del placebo, salvo en unos cuantos que, a la vista está, tienen defectos de forma</em>. </p>

	<p><strong>Ningún oyente dijo algo así como</strong>: <em>pues yo no soy experto en el tema y la medicina es muy complicada, así como el acto de curar y de establecer causas y efectos de impacto en la salud de una persona, de modo que no tengo ni idea de si la homeopatía funciona (tenerla me obligaría a dedicar meses de mi vida a investigarlo, quizá años), de modo que deposito mi confianza en los ensayos que la mayor parte de la comunidad de expertos titulados considera correctamente ejecutados</em>.</p></p>

	<p>	<p><strong>En otras palabras</strong>: cuando tenemos un problema legal, acudimos a un abogado para que nos lo solucione: no me licencio en Derecho o acudo a alguien que no es abogado que, además, me asegura que los abogados son el Mal y que él lo hará mucho mejor. Cuando queremos que nos levanten una casa, contratamos a arquitectos, no a aficionados al <em>Exín Castillos</em>. De la misma manera, como mi ignorancia es oceánica en medicina, farmacología e, incluso, epistemología, <strong>deposito mi confianza en las autoridades científicas</strong> que ya se han pronunciado sobre la homeopatía. O sobre la vacunación. O sobre lo que sea.</p> <strong>Debería ser, al menos, lo suficientemente prudente y humilde como para cerrar la boca</strong>.</p>

	<p>	<p><img class="centro" src="http://img.xatakaciencia.com/2012/01/europa-registra-sarampion-afectados-principios_tinima20111216_0636_18.jpg" alt="" />Pero, ay, entonces llega la realidad, que es imparable, y observamos que ocurre justo lo contrario. <strong>De repente nos creemos más listos que los expertos</strong> (o le adjudicamos ese don a cualquiera que se autodeclara como tal, aunque sus opiniones sean marginales o ciertamente tan extraordinarias como extraordinaria es su falta de pruebas). </p>

	<p>Y todo eso está muy bien, y quizá este artículo se quedaría en una simple reseña de lo estúpida que puede llegar a ser la gente. Pero hay mucho más, solo hace falta rascar un poco. Todo este asunto no me preocuparía tanto si, ese comportamiento colectivo mayormente irracional, no fuera una de las razones que me obligan a mí y a otras personas si estamos haciendo el idiota. La falta de humildad colectiva, en definitiva, <strong>incrementa el tiempo que debemos dedicar individualmente a discernir si nos están engañando</strong>. Por ejemplo, sigamos con el caso de la homeopatía: si la venden en farmacias, si todavía la subvencionan, si imparten cursos en universidades&#8230;. entonces es que es eficaz, ¿no? Pero no lo es, y para averiguarlo me he visto obligado a invertir muchas horas. Y si siguen colándose muestras de cosas poco fiables en la categoría de fiables, entonces ya no podremos fiarnos de nada, ni de las fiables ni de las no fiables.</p></p>

	<p>Entonces nuestra civilización retrocederá siglos: <strong>justo al momento en el que conocimiento era tan limitado que cualquiera con suficiente tiempo podría saberlo todo sobre todo, o casi</strong>. Nos olvidaremos de que el conocimiento sobre el mundo es tan amplio y complejo que exige compartimentarlo para que algunas personas se especialicen en determinadas áreas y, los legos en las mismas, depositemos nuestra confianza en ellos, para tener tiempo de especializarnos en otras áreas. Todos ayudándonos a todos. Deberemos estudiar de todo para que no nos engañen. Deberemos ir siempre con la mosca detrás de la oreja.</p>

	<p>	<p>Bien, tal vez estoy exagerando. <strong>Quizá las cosas no se han ido tanto de madre</strong>. Todavía. O al menos no en todas las áreas. Pero cada vez que alguien esgrime sus creencias irracionales, y cada vez que no le criticamos con dureza por ello, estamos retrocedemos otro pasito, directos a la Edad Media, con Merlín y toda la pesca, a la época en la que llegaban vendedores de crepelo y se forraban gracias a la credulidad y el miedo de la gente. </p>

	<p>Y cuando digo que debemos criticar con dureza no me refiero a censurar ni a insultar. Me refiero a criticar, poner en evidencia, ridiculizar, pisotear esas ideas (que no personas) con el mismo ímpetu con el que nos enfrentamos a las ideas relativas al racismo, al nazismo o al machismo. <strong>Con mayor dureza incluso</strong>, <strong>con muchísima mayor dureza</strong>. Porque la ignorancia (que nadie elige tener, porque la ignorancia es la antítesis de la libertad y, por tanto, de la elección) no hace daño a los negros, a los judíos o a las mujeres. <strong>Nos hace daño absolutamente a todos</strong>, sin excepción. Incluso daña a esos ignorantes medievales que dejan de vacunar a sus hijos porque creen saber más que los expertos o porque, sencillamente, ya no saben a quien creer: si al médico, al farmacéutico&#8230; o al primer vendemotos que les sale al paso.</p> Así que sigamos criticando, o mañana, nosotros mismos, quizá nos veamos atrapados en esa misma tesitura, sin darnos ni siquiera cuenta.</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[¿Por qué somos tan estúpidos?]]></title>
      <link>http://www.xatakaciencia.com/no-te-lo-creas/por-que-somos-tan-estupidos</link>
      <guid>http://www.xatakaciencia.com/no-te-lo-creas/por-que-somos-tan-estupidos</guid>
      <pubDate>Wed, 11 Jan 2012 19:26:48 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" src="http://img.xatakaciencia.com/2012/01/luz.jpg" alt="" />Como explican admirablemente (y con su punto de enjundia) autores como el psicólogo <strong>Gary Marcus</strong> en <strong><a href="http://www.papelenblanco.com/divulgacion/kluge-la-azarosa-construccion-de-la-mente-humana-de-gary-marcus">Kluge</a></strong> o el neurólogo <strong>David Linden</strong> en <strong><a href="http://www.papelenblanco.com/divulgacion/el-cerebro-accidental-de-david-linden-la-evolucion-de-la-mente-y-el-origen-de-los-sentimientos">El cerebro accidental</a></strong>, nuestro cerebro es una chapuza, un amontonamiento de parches que asombra no por su armonía sino <strong>porque parecen funcionar lo suficientemente bien como para mantenernos vivos</strong>. Y es que nuestro cerebro es propenso a las ilusiones visuales, auditivas y hasta cognitivas (que quedan en evidencia en las falacias que cometemos a diario: os recomiendo <strong><a href="http://www.papelenblanco.com/divulgacion/se-creen-que-somos-tontos-de-julian-baggini">¿Se creen que somos tontos?</a></strong> de <strong>Julian Baggini</strong> para descubrir algunas). Lo peor de todo, no obstante, es que ni siquiera somos conscientes de lo imperfecta que es nuestra manera de pensar y lo fácilmente que nos engañan los sentidos (o nos autoengañamos, verbigracia <strong><a href="http://www.xatakaciencia.com/psicologia/el-efecto-anclaje-la-contaminacion-de-juicios-y-convicciones">el efecto anclaje</a></strong>). </p>

	<p>Somos racionales por los pelos. De hecho, la mayoría del tiempo, somos más estúpidos que racionales.</p>

	<p>A todo ello sumemos que tendemos a invertarnos explicaciones para llenar nuestras lagunas de conocimiento, aunque esas explicaciones sean incoherentes, tal y como lo hicieron los seguidores de los <strong><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Culto_cargo">cultos Cargo</a></strong>: estas tribus observaban aviones de la Segunda Guerra Mundial que aterrizaban llenos de regalos tecnológicos, pero, lejos de admitir que ignoraban lo que estaban presenciando, lejos de ponerse a estudiarlo sistemáticamente, <strong>se limitaban a seguir complejos rituales religiosos para que los aviones regresaran</strong> (vamos, que inventaron dioses, mitos, sombras que ocultaran sus propias sombras cognitivas).</p>

	<p>Para mantener un poco (solo un poco) a raya nuestra estupidez de serie, hace muy poco tiempo (poquísimo, si lo ponemos en perspectiva con los miles de años que hace que corremos por este planeta), un grupo de personas articuló <strong><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/M%C3%A9todo_cient%C3%ADfico">el método científico</a></strong>. Algo así como un juez que arbitra, cuestiona y censura las veleidades de nuestro cerebro propenso a los errores, a la opinión, al sé perfectamente lo que pasa, al <em>se sienten, coño</em>, y todo lo demás. </p>

	<p><!--more--></p>

	<p>El método científico no sólo pone en entredicho lo que opina el personal <strong>sino que se pone continuamente en entredicho a sí mismo</strong>: todo lo que aprueba es temporal y está sujeto a corrección. Pueden existir científicos dogmáticos, al igual que hay personas dogmáticas, pero nunca sus ideas podrán ser dogmáticas frente al escrutinio del método científico:<strong> lo que importa aquí son las ideas, no las personas</strong> (así, de paso, echamos por tierra otra falacia muy propia de nuestra mente imperfecta: la <strong><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Argumento_de_autoridad">falacia de autoridad</a></strong>). Las ideas, pues, no se respetan. Si la ciencia respetara las ideas dejaría de ser ciencia y se convertiría en religión. La ciencia dinamita las ideas para construir ideas mejores.</p>

	<p>Pero el método científico sigue confinado en laboratorios y otros ambientes estrictamente académicos. Fuera de ellos es un <em>rara avis</em>, una mutación intelectual todavía muy nueva y minoritaria. Esgrimir el método científico en la vida cotidiana es una empresa casi quijotesca, habida cuenta de que, en cuanto nacemos, <strong>somos sometidos ya a ritos mágicos de aspersión de agua sagrada</strong>. Cuando adquirimos cierta lucidez mental y nos formulamos preguntas medianamente serias, recibimos de padres y maestros respuestas idiotas sobre el origen del mundo, la moral, los sentimientos y otras cosas importantes. </p>

	<p>Si no tenemos la suerte de cursar estudios en los que se enseñe qué es el método científico en profundidad, qué engaños hay en el relativismo, por qué la ciencia no es una cosa de laboratorios sino una manera de pensar, entonces <strong>acabaremos despilfarrando días y años en aprender de memoria doctrinas religiosas, literarias y filosóficas</strong> que existen totalmente desvinculadas de la ciencia, como si aún viviéramos en la Edad Media. </p>

	<p>Mitos y supersticiones, por cuestiones económicas y de indigencia intelectual, <strong><a href="http://listadelaverguenza.blogspot.com/">se enseñan incluso en Universidades</a></strong>; en farmacias se venderán productos que no superan ensayos clínicos (<em>pero a mí me funciona, qué más da</em>); en el entretenimiento de masas el héroe será siempre el que crea sin pruebas, el que conecte con su yo infantil o el que intente perpetuar la Navidad; seguiremos <em>ad infinitum</em> con la cantinela de que <strong>tú no lo crees porque no lo has visto</strong>, cuando una de las primeras prevenciones del método científico es que, aunque ante ti se aparezca el fantasma de Alejandro Magno afirmando ser el fantasma de Alejandro Magno, tú no puedes empezar a creer en fantasmas por esa razón tan endeble. Pero creerémos, porque las raíces de nuestros pensamientos, tanto pedestres como elevados, siguen conectados con la parte más primitiva nuestro cerebro. <strong>Porque no se dispone a la gente de unas buenas tijeras intelectuales para cortar de raíz</strong>.</p>

	<p><img class="centro" src="http://img.xatakaciencia.com/2012/01/dedos-cruzados.jpg" alt="" />Porque los que opinan son <em>de letras</em> y orgullosos de serlo, porque los intelectuales que ensalzamos no conocen los principios de la termodinámica, porque en cualquier librería la demarcación de ciencias suele ser la que menos anaqueles acapara; porque en los medios de comunicación no hay tantas secciones de ciencia como de cualquier otra cosa (irónicamente, desde el <strong><a href="http://es.wikipedia.org/wiki/C%C3%ADrculo_de_Viena">círculo de Viena</a></strong>, la ciencia siempre trata de ser clara en sus exposiciones, pero la gente parece fascinarse con las exposiciones abstrusas de otras disciplinas aunque lo expuesto sea mucho más simple; léase <strong><a href="http://www.papelenblanco.com/ensayo/imposturas-intelectuales-de-alan-sokal-y-jean-bricmont">Imposturas intelectuales</a></strong> de <strong>Alan Sokal</strong> para comprobarlo) porque… en fin, porque prácticamente toda la información que recibimos durante nuestra vida sigue estando, estructural y epistemológicamente, al nivel de <strong>los analfabetos que se postraban y rezaban cada vez que restallaba un relámpago en el cielo</strong> (como los relámpagos tenían origen divino, las iglesias fueron las últimas en adoptar los pararrayos, por considerarse impíos… hasta que las iglesias empezaron a ser las únicas víctimas de los rayos; pero da igual,<em> zas, zas</em>, y nuestro cerebro imperfecto encontrará otra excusa para seguir postrándose y perpetuando otra sombría superstición).</p>

	<p>Como colofón a esta diatriba, soflama o simple catarsis, no puedo dejarme en el tintero (bueno, en el disco duro de mi portátil) el siguiente fragmento del profesor de Lógica de la Universidad de Turín <strong>Piergiorgio Odifreddi</strong>, extraído de su libro <em>Elogio de la impertinencia</em>, que expone magistralmente esta especie de esquizofrenia del ciudadano de a pie: a pesar de verse rodeado de avances producidos por la ciencia en todas las áreas de su vida, continúa viviendo de espaldas a ella y prestándole más atención a lo que diga cualquiera que lleve túnica blanca, negra o con purpurina:</p>

<blockquote>Por la mañana, la mayor parte de nosotros se despierta con el sonido de un reloj, enciende la luz eléctrica, activa los sifones y cisternas hidráulicas, abre grifos para el agua fría o caliente, coge alimentos de la nevera, prepara el desayuno usando el gas, la electricidad o el microondas, se coloca las gafas, si las necesita, se pone ropa y zapatos producidos industrialmente, conecta una alarma después de haber cerrado la puerta de casa, desciende a la planta baja o al garaje en un ascensor, se mueve con medios motorizados de todo tipo, trabaja en fábricas y despachos ampliamente automatizados, usa continuamente teléfonos y ordenadores, vive en casas de ladrillos calentadas por radiadores, mira la televisión y va al cine, si no quiere tener hijos usa anticonceptivos, si enferma se hace exámenes médicos o radiológicos, toma píldoras y fármacos, se hace operar y trata de prolongar su vida lo máximo posible de manera artificial.</blockquote>

<blockquote>Por tanto, la mayoría de nosotros debería saber perfectamente que el mundo está regulado por leyes mecánicas, termodinámicas, electromagnéticas, nucleares, químicas y biológicas a las cuales apelamos, directa o indirectamente, de manera constante. Y entonces, ¿por qué una buena parte de nosotros se preocupa por la sal derramada, cambia de dirección si un gato negro le atraviesa la calle, evita pasar por debajo de una escalera apoyada en una pared, toca madera o hace los cuernos si ve un coche fúnebre, conoce su signo del zodíaco, lee y escucha los horóscopos, compra productos de herboristería, practica la homeopatía y la acupuntura, se hace tratar por iridiólogos y sanadores, consulta cartománticos y videntes, cree en los extraterrestres, los ángeles, los demonios, las Vírgenes que lloran y la sangre de san Jenaro, se dirige en peregrinación a Lourdes, Fátima y Pietrelcina, se ilusiona con que las plegarias puedan tener efecto sobre su vida, y destina el 8 % de su renta al Vaticano?</blockquote>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[¿Por qué los creyentes no quieren escuchar los argumentos que critican su creencia?]]></title>
      <link>http://www.xatakaciencia.com/psicologia/por-que-los-creyentes-no-quieren-escuchar-los-argumentos-que-critican-su-creencia</link>
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      <pubDate>Fri, 16 Sep 2011 07:51:23 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" src="http://img.xatakaciencia.com/2011/09/religion-symbols-religious-thumb1139037.jpg" alt="" />Como dice <strong>Michael Shermer</strong>, <em>la gente lista cree en cosas raras porque está entrenada en defender creencias a las que ha llegado por razones poco inteligentes</em>. Pero el siguiente experimento que os voy a referir trata más bien de personas normales que profesan algún tipo de fe y que no son especialmente duchas en defenderla. <strong>Entonces prefieren no escuchar</strong>. No escuchar para impedir la entrada en su mente de puntos de vista inconvenientes.</p>

	<p>El experimento se llevó a cabo en la década de 1960 por los científicos cognitivos <strong>Timothy Brock</strong> y <strong>Joe Balloun</strong>. La mitad de los participantes en el experimento eran religiosos, y la otra mitad, ateos. A ambos grupos se les pasó un mensaje grabado que atacaba el cristianismo.</p>

	<p>Pero había algo más. En la grabación se añadió un poco de molesta electricidad estática, una especie de chisporroteo de fondo que impedía entender bien todas las palabras. No obstante, el que escuchaba el mensaje <strong>tenía la posibilidad de reducir estas interferencias pulsando un botón</strong>: entonces el mensaje se entendía sin dificultad.</p>

<blockquote>Los resultados fueron totalmente previsibles y bastante deprimentes: los no creyentes siempre intentaban eliminar las interferencias, mientras los individuos religiosos preferían que el mensaje fuera difícil de oír. En posteriores experimentos de Brock y Balloun en que unos fumadores escuchaban un discurso sobre la relación entre el tabaco y el cáncer se reveló un efecto parecido. Todos acallamos la disonancia cognitiva mediante la ignorancia autoimpuesta.</blockquote>

	<p><!--more--></p>

	<p>Naturalmente, esto ocurre en toda clase de personas: también entre científicos ateos frente a argumentos de creyentes. Aunque, en este caso, el hecho no es tan flagrante porque los científicos acostumbran a aducir pruebas (o se limitan a negar que no creen, y la carga de la prueba está en el que afirma, no en el que niega). Y raramente veremos que un científico se siente ofendido en sus creencias si un creyente critica sus ideas científicas: <strong>sólo es buen científico precisamente el que anhela encontrar errores en sus ideas a fin de armar ideas mejores</strong>. En el caso del creyente, incluso se aplaude la inmovilidad de las ideas aunque todo apunte a que están equivocados.<br />
<strong><br />
Por ello, </strong>muchos creyentes se niegan a escuchar los argumentos esgrimidos por ateos, o por la misma ciencia, si éstos entran en conflicto con sus creencias. Y si los escuchan, es como si sólo oyeran el sonido de las palabras, pero el mensaje no les empapa la mente. </p>

	<p>Algo parecido sucede en un artículo de ciencia donde se critique o cuestione la fe: enseguida se llenará de lectores que tratarán de defender con uñas y dientes sus creencias (en el mejor de los casos) o censurar el contenido de cualquier forma, <strong>por ejemplo aduciendo que el contenido les ofende profundamente</strong> (en el peor). (En ese sentido, resulta curioso lo de tener que respetar las creencias ajenas: si se respetaran todas las creencias, también debería respetarse el no respetar determinadas creencias. O incluso deberíamos respetar ideas como el nazismo, la esclavitud o la pederastia. Las ideas no merecen respeto, sino las personas; y las personas no deberían ser sus ideas, sino difícilmente progresarían y aprenderían de los errores de las mismas).</p>

	<p>Dicho lo cual, si acaso debiéramos respetar un único mandamiento, <a href="http://www.xatakaciencia.com/no-te-lo-creas/el-undecimo-mandamiento-i">el undécimo</a>: aprenderás, dudarás de todo, sobre todo de quienes dicen saber la verdad, y también dudarás de ti mismo y del resto de los 10 Mandamientos. Y si alguien dice que lo que crees es falso o es peligroso, desearás con toda tu alma que te expliquen la razón, para no desperdiciar ni un minuto más en ello.</p>

	<p>Podéis leer más sobre estos asuntos en <a href="http://www.xatakaciencia.com/no-te-lo-creas/la-religion-es-tambien-una-pseudociencia-i">¿La religión es también una pseudociencia?</a>, <a href="http://www.xatakaciencia.com/psicologia/creer-en-dios-es-como-creer-en-santa-claus-la-incapacidad-de-comprender-analogias">¿Creer en Dios es como creer en Santa Claus?</a> y <a href="http://www.xatakaciencia.com/no-te-lo-creas/la-inmoralidada-de-profesar-una-fe-i">La inmoralidad de profesar una fe</a>.</p>

	<p>Vía | <em>Cómo decidimos</em> de Jonah Leherer</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[La verdad existe: ¿qué es una revisión sistemática?]]></title>
      <link>http://www.xatakaciencia.com/medicina/la-verdad-existe-que-es-una-revision-sistematica</link>
      <guid>http://www.xatakaciencia.com/medicina/la-verdad-existe-que-es-una-revision-sistematica</guid>
      <pubDate>Thu, 01 Sep 2011 09:04:52 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="centro" id="image9556" src="http://img.xatakaciencia.com/2011/09/053-cochrane-collaboration.jpg" class="centro" alt="053-cochrane-collaboration.jpg" />Bien, <strong>la verdad existe</strong>. Eso está claro. Lo que no parece tan claro es hasta qué punto podemos acceder a toda la verdad. Sin embargo, epistemólogos y filósofos han conseguido pergeñar sistemas de verificación a fin de <strong>acercarnos lo máximo posible a la verdad</strong>. La ciencia, por ejemplo, emplea uno de estos sistemas de acercamiento a la verdad: el método científico. Todo lo que no pase por el método científico, por definición, es menos verdad, más opinión, más dogma, más decir por decir.</p>

	<p>Pero hoy no voy a hablaros del método científico, que seguro que conocéis, sino de un proceso llamado <strong>revisión sistemática,</strong> que en ciencia es muy empleado también para que los árboles no nos impidan ver el bosque. <br />
<!--more--></p>

	<p>A la hora de revisar inmensas cantidades de artículos y trabajos relativos a un asunto concreto, podemos dejarnos guiar inconscientemente <strong>por ideas preconcebidas</strong>, o tal vez por el mismo azar. La revisión sistemática permite aplicar una estrategia explícita de búsqueda para rastrear datos que evita estas y otras tendencias.</p>

	<p>Tal y como señala <strong>Ben Goldacre</strong>:</p>

<blockquote>Una estrategia que se describe abiertamente luego, en el artículo publicado con los resultados, donde se indica incluso los términos de búsqueda empleados para indagar en las bases de datos de trabajos. Tabulamos las características de cada estudio que encontramos, medimos (a ser posible, de forma “ciega” respecto a los resultados de los estudios) la calidad metodológica de cada uno de ellos (para comprobar lo “imparciales” que son), comparando alternativas y, por último, elaboramos un resumen crítico y ponderado.</blockquote>

	<p>Es decir, la revisión sistemática <strong>nos permite cribar información tóxica</strong> y así abastecer nuestros conocimientos de agua limpia y clara. </p>

	<p>En medicina, por ejemplo, <strong><a href="http://www.cochrane.es/?q=es/node/272">Cochrane Collaboration</a></strong> se encarga de hacer revisiones sistemáticas de todos los temas médicos identificados como tales.</p>

<blockquote>Está abierta, incluso, a que se le remitan nuevas cuestiones o preguntas sobre medicina que necesiten respuesta. Esta cuidadosa criba de información ha revelado la existencia de enormes lagunas en nuestro conocimiento, ha evidenciado el carácter defectuoso (en ocasiones, incluso dañino) de ciertas “buenas prácticas” y, simplemente, gracias al filtrado metodológico de datos preexistentes, ha salvado más vidas de las que podamos imaginarnos. </blockquote>

	<p>Son ejemplos de los temas de examen: dosis única de celecoxib para el dolor postoperatorio agudo; extracto de la hoja de alcachofa para el tratamiento de la hipercolesterolemia; chocolate y prevención de la migraña; Etidronate para el tratamiento y la prevención de la osteoporosis postmenopáusica. </p>

	<p>Porque la verdad existe, y hay maneras de acercarse más a ella que otras.</p>

	<p>Sitio Oficial | <a href="http://www.cochrane.es/?q=es/node/272">Cochrane Collaboration</a><br />
Vía | <em>Mala ciencia</em> de Ben Goldacre</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Ayer fui a la farmacia y me quisieron vender flores de Bach]]></title>
      <link>http://www.xatakaciencia.com/no-te-lo-creas/ayer-fui-a-la-farmacia-y-me-quisieron-vender-flores-de-bach</link>
      <guid>http://www.xatakaciencia.com/no-te-lo-creas/ayer-fui-a-la-farmacia-y-me-quisieron-vender-flores-de-bach</guid>
      <pubDate>Thu, 18 Aug 2011 15:27:13 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" id="image9430" src="http://img.xatakaciencia.com/2011/08/flores-de-bach-parte-2.jpg" class="centro" alt="flores-de-bach-parte-2.jpg" />Voy a contar una anécdota que me pasó ayer por la tarde. Acompañé a una persona a la farmacia porque buscaba algún producto que la relajase antes de ir al dentista: le tiene pavor. Pero el pavor acabó metiéndose en mi persona, en cuestión de segundos: <strong>la farmacéutica</strong>, todo dientes, amusgó los ojos y nos dijo casi confidencialmente que tenía justo lo que buscábamos; se dio la vuelta y se hizo con un recipiente de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Flores_de_Bach">flores de bach</a>.</p>

	<p>Por un segundo perdí el equilibrio, di un paso atrás y miré en derredor, con tan mala suerte que mis ojos se toparon con un letrero iluminado donde se anunciaban los <a href="http://www.boiron.es/">Laboratorios Boiron</a> (sí, la mayor responsable de vender homeopatía a cascoporro). Os prometo que lo próximo que esperaba fue, no sé, que la farmacéutica nos hiciera un juego de manos o nos masajeara el aura mientras decía con voz gangosa: “<em>Bendiciones desde Raticulín</em>”.</p>

	<p>Sé que l<strong>as flores de bach y la homeopatía son un fraude</strong> porque he invertido horas en investigar cómo funcionan ambos tratamientos, sin embargo la mayoría de la gente no tiene tiempo suficiente para investigar absolutamente todo lo que le ponen por delante. Cuando uno traspone la puerta de una farmacia deposita su confianza en el farmacéutico, al igual que la deposita en el arquitecto, el abogado o cualquier otro especialista. <strong>Sencillamente porque no podemos saberlo todo respecto a todo</strong>. </p>

	<p>A medida que los conocimientos de la humanidad se han ido ampliando, ha venido siendo necesario que distintas personas se especializaran en diversas parcelas del mismo. Los poderes públicos son los garantes de escoger a los expertos acreditados a fin de que nos orienten en nuestras dudas: ¿cómo arreglo este motor? ¿Cómo puedo hacer esta declaración de la renta? <strong>¿Qué fármaco es el más indicado cuando estoy nervioso?</strong><br />
<!--more--></p>

	<p>Así pues, uno de las lacras que más deberíamos combatir es el intrusismo profesional, los expertos que resultan no estar acreditados o los estafadores. No sólo porque ellos engañarán a la población más ignorante o indefensa (que en el fondo lo somos todos: sólo hay que buscar un área de conocimiento en la que seamos lo suficientemente legos), sino porque <strong>el pacto de confianza se irá desmoronando hasta que deje de existir</strong>.  </p>

	<p>Cuando vayamos algún día al médico quizá ya no nos podremos fiar de la receta que nos extiendan. Tampoco podremos fiarnos de lo que diga el catedrático de matemáticas que la semana que viene nos pondrá un examen. </p>

	<p>Es inevitable que exista un pequeño coladero por el que ignorantes o farsantes nos den gato por liebre sin que dispongamos de herramientas para descubrirlo, lo preocupante es que ese coladero sea tan grande que <strong>ya nos cueste discernir entre un experto y un simple imbécil con birrete</strong>. Y que en una farmacia se vendan tantos productos que no sirven para nada o cuya eficacia no ha sido probada mediante ensayos clínicos rigurosos, empieza a agrandar ese coladero hasta límites peligrosos. Límites donde empieza a vislumbrarse un “todo vale” que echa por tierra décadas de conocimiento acumulativo y especializado. ¿La próxima vez que contratemos a alguien para levantar un puente bastará con que sea muy hábil con el <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/TENTE">TENTE</a>? ¿Hasta dónde llegará la <a href="http://listadelaverguenza.blogspot.com/">lista de la vergüenza</a>?</p>

	<p>Supongo que aún no han saltado suficientes alarmas porque esta erosión epistemológica no está causando muertos (<a href="http://yamato1.blogspot.com/2010/05/argumentando-en-dosis-homeopaticas-iii.html">al menos no demasiados</a>). Pero la erosión se produce muda e invisible, como la originada por las termitas, y más pronto que tarde, <strong>las vigas maestras podrían ceder</strong>. Por eso no vale todo. Por eso la gente no puede vender lo que quiera. Por eso existen las acreditaciones o los expertos. Por eso deberían interponerse sanciones más elevadas contra los que venden baratijas como <a href="http://www.elmundo.es/mundodinero/2010/04/28/economia/1272459006.html">Power Balance</a>. Por eso los astrólogos televisivos que usan líneas telefónicas de tarificación especial para lucrarse deberían cerrar el chiringuito mediático (ese gasto no es un impuesto para ignorantes sino un impuesto que todos acabaremos pagando algún día). Por eso hay carnets, diplomas y universidades. Por eso, si un médico comete un error, <strong>el error es solo suyo y no nuestro por no haber verificado convenientemente los conocimientos del médico</strong>: ya hay un organismo encargado de verificarlo.</p>

	<p>No es un sistema perfecto, pero es un sistema infinitamente mejor que la anarquía y la desconfianza continua. </p>

	<p>En ese sentido, no regular ni penalizar en absoluto la fe irracional, los curanderos, los “crecepelos” de farmacia, las asignaturas que se imparten en las facultades e incluso las opiniones que se vierten en los medios de comunicación (hoy en día dices cualquier sandez y nadie te la discute e incluso es una muestra de intolerancia hacerlo), no regular ni penalizarlo, digo, <strong>acarrea un perjuicio colectivo</strong> que no por invisible es menos preocupante: el retroceso de la civilización. </p>

	<p>O por ponernos menos grandilocuentes (y parafraseando a <strong>Adam Smith</strong>): retrocederá la diversificación del trabajo, una menor cantidad de trabajo para producir mayor cantidad de cosas; el retroceso del cerebro colectivo, en palabras de <strong>Friederich Hayek</strong>: “el conocimiento nunca existe en forma concentrada o integrada, sino sólo como los pedazos dispersos de conocimiento incompleto y frecuentemente contradictorio, que los individuos poseen por separado”.</p>

	<p>Conocimiento, en una palabra. Conocimiento que se me cayó a los pies justo cuando esa farmacéutica, todo dientes, todo simpatía, me ofreció sus flores de Bach. </p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[La mayor diferencia entre ciencia y arte]]></title>
      <link>http://www.xatakaciencia.com/otros/la-mayor-diferencia-entre-ciencia-y-arte</link>
      <guid>http://www.xatakaciencia.com/otros/la-mayor-diferencia-entre-ciencia-y-arte</guid>
      <pubDate>Tue, 02 Aug 2011 07:24:59 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="centro" id="image9285" src="http://img.xatakaciencia.com/2011/08/arte.jpg" class="centro" alt="arte.jpg" />En ciencia, a los investigadores del pasado se reverencian por sus contribuciones, <strong>pero raramente se usan como argumentos de autoridad</strong>: la ciencia progresa desmontando los supuestos de los científicos. </p>

	<p>En el arte funciona más bien al contrario: no sólo se da a menudo la falacia de autoridad sino lo que lo llamo <strong>falacia de antigüedad</strong>: cuanto más polvo tenga el autor, más importancia se le concederá a lo que dijo o hizo.</p>

	<p>Pero la mayor diferencia que existe entre arte y ciencia la estableció el filósofo <strong>Sydney Hook</strong>: “<em>La Madonna de Rafael sin Rafael, las sonatas y sinfonías de Beethoven sin Beethoven, resultan inconcebibles. En la ciencia, por otra parte, la mayoría de los hallazgos de un científico podría haberlos hallado perfectamente otro científico de su mismo campo</em>.”<br />
<!--more--></p>

	<p>El problema es cuando determinadas ciencia sociales o la filosofía y demás disciplinas humanísticas optan por recorrer la senda del arte y no de la ciencia o la búsqueda de comprensión por medios de métodos objetivos. </p>

	<p>Entonces los conocimientos dan vueltas y más vueltas sobre sí mismos, <strong>siempre anclados por la tradición</strong>. Aunque como incitador de emociones y reflexiones, nada que objetar.</p>

	<p>Y como remata <strong>Michael Shermer</strong> en su libro <em>Por qué creemos cosas raras</em>:</p>

<blockquote>No hay duda de que la ciencia recibe una poderosa influencia de la cultura a la que pertenece, ni de que es posible que todos los científicos compartan un prejuicio común que les lleva a pensar en la naturaleza de una forma determinada. Pero esto no incide negativamente en la naturaleza progresiva de la ciencia desde el punto de vista de la acumulación.</blockquote>

	<p>Vía | <em>Por qué creemos en cosas raras</em> de Michael Shermer</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[No entiendo nada de lo que dices o las conclusiones del Círculo de Viena]]></title>
      <link>http://www.xatakaciencia.com/no-te-lo-creas/no-entiendo-nada-de-lo-que-dices-o-las-conclusiones-del-circulo-de-viena</link>
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      <pubDate>Mon, 18 Jul 2011 08:10:24 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" src="http://img.xatakaciencia.com/2011/07/o_wittgenstein.jpg" alt="" />En las universidades se estudian a filósofos que <strong>escriben de una manera tan complicada que no se entiende nada</strong>. ¿No me creéis? Como muestra, un botón:</p>

<blockquote>El sonido es el cambio en la condición específica de la segregación entre las partes materiales y la negación de esta condición; meramente una abstracción o una idealidad ideal, como si dijéramos, de dicha especificación. Pero este cambio, por tanto, es en sí la negación inmediata de la subsistencia específica; que es, por tanto, idealidad real de gravedad y cohesión específicas, es decir, calor. El calentamiento de cuerpos sonoros, al igual que el de los golpeados o frotados, es la aparición de calor, originado conceptualmente junto al sonido.</blockquote>

	<p>Este fragmento corresponde a <strong>Hegel</strong>. </p>

	<p>Hegel escribe una jerga que no tiene sentido fuera de un café parisino muy chic, o del departamento de humanidades de una universidad particularmente aislada del mundo real (el fragmento, por cierto, ya fue en su día denunciado por oscuro por parte del filósofo de la ciencia <strong>Karl Popper</strong>, que sí escribe clarito aunque ofrezca pensamientos más complejos que Hegel)</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Pero, al menos, Hegel no siempre es tan oscuro y, hasta cierto punto, es menos peligroso que pensadores contemporáneos como <strong>Derrida</strong> (uno de los peores), o los popes de la sociología constructivista de la ciencia (Barnes, Bloor, Collins, Latour…) o los (o las) del subgrupo feminista constructivista (Haraway, Harding, Keller…).</p>

	<p>Todos ellos se adscriben a la corriente intelectual caracterizada por <strong>el rechazo más o menos explícito de la tradición racionalistas de la Ilustración</strong>, mediante discursos teóricos desligados de cualquier comprobación empírica, y por un relativismo cognitivo y cultural que no considera la ciencia más que una “narración”, un “mito” o una construcción social.</p>

	<p>Afortunadamente, hubo un momento del siglo XX en el que la ciencia se desligó completamente de todos ellos y trazaron una línea. Aquí nosotros, allí vosotros (por mucho que uséis palabrería científica del tipo <em>fractal, cuántico, entropía</em> o <em>termodinámica</em>).</p>

	<p>Ese momento fue en la década de 1930, concretamente con un grupo de físicos, el llamado <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/C%C3%ADrculo_de_Viena">Círculo de Viena</a> (<em>Wiener Kreis</em> en alemán), el origen del desarrollo de las ideas de Popper, Wittgenstein (en su fase tardía), Carnap y otros. Según su opinión, el pensamiento literario podía ocultar una gran cantidad de sinsentidos biensonantes pero nada relevantes para alcanzar la verdad. <strong>La retórica, pues, está prohibida en un texto de análisis científico</strong> (aunque todavía persisten en los análisis de ciertas ramas de las ciencias sociales o ciertos <em>filósofos-cuenta-cuentos-chinos</em>).</p>

	<p>Lo explica mejor que yo <strong>Nassim Taleb</strong>:</p>

<blockquote>La forma que utilizaron para introducir el rigor en la vida intelectual fue declarando que una afirmación sólo podía pertenecer a una de dos categorías: “deductiva”, como “2 + 2 = 4”, es decir, que surge de manera incontrovertible de un marco axiomático definido con precisión (aquí las reglas son aritméticas), o “inductiva”, es decir, verificable de alguna forma (por la experiencia, la estadística, etcétera), como “en España llueve” o “los neoyorquinos son, por lo general, maleducados”. Cualquier otra cosa era simple y llanamente desperdicios puros (la música podría sustituir mucho mejor a la metafísica). (…) era un buen punto de partida el empezar a responsabilizar a los intelectuales para que ofrecieran cierta forma de evidencia sobre sus afirmaciones.</blockquote>

	<p>Una forma fácil de distinguir a un intelectual literario de un intelectual científico es que <strong>el intelectual científico puede reconocer normalmente la forma de escribir de otro intelectual científico</strong>, pero un intelectual literario no será capaz de ver la diferencia entre los garabatos escritos por un científico y la palabrería de un no científico.</p>

	<p>Demos gracias, pues, al Círculo de Viena. Gracias a ellos ahora la ciencia <strong>se plantea con claridad expositiva</strong> (aunque con densidad infinita de ideas), a pesar de que los intelectuales de otras ramas continúen con sus bengalas estilísticas, pareciendo que dicen mucho pero sin decir nada.  </p>

	<p>Vía | <em>¿Existe la suerte?</em> de Nassim Taleb</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[[Libros que nos inspiran] 'Imposturas intelectuales', de Alan Sokal y Jean Bricmont]]></title>
      <link>http://www.xatakaciencia.com/libros-que-nos-inspiran/libros-que-nos-inspiran-imposturas-intelectuales-de-alan-sokal-y-jean-bricmont</link>
      <guid>http://www.xatakaciencia.com/libros-que-nos-inspiran/libros-que-nos-inspiran-imposturas-intelectuales-de-alan-sokal-y-jean-bricmont</guid>
      <pubDate>Fri, 27 May 2011 18:07:34 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" src="http://img.xatakaciencia.com/2011/05/8449305314.jpg" alt="" /><strong>Mucha gente cree que la ciencia es sólo una actividad</strong>. Mirar por el telescopio o el microscopio, elaborar hipótesis, hacer estudios y, en general, vestir con bata blanca, los pelos disparados hacia todas direcciones y rozando al límite el síndrome de Asperger.</p>

	<p>Pero la ciencia es algo más. También es una forma de pensar, de enfocar un problema. La ciencia es un sistema para superar las trampas de la lógica y los errores naturales de nuestro cerebro a la hora de interpretar la realidad. La ciencia es, sobre todo, una especie de juez implacable, <strong>un chequeo perpetuo para que nunca idea demasiado subjetiva o contaminada de dogmatismo permanezca anclada en un juicio intelectual</strong>. La ciencia es, por tanto, una herramienta extramental, la herramienta más objetiva concebida por el ser humano a fin de conocer cómo funciona la realidad.</p>

	<p>Leer un libro como éste, del físico <strong>Alan Sokal</strong>, te permite entender qué eso es la ciencia, sobre todo lo demás. Y también te permite descubrir que muchas otras disciplinas no científicas (sobre todo del mundo de las humanidades más pedante y pomposo) intenta apropiarse de la objetividad científica con los fuegos de artificio más inanes: su terminología. Por eso este libro se titula <strong>Imposturas intelectuales</strong>. </p>

	<p>No en vano, Imposturas intelectuales nos inspiró para artículos como: <a href="http://www.xatakaciencia.com/no-te-lo-creas/sigue-teniendo-la-filosofia-algun-sentido-en-la-era-de-la-ciencia">¿Sigue teniendo la filosofía algún sentido en la era de la ciencia?<br />
</a><br />
El origen de este libro es una broma. Debido a que cada vez más sectores pertenecientes al ámbito de las humanidades y de las ciencias sociales han adoptado la filosofía posmodernista de rechazar más o menos explícitamente la tradición racionalista de la Ilustración, arguyendo que la ciencia no es más que una “narración”, un “mito” o una construcción social, <strong>los autores quisieron comprobar hasta donde podían llegar si ellos también adoptaban esta postura</strong>.</p>

	<p>Por ello, Alan Sokal, presentó una parodia de trabajo que ha venido proliferando en los últimos años a una revista cultural norteamericana de moda, <em>Social Text</em>. El título de este artículo fue “Transgredir las fronteras: hacia una hermenéutica transformadora de la gravedad cuántica”. Un título que incluso era sencillo en comparación con el cuerpo del artículo, que no era más que una sucesión de absurdos, faltas de lógica y mucha palabrería científica tan del gusto de los que no tienen mucha idea de ciencia. (Al final del libro, por cierto, <strong>se transcribe el artículo completo y se analizan las trampas punto por punto</strong>).</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>La idea central del artículo postulaba que la realidad física, al igual que la realidad social, es en el fondo una construcción lingüística y social; y al final añadía que “la π de Euclides y la G de Newton, que antiguamente se creían constantes y universales, son ahora percibidas en su ineluctable historicidad.”</p>

	<p><strong>El texto no sólo fue aceptado sino incluso aplaudido por muchos intelectuales</strong>. Poco después, por supuesto, se desveló la broma… y las críticas no tardaron en llegar.</p>

	<p>Pero esta anécdota sólo sirve como punto de partida para Imposturas intelectuales. La verdadera intención del libro es analizar sistemáticamente los errores en los que tropiezan autores tan renombrados en Francia y en el mundo como <strong>Jacques Lacan, Julia Kristeva, Luce Irrigaría, Bruno Latour, Jean Baudrillard, Gilles Deleuze</strong> y otros. </p>

	<p>Todos estos capítulos son tal vez un tanto tediosos, porque te obligan a leer textos muy crípticos de autores que precisamente son adulados por su densidad expositiva. Y tal vez algunos análisis se escapen de la comprensión del lector que no domine la materia científica. Pero Imposturas intelectuales vale su peso en oro, sobre todo, por un intermedio que casi ocupa un cuarto del libro. <strong>Un capítulo central magistral donde ambos autores argumentan de forma sencilla acerca de cómo funciona realmente, a nivel epistemológico, la ciencia y por qué el relativismo cultural es una falacia.</strong></p>

	<p>Así pues, <strong>Imposturas intelectuales</strong>, además de dejar al descubierto que muchos autores posmodernistas, sobre todo del ámbito de las ciencias sociales, son aficionados a una verborrea oscura y pedante para, quizá, escamotear la inanidad de su contenido, también ayudará a muchos lectores a resolver qué significa tener certezas sobre algo, qué es la verdad objetiva y subjetiva, por qué el relativismo se contradice a sí mismo, etc. </p>

	<p>Todas las objeciones que se os puedan ocurrir respecto a la idea de que <strong>la ciencia no puede ser relativa y se basa en certezas</strong>, os aseguro que aquí están contestadas. Porque las disciplinas científicas (así como las partes científicas de las ciencias sociales) se basan en un conocimiento acumulativo y, por tanto, nada subjetivo. Es conocimiento racional y objetivo (objetivo en el sentido práctico, por supuesto, no en el sentido absoluto, el cual ni nos atañe ni debe ser invocado para discutir asuntos terrenales).</p>

<blockquote>Pero aún se puede ir más lejos: es natural introducir una jerarquía en el grado de certidumbre que se concede a diferentes teorías en función de la cantidad y la calidad de los argumentos que la fundamentan. Todos los científicos, y a decir verdad todos los seres humanos, proceden de este modo y asignan mayor probabilidad subjetiva a las teorías mejor fundamentadas (por ejemplo, la evolución de las especies o la existencia de átomos) y menor probabilidad subjetiva a las teorías más especulativas (por ejemplo, las teorías detalladas de la gravedad cuánticas). El mismo razonamiento es aplicable cuando se comparan teorías de las ciencias de la naturaleza con teorías históricas o sociológicas. Así, por ejemplo, las pruebas a favor de la rotación de la Tierra son mucho más sólidas que las que podría aportar Kuhn para sostener cualquiera de sus teorías históricas. Naturalmente, eso no quiero decir que los físicos sean más inteligentes que los historiadores, ni que utilicen métodos mejores, sino simplemente que, en términos generales, los problemas que estudian no son tan complejos e incluyen un menor número de variables que, además, son más fáciles de medir y controlar. La introducción de esta jerarquía en nuestras certidumbres resulta inevitable, y de ella se desprende que ningún argumento concebible fundado en la visión kuhniana de la historia puede acudir en ayuda de los sociólogos o filósofos que pretendan desafiar, de forma global, la fiabilidad de los conocimientos científicos.</blockquote>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[[Libros que nos inspiran] 'Dios no es bueno' de Christopher Hitchens]]></title>
      <link>http://www.xatakaciencia.com/libros-que-nos-inspiran/libros-que-nos-inspiran-dios-no-es-bueno-de-christopher-hitchens</link>
      <guid>http://www.xatakaciencia.com/libros-que-nos-inspiran/libros-que-nos-inspiran-dios-no-es-bueno-de-christopher-hitchens</guid>
      <pubDate>Sat, 21 May 2011 12:09:14 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" src="http://img.xatakaciencia.com/2011/05/dios_no_es_bueno_med.jpg" alt="" />Como os explicaba en <a href="http://www.xatakaciencia.com/no-te-lo-creas/los-cientificos-creen-generalmente-en-dios">¿Los científicos creen generalmente en Dios?</a>, los científicos, a medida que incrementan sus conocimientos y su excelencia, <strong>se apartan de las sendas más trilladas de la fe o directamente se adscriben al ateísmo</strong> (o a un deísmo inocuo o a un panespiritualismo incompatible con las religiones tradicionales, como señala el físico Alan Sokal).</p>

	<p>Y, además, según <strong>Christopher Hitchens</strong>, las creencias irracionales tampoco son positivas. </p>

	<p>Según Christopher Hitchens, la religión, cualquiera, no sólo es amoral, <strong>sino positivamente inmoral</strong>. Y esto no debe buscarse sólo en el comportamiento de sus fieles sino también en los preceptos que podemos leer en sus manuales de comportamiento. Sus delitos son, fundamentalmente: presentar una imagen falsa del mundo para los ingenuos y los crédulos, la doctrina del sacrificio de sangre, la doctrina de la expiación, la doctrina de la recompensa y/o el castigo eternos y la imposición de tareas y normas imposibles. </p>

	<p>Pese a la apariencia beligerante, <strong>el autor jamás abandona el rigor</strong>. Sí que carga las tintas contra la fe, la doctrina, el sistema clerical y demás, se nota cierto enojo en sus palabras (cosa evidente si uno ha presenciado cosas como las que el autor ha visto en calidad de periodista por medio mundo), pero ello no empaña un discurso lleno de fundamento.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p><strong>Christopher Hitchens</strong> (Inglaterra, 1949), se graduó el filosofía, política y economía en Oxford, y como periodista y escritor ha colaborado con publicaciones tanto estadounidenses como británicas. Y como él mismo dice acerca de sus intenciones con <strong>Dios no es bueno</strong>, su incendiario libro no se basa en una doctrina o un dogma sino en una argumentación refutable, en principios que no se apoyan en fe alguna. En la demostración filosófica e histórica, sin fanatismos, de que la religión ha provocado que muchas personas, la mayoría de hecho, se comporten de una forma que haría que el gerente de un burdel o un genocida torcieran el gesto.</p>

	<p>Todo esto no debería importarnos a las personas cultas. Pero lo hace, <strong>porque la religión no es algo privado e irrelevante, sino que intenta siempre que puede inculcarse en los demás con diversas formas coercitivas</strong>; porque recibe prerrogativas fiscales; porque intenta alzar políticamente su voz, acusando de asesinos a los médicos abortistas o de enfermos a los onanistas, infestando a la gente sencilla de Sida por retorcidas y morbosas ideas acerca de los profilácticos. Y a la larga, todo ello iba a repercutir de algún modo, obligando a muchos a dejar de guardar silencio y respeto, porque la religión, como el nazismo o cualquier otra colección de ideas irrefutables y fanáticas, no merecen ni un gramo de tolerancia.</p>

	<p>Editorial Debate<br />
384 páginas</p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Sin religión también somos buenas personas]]></title>
      <link>http://www.xatakaciencia.com/psicologia/sin-religion-tambien-somos-buenas-personas</link>
      <guid>http://www.xatakaciencia.com/psicologia/sin-religion-tambien-somos-buenas-personas</guid>
      <pubDate>Thu, 12 May 2011 09:00:16 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" src="http://img.xatakaciencia.com/2011/05/holy_bible.jpg" alt="" /><strong>¿Si no existiera la religión habría que inventarla?</strong> ¿Seremos mejores si nos prometen algo a cambio? ¿Las personas creyentes son más buenas que las no creyentes? ¿Alguien que va a misa y se azota la espalda en semana santa es mejor persona el resto del año? Como dicen desde algunas tribunas, ¿estamos perdiendo los valores o… simplemente están sustituyéndose por otros?</p>

	<p>El Premio Nobel de Física <strong>Steven Weinberg</strong> expresa de esta forma su parecer sobre los códigos morales que inculca la religión: “<em>Con o sin religión, la gente buena hará el bien y la gente mala hará el mal, pero para que la gente buena haga el mal hace falta la religión</em>”.</p>

	<p>Como os señalaba en el artículo <a href="http://www.xatakaciencia.com/psicologia/basar-la-moral-en-la-religion-un-mal-negocio">Basar la moral en la religión: un mal negocio</a>, si en verdad la religión aportara códigos morales superiores a los innatos o a los que nacen de la civilización, <strong>entonces la población carcelaria, porcentualmente, no estaría compuesta por creyentes más que por ateos o agnósticos</strong>.</p>

	<p>Cada vez poseemos más pruebas de que existen algo así <strong>como valores morales universales</strong>, independientemente de la religión hegemónica de la sociedad que escojamos estudiar. Por ejemplo, es famoso el estudio realizado por tres psicólogos de la Universidad de California, en Riverside, en el que cogieron a más de 400 estudiantes de los cursos iniciales de psicología y medicina de la misma universidad. </p>

	<p>Sometieron a los estudiantes a diversos dilemas morales, tras haber respondido de forma anónima a un test sobre sus ideas acerca de temas polémicos como el aborto, la contracepción, la pena capital, la eutanasia o el uso de animales en la investigación médica, <strong>además de su filiación religiosa y sus datos sociodemográficos</strong>, incluyendo la raza a la que pertenecían. </p>

	<p><!--more--></p>

	<p>Los dilemas morales escogidos eran relativamente sencillos, y se construyeron en base a dos escenarios. <strong>El primero</strong>: si observamos que un tranvía cae sin frenos y matará a todos sus ocupantes, ¿accionaríamos un freno que sacaría al tranvía de sus raíles y atropellaría a una sola persona? <strong>El segundo</strong>: en un bote salvavidas donde no hay espacio para todos los náufragos y debe considerarse el sacrificar a uno de los náufragos para salvar al resto.</p>

<blockquote>Sobre el primer escenario se construyeron 21 dilemas diferentes y sobre el segundo 5. Las opciones cambiaban para estudiar el efecto de diversas variables elegidas previamente, como, por ejemplo, el número de personas salvadas y sacrificadas, el parentesco, la situación social o la ideología criminal de los individuos que se debían sacrificar y también la especie biológica en los dilemas en los que se introducía la posibilidad de elegir entre sacrificar personas o animales.</blockquote>

	<p>Los resultados eran innegables. Las intuiciones morales que afloraban en todas las personas del estudio <strong>compartían una serie de puntos</strong>: </p>

	<p>Favoritismo por la propia especie.</p>

	<p>Favoritismo por la propia familia</p>

	<p>Castigo a una ideología política criminal (el nazismo era el ejemplo usado).</p>

<blockquote>O sea: una mayoría abrumadora prefería preservar vidas humanas (aunque tuviesen más de 75 años) antes que vidas de perros, se decantaban por preservar la vida de los parientes más próximos y sacrificaba, finalmente, a los individuos de ideología criminal. Tras esas variables, y a distancia, aunque con una influencia bastante significativa, venían el número relativo de personas salvadas o sacrificadas y el tipo de tarea u obligación social que tenían los individuos que se debían preservar o sacrificar. Todo tendía a confirmar que hay imperativos básicos claramente detectables.</blockquote>

	<p>El estudio también sugería que no había una influencia destacable en los juicios morales si se tenía en cuenta la religión, la raza o el tipo de estudios del sujeto. Más bien al contrario. Si la religión estaba presente, entonces había diferencias en las creencias que se condenaban explícitamente desde púlpitos religiosos (como el aborto), <strong>pero ello no modificaba las intuiciones morales básicas en el resto de los asuntos</strong>.</p>

<blockquote>Así y por nombrar sólo un dato, en el tema del aborto y la contracepción, los católicos, los protestantes y los fundamentalistas cristianos se agrupaban en la banda restrictiva, mientras que los judíos y los no religiosos se agrupaban en la banda permisiva. Ahora bien, a pesar de las sensibles diferencias en las creencias particulares generadas por una educación religiosa muy diversa o por la ausencia de religión, las intuiciones morales básicas de la mayoría de individuos eran las mismas.</blockquote>

	<p>Estos resultados han sido confirmados por un estudio similar llevado a cabo en Taiwán, en un medio cultural totalmente distinto. </p>

	<p>Vía | <em>Neurocotilleos</em> de Adolf Tobeña</p>      ]]></description>
      </item>
        	  <atom:link href="http://www.xatakaciencia.com/tag/epistemologia/rss2.xml" rel="self" type="application/rss+xml" />
	</channel>

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