Mucho se ha hablado en el último mes acerca de los problemas derivados del calentamiento global y de sus posibles consecuencias a medio plazo. La climatología se ha vuelto inestable e impredecible, derivando en registros nada comunes.
Desde hace décadas grupos ecologistas venían advirtiendo de las posibles consecuencias y todos hacíamos caso omiso por considerar sus propuestas irreales y extremistas. Sin embargo, hoy en día sus esfuerzos y la creación de formaciones políticas respetuosas con el medio ambiente han trabajado en una línea más seria y proponen medidas para nada utópicas y muy prácticas.
Como ya he comentado en otras ocasiones el principal campo de batalla se explica por el intento de reducir las emisiones de gases contaminantes (CO2). Las premisas sitúan a las industrias y consumo energético no sólo como un modelo de crecimiento inviable sino que tal y como ha estado planteado supondría llegar a una extinción de los recursos derivados de los hidrocarburos y alagar el efecto destructor demostrado.

Endesa, el Cabildo de El Hierro y el Instituto Tecnológico de Canarias colaboran en la Central Hidroeléctrica de El Hierro, en las Islas Canarias. El proyecto plantea un presupuesto de 24 millones de euros. El alcanzar el objetivo de atender la demanda energética de todos los habitantes de la isla con energías renovables.
Tras los ecos de anteriores
La selva tropical disminuye constantemente su extensión al ser talada y quemada. Los bosques templados se encuentran enfermos en grandes áreas de todo el mundo. Muchos suelos están en peligro de desertización por la excesiva erosión y su mal uso. Amplias zonas de coral pierden el color y mueren. Muchas especies están extinguiéndose o gravemente amenazadas. Estas y otras realidades de nuestro planeta son fenómenos lo suficientemente serios y graves como para alertar a la sociedad humana a que ponga los medios necesarios para frenar el deterioro.
La energía geotérmica se obtiene a partir del calor acumulado en las rocas, o el agua que se encuentran en el interior de la Tierra a una temperatura muy elevada. Ese calor se utiliza en calefacción, procesos de secado industrial o producción de energía eléctrica, por ejemplo. Son muchas las bondades por lo tanto que hacen de ella un recurso de gran importancia.