Hace unos días, tuvimos la oportunidad de conocer los entresijos del Centro de Control de Endesa en Madrid, instalada en el interior de un edificio gigantesco que surge al borde de la M-40, en el Campo de las Naciones.
Más que un edificio parece una nave espacial recién aterrizada, pues su fachada es completamente de vidrio. Para que os hagáis una idea de las dimensiones, la sede de Endesa en Madrid tiene 35.000 metros cuadrados de oficinas y 25.000 metros cuadrados de sótano con 1.000 plazas de párking. El estudio de Rafael De La-Hoz Castanys ha recibido una Mención en los Premios de Urbanismo, Arquitectura y Obra Pública 2003 del Ayuntamiento de Madrid, en la categoría de Arquitectura Bioclimática, por este edificio. También tiene la triple certificación en Eficiencia Energética (UNE-EN 16.001), Gestión Ambiental (ISO 14.001) y Calidad Ambiental en Interiores (UNE 171330-3).
Junto con otros blogueros de diferentes ámbitos temáticos, que iban desde la ingeniería o la automoción hasta el coaching, superamos los diferentes sistemas de seguridad para asistir a diversas charlas, visitar personalmente el Centro de Control y hasta conducir un coche eléctrico.

Cuando la electricidad era misteriosa, se creía que podría reanimar a los muertos (está vivooo… que diría 


Me fascinan los eventos que obligan a la humanidad o una parte de ella a vivir de una forma radicalmente distinta: como en el pasado, como si el Apocalipsis hubiese llegado, como si el verano hubiera sido sustituido de repente por el frío inexorable. Uno de mis eventos favoritos fue de origen natural, y precisamente consiguió esto último: un invierno nuclear que hizo desaparecer el verano toda Europa (y propició el nacimiento del Romanticismo): 

