Como ya hemos citado en otras ocasiones, la energía geotérmica se obtiene a partir del calor acumulado en las rocas, o el agua que se encuentran en el interior de la Tierra a una temperatura muy elevada. Ese calor se utiliza en calefacción, procesos de secado industrial o producción de energía eléctrica, por ejemplo. Son muchas las bondades por lo tanto que hacen de ella un recurso de gran importancia.
Tras las líneas marcadas recientemente como idóneas para cimentar un desarrollo sostenible, publicado en este mismo blog, con objetivos tales como Implementar soluciones renovables, especialmente sistemas energéticos descentralizados, ser conscientes de los límites naturales de nuestro entorno, aislar el crecimiento económico del consumo de combustibles fósiles, etc… son muchos los que apuestan por la energía geotérmica.
El desarrollo de la tecnología en geotérmica ha ido en paralelo a un cuidado del entorno incluyéndose como energía renovable por usar la propia tierra como fuente de energía, sin necesidad de usar ningún tipo de gas o extraer recursos derivados de los hidrocarburos. Por tanto, no produce emisiones contaminante y por ello se reduciría la contaminación del aire que dirige al impacto directo del calentamiento global.

Tras tres años de observaciones, la Agencia Espacial Europea (AEE) ha difundido las primeras imágenes animadas que muestran como se distribuyen en la atmósfera terrestre el dióxido de carbono (CO2) y el metano (CH4), dos de los principales gases implicados en el efecto invernadero. La investigación que ha precedido a las imágenes ha sido posible gracias al SCIAMACHY (espectrómetro de imagen de escaneo de absorción para cartografía atmosférica), un instrumento espacial de análisis químico atmosférico, que viaja a bordo del satélite ENVISAT de la AEE.
La captura y almacenamiento de carbón ha sido reclamado en numerosas ocasiones como una alternativa a los combustibles fósiles y una manera de reducir CO2 durante la producción de energía.
Tras siglos de sufrir la deforestación, diversas regiones del mundo están cambiando de tendencia y ven crecer su superficie forestal, según subraya un informe publicado por la por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).