El estudio “Fairness Expectations and Altruistic Sharing in 15-Month-Old Human Infants” realizado por Jessica Sommerville y otros autores de la Universidad de Washington y publicado en la revista científica PLos ONE demuestra la aparición temprana del sentido de la justicia y el altruismo a los 15 meses incluso antes del habla.
Primero se realizó una prueba con unos 50 niños en la que se comprobó que éstos ya perciben la diferencia cuando la distribución de la comida es igual o desigual. Según explica el estudio publicado, los niños se sorprendían cuando el reparto de leche y galletas era desigual, dándose el fenómeno de “violación de expectativas”.
Durante el experimento, un bebé de 15 meses, sentado en el regazo de su madre o de su padre, visionaba dos videos cortos sobre personas llevando a cabo una tarea. En un video, se repartía un plato de galletas entre dos personas; la distribución de alimentos se hizo dos veces, una con una asignación equitativa de las galletas y otra con una asignación desigual. La segunda película fue igual pero utilizando una jarra de leche, en vez de galletas.

Un sondeo sobre cómo obtenemos la información de Internet reveló que una persona normal presta más atención a los aspectos superficiales de una página web que al contenido.
La educación es la única manera que tiene el ser humano de superar sus propias limitaciones culturales, psicológicas y hasta biológicas. Así pues, tal vez dos de las cuestiones más espinosas para el avance de la civilización sean: ¿qué es la educación? y ¿dónde o de quién podemos recibir esa educación?
Desde
Actualmente muchos padres andan un poco obsesionados con enriquecer la vida intelectual del niño, cuanto antes mejor, a fin de que el niño se convierta en un adulto más inteligente.
Una de las cosas que más recuerdo de mis clases de Ética en el instituto son las clases dedicadas a los placeres en movimiento y los placeres estáticos.
En muchos sectores políticos, e incluso científicos, se postula que la manera idónea de criar a un niño es la familia clásica, compuesta por un padre y una madre heterosexuales. Sin embargo, ¿hasta qué punto el desarrollo de un niño se verá resentido si no crece en el seno de una familia aparentemente ideal?
Si tenéis curiosidad por saber cómo es un día ordinario de una alumna de KIPP, os voy a reproducir una entrevista a una estudiante llamada Marita, hija única de una familia monoparental que reside en una habitación en el Bronx.
Lo que se puede inferir del éxito de las academias