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		<title>Magazine - eduardo-punset</title>
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Xatakaciencia es un weblog colectivo dedicado a la divulgación científica, la ecología y el cambio climático		</description>
		<pubDate>2012-02-14 03:26:16</pubDate>

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      <title><![CDATA[[Libros que nos inspiran] ‘Por qué somos como somos’ de Eduardo Punset]]></title>
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      <pubDate>Sat, 18 Jun 2011 08:45:17 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="derecha" src="http://img.xatakaciencia.com/2011/06/eduardo-punset-por-que-somos-como-somos.jpg" alt="" /><strong>Por qué somos como somos</strong> no es el mejor libro de <strong>Eduardo Punset</strong>, sin embargo contiene algunos pasajes que resultarán interesantes, sobre todo para los seguidores de su programa de televisión Redes (sobre todo los de hace unos años, antes de que Punset estuviera en el candelero).</p>

	<p>Es por ello, que el libro nos ha inspirado para escribir artículos como <a href="http://www.xatakaciencia.com/biologia/recordamos-a-traves-de-los-olores">Recordamos a través de los olores</a> o <a href="http://www.xatakaciencia.com/genetica/el-gen-de-la-mosca-que-nos-hace-dormir-por-la-tarde-i">El gen de la mosca que nos hace dormir por la tarde</a>.</p>

	<p>Pero como dije, no estamos aquí ante el mejor Punset, que demostraba cierta capacidad lírica para explicar ciencia en su libro <em>El viaje al amor</em>. Aquí Punset <strong>se limita a transcribir lo que oye de otros científicos</strong>. Sensación que se agudiza al comprobar que la mayoría de los textos no son más que refundiciones de programas de <em>Redes</em> que intentan dar empaque al conjunto.  </p>

	<p><strong>Por qué somos como somos</strong> es un libro convencional que intenta abarcar demasiado, tropezando así en ocasiones en una superficialidad que resultará tediosa para el avezado lector de divulgación científica.</p>

	<p>Para el resto, para los que todavía se tragan <em>El secreto</em> de <strong>Rhonda Byrne</strong> o el <em>fast food</em>, átono y monjil, espiritual a lo <em>teletubbie</em>, de <strong>Pablo Cohelo</strong>, <em>Por qué somos como somos</em> se impone como lectura obligatoria, pues por primera vez descubrirán estos nuevos lectores que hay explicaciones a interrogantes que hasta hace poco parecían territorio exclusivo de filósofos, teólogos o místicos.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>A pesar de los defectos y de la evidente tendencia de Punset <strong>hacia la espiritualidad más popular</strong>, hay que admitir que el divulgador ha conseguir poner de moda la ciencia (o la parte más superficial de la ciencia, si se quiere). Lo cual no es moco de pavo. Con su fisonomía lombrosiana de científico en las nubes (amén de sus greñas blancas disparadas hacia todos los puntos cardinales), <strong>Eduardo Punset</strong> merece mi respeto ante todo por su faceta de presentador del catódico <em>Redes</em>, el único programa de la parrilla televisiva que ha resistido numantinamente durante años los embates de grandes hermanos, la prensa amarilla más morbosa, los concursos de abrir cajas para analfabetos de discoteca o la aparición de <strong>Belén Esteban</strong>, garbancero formato en sí mismo.</p>

<blockquote>Hace muy pocos años, sobre todo en las décadas de los sesenta y los setenta, una reflexión sobre la naturaleza humana habría versado casi exclusivamente sobre genética y la programación de las conductas humanas implícita en los genes. Antes de 1953 (fecha histórica del descubrimiento del “secreto de la vida”, como llamaron Watson y Crick a la estructura de la molécula del <span class="caps">ADN</span>) el entorno modulaba las almas. En la Rusia soviética se podría y debía construir un hombre nuevo transformando la organización social. Antes de eso era todavía peor. Habíamos fabricado dioses a nuestra imagen y semejanza, y aplacábamos sus iras despeñando humanos por las murallas y consumando sacrificios humanos. Cualquier cosa salvo mirar qué pasaba dentro de uno mismo cuando aprendía, lidiaba con el vecino, amaba, sufría y moría. Es incomprensible (y sobre todo ha sido una fuente de amargura indecible) que hayamos sobrevivido sin saber nunca qué nos pasaba dentro, por qué nos comportábamos como lo hacíamos cuando estábamos emocionados, acosados por el miedo o la indiferencia.</blockquote>

	<p>Editorial Aguilar, 2008<br />
224 páginas<br />
ISBN: 9788403099227 </p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[El arca de Noe de las plantas: la bóveda del fin del mundo.]]></title>
      <link>http://www.xatakaciencia.com/cambio-climatico/el-arca-de-noe-de-las-plantas-la-boveda-del-fin-del-mundo</link>
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      <pubDate>Fri, 16 Oct 2009 09:28:44 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="centro" src="http://img.xatakaciencia.com/2009/10/boveda-banco-mundial-de-semillas.jpg" alt="" />El archipiélago noruego de Svalbard, conocido por muchos como “la Perla del Ártico”, es un lugar remoto y extraño situado entre los 74º y los 80º Norte. Longyearbyen, su capital, es el sitio habitado más próximo al Polo Norte geográfico.</p>

	<p>En este archipiélago se ubica también una construcción que nos remite a las películas de ciencia ficción sobre el fin del mundo. Estoy hablando de la <strong>Bóveda Global de Semillas de Svalbard</strong> (en inglés, <em>Svalbard Global Seed Vault</em> y en noruego, <em>Svalbard globale frøkvelv</em>), que ya ha sido apodado como la “bóveda del fin del mundo”. </p>

	<p>Un silo que se construyó a 130 metros de profundidad en una montaña de piedra arenisca en la isla de Spitsbergen, cerca de Longyearbyen, a 1.000 kilómetros de Noruega y a otros 1.000 del Polo Norte. Las obras se iniciaron en marzo de 2007 y el silo se inauguró oficialmente el 26 de febrero de 2008.</p>

	<p><!--more--></p>

	<p>La <strong>Bóveda Global de Semillas</strong> sería al mundo de la agricultura lo que el <strong>arca de Noé</strong> fue al mundo de los animales, pues se ha constituido como el almacén de semillas más grande del mundo, diseñado para proteger la biodiversidad de las especies de cultivos que nos sirven como alimento.</p>

	<p>Desde su inauguración, ya guarda en su interior 100 millones de semillas procedentes de un centenar de países. Pero los tres almacenes en los que está dividido el silo tienen la capacidad de atesorar hasta <strong>2.000 millones de semillas</strong>. </p>

	<p>En caso de cataclismo medioambiental o de extinción, estas semillas garantizarán la recuperación de los cultivos de las especies de las que depende la alimentación de la humanidad. No es algo tan remoto: el 90 % de los alimentos que consumimos en la actualidad provienen de sólo 150 plantas distintas, frente a las más de 7.000 que procedían en el siglo pasado.</p>

	<p><img class="centro" src="http://img.xatakaciencia.com/2009/10/010boveda-semillas9.jpg" alt="" />Para la conservación de este preciado tesoro se han tomado unas medidas de protección, vigilancia y almacenaje que recuerdan bastante a las de un banco suizo. </p>

	<p>En primer lugar se ha estudiado su particular enclave. Por su disposición geográfica y geológica, en caso de que ocurriera un fallo eléctrico en los sistemas de refrigeración que mantienen las muestras a 18 grados bajo cero, no habría lugar para la alarma. <strong>El permafrost son las capas de hielo permanentemente congelados</strong>, un perfecto refrigerante natural que rodea la estructura y que continuaría manteniendo las muestras a menos 6 grados centígrados. </p>

	<p>Además, la bóveda es impermeable a la actividad volcánica, los terremotos, los tsunamis, la radiación, las consecuencias del cambio climático o las invasiones víricas.</p>

	<p>No hay que olvidar que la mayoría de calorías que ingiere la población mundial proceden de sólo 30 cultivos, así que quizá dentro de poco sea este búnker de ciencia ficción escondido en las gélidas entrañas de una montaña polar la única salvaguarda para el futuro de la humanidad. Sin contar los incontables beneficios que la diversidad de plantas puede reportar a nivel medicinal en el ser humano, como indica el divulgador científico <strong>Eduardo Punset </strong>en su ensayo <em>Por qué somos cómo somos</em>:</p>

<blockquote>Sólo en China existen más de 30.000 especies de plantas. Estamos hablando de otra de las grandes maravillas de este planeta: las plantas medicinales, algo más antiguo que el hombre. Una de las razones por las que merece la pena conservar la diversidad, por lo que cada vez que se quema un área de la Amazonia (y han ardido zonas con extensiones comparables a Bélgica) debemos ser conscientes de que hemos perdido miles de plantas cuyos principios activos no conoceremos nunca. Y esto es algo irreparable. ¿Quién se preocupa de que esto no suceda? ¿Lo hacen las grandes empresas farmacéuticas?</blockquote>

<blockquote>Jorge Wagensberg ha investigado en Amazonia y ha constatado que “algunas tribus llevaban unos 7.000 años investigando con plantas empleando el método ensayo-error. Los indios de la Amazonia son grandes investigadores, van por la selva y cuando ven una planta que no conocen —lo que ocurre a menudo porque la diversidad es muy grande— la mordisquean y empiezan a investigar para qué puede servir. Recuerdo que tenían analgésicos, incluso plantas que nosotros llamaríamos drogas. Algunas muy divertidas, como, por ejemplo, para dormir, el equivalente a una pastilla para dormir. Otras, para una vez te has dormido, soñar, incluso para tener dulces sueños. Y también para despertarse, para facilitar el diálogo y contarse los sueños”.</blockquote>

	<p>Vía | <em>Por qué somos como somos</em> de Eduardo Punset<br />
Sitio Oficial | <a href="http://www.nordgen.org/sgsv/">Svalbard Global Seed Vault</a></p>      ]]></description>
      </item>
                    <item>
      <title><![CDATA[Recordamos a través de los olores]]></title>
      <link>http://www.xatakaciencia.com/biologia/recordamos-a-traves-de-los-olores</link>
      <guid>http://www.xatakaciencia.com/biologia/recordamos-a-traves-de-los-olores</guid>
      <pubDate>Sun, 04 Oct 2009 10:23:45 +0000</pubDate>

      <author>Sergio Parra</author>
      <description><![CDATA[
      <p><img class="centro" src="http://img.xatakaciencia.com/2009/10/proust1.jpg" alt="" />La cultura popular, tan machacona ella, nos ha hecho creer a menudo que los sabores son como el hilo de Ariadna que nos lleva a recuerdos de una forma que ningún otro sentido es capaz. Ahí tenemos el famoso inicio de <em>En busca del tiempo perdido</em>, de Marcel Proust, cuya trama es desencadenada a través del sabor de una magdalena que le recuerda a las magdalenas que comía de pequeño. </p>

	<p>Pero la ciencia ha demostrado que las magdalenas proustianas nada tienen que hacer con <strong>un buen olor a la hora de recordar hechos y sentimientos asociados</strong>.</p>

	<p>Las células gustativas son mediocres y cuando mueren no se renuevan con facilidad. Sin embargo, las células olfativas son mucho más interesantes. Se describen así en el libro <em>Por qué somos como somos</em> de Eduardo Punset:</p>

	<p><!--more--></p>

<blockquote><p>El aparato preneuronal al que nos referíamos al hablar de la percepción de los colores es fundamental para lo que hará nuestro cerebro, porque lo único que recibe son chispitas eléctricas que vienen de cada uno de estos módulos sensoriales. En el caso del sistema olfativo, se descubrió una familia de proteínas en la mucosa nasal. Esas proteínas son receptoras de ciertos componentes químicos y están conectadas a las fibras eléctricas que transportan la señal en forma de chispas eléctricas al cerebro, donde se generan mapas de representación odorífica.</p></blockquote> 

	<p>Si Proust de verdad hubiera querido recordar su infancia, con todos sus sentimientos y afectos, lo mejor hubiese sido hacerlo a través del hilo de Ariadna de un olor. </p>

<blockquote><p>Lo que ocurre es que esta información que entra a través del olfato va a la parte más vieja del cerebro, que tiene que ver con la información en general y que, a través de la evolución filogenética de los organismos, ha permitido guardar las memorias. Por eso los perros, los gatos o las ratas tienen una memoria muy superior a la nuestra. En nuestro caso lo podemos recrear de una manera más poética, con matices emocionales, como si dijéramos. Estos circuitos están conectados prácticamente con todo y por eso nos permiten hacer asociaciones auditivas, visuales y afectivas con el olfato. </p></blockquote>

	<p>Vía | <em>Por qué somos como somos </em>de Eduardo Punset</p>      ]]></description>
      </item>
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