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Los negacionistas del cambio climático y otras catástrofes provocadas por la irresponsabilidad humana suelen decir, entre otros argumentos, que la actividad del hombre es insignificante como para provocar catástrofes a escala mundial. Hoy presentamos una prueba de lo contrario: la desecación del Mar de Aral (entre Kazajstán y Uzbekistán) por la irresponsabilidad humana.
La línea amarilla de la foto representa aproximadamente la línea de costa del Aral en los años 1970. La foto es de agosto de 2008 y fue tomada por un satélite de la NASA: sólo las áreas oscuras contienen agua en la actualidad. Una cantidad ridícula respecto a hace tan solo tres décadas, cuando el Aral era el cuarto mar interior más grande sobre la faz de la Tierra (tan grande como la República de Irlanda, con unos 70.000 km2).
Hoy en día, el agua cubre sólo un 10% de la superficie original, y el Mar de Aral ya se considera un cadáver geográfico. Kazajstán inició hace cuatro años un programa de recuperación de la parte norte (el “Pequeño Aral”, en la parte superior de la imagen) mediante la construcción de una presa. No es ni sombra de lo que fue el Aral, pero al menos se ha conseguido subir el nivel de las aguas y comienza a resurgir tímidamente la pesca. A costa, claro, de condenar el resto del antiguo mar.
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