Una vez leí una pregunta más o menos infalible para determinar si una persona está loca. La pregunta era más o menos así: Marco Polo realizó tres viajes en barco y, en uno de los tres, murió. ¿En cuál de ellos?
Lejos de pruebas un tanto romas para localizar algún problema mental (o una falta de concentración descomunal), lo cierto es que la definición de locura está en continuo debate entre los psiquiatras.
Por ejemplo, hasta 1974 la homosexualidad era considerada un trastorno mental. Después de ese año, tras superar la votación de los especialistas americanos, miles de personas dejaron de ser diagnosticados como enfermos de la noche a la mañana.
Aunque las imágenes con resonancia magnética, la genética y la biología molecular ayudan a los psiquiatras a detectar alteraciones en la forma y en la función del cerebro a fin de afinar al máximo su diagnóstico, los diagnósticos difícilmente son concluyentes pues se elaboran partiendo de determinadas agrupaciones de síntomas.
