El supuesto código de letras que esconde la Biblia ha generado incontables libros de análisis conspiranoico y los fenicios frotamientos de manos de muchas editoriales sin escrúpulos. El código secreto de la Biblia, de Michael Drosnin, es un ejemplo manifiesto de ello: incluso se atrevía a afirmar que la Biblia contenía profecías de hechos contemporáneos.
Las matemáticas, sin embargo, con una lánguida elegancia, desmontan el mito en pocos segundos.
El último intento de encontrarle un significado profundo a la Biblia tuvo lugar a raíz de la publicación de un artículo en una revista de estadística que sugería que la Torá, los 5 primeros libros de la Biblia, contenía secuencias de letras equidistantes que profetizaban relaciones significativas entre personas, eventos y fechas.
El matemático John Allen Paulos explica así esta supuesta conexión estadística:


El objetivo de al autentificación de usuarios en un sistema determinado consiste en permitir que accedan al sistema los usuarios que están autorizados y rechazar a los que no lo estén. Su eficacia se mide mediante dos índices: la tasa de rechazos indebidos, que indica el porcentaje de usuarios legítimos que han sido rechazados, y la tasa de aceptaciones indebidas, que es porcentaje de usuarios no autorizados que han sido aceptados. Los métodos más usados en sistemas son las comprobaciones mediante información secreta, ya que no necesitan dispositivos especiales para implantarlos, pero es posible que el usuario comunique el secreto a otras personas no autorizadas, o que un intruso averigüe las respuestas.