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        <title>Magazine - crianza</title>
        <link>https://www.xatakaciencia.com</link>
        <description>Publicación de noticias sobre gadgets y tecnología. Últimas tecnologías en electrónica de consumo y novedades tecnológicas en móviles, tablets, informática, etc</description>
        <pubDate>Tue, 09 Jun 2026 12:57:24 +0000</pubDate>
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                <title><![CDATA[Las hormonas de los hombres también cambian con la paternidad]]></title>
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                <pubDate>Sat, 27 Dec 2014 15:15:16 +0000</pubDate>
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                    <![CDATA[
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      <img src="https://i.blogs.es/329cf0/650_1000_5661906716_b7431b043e_o/1024_2000.jpg" alt="Las&#x20;hormonas&#x20;de&#x20;los&#x20;hombres&#x20;tambi&#x00E9;n&#x20;cambian&#x20;con&#x20;la&#x20;paternidad">
    </p>
    <p>No solo las mujeres sufren cambios hormonales durante el embarazo, también <strong>los hacen los hombres que van a convertirse en padres</strong>, según un estudio de la Universidad de Michigan publicado en la revista <em>American Journal of Human Biology</em>.</p>
<!-- BREAK 1 -->
<p>Para su investigación, los expertos analizaron los niveles de testosterona, estradiol, cortisol y progesterona de muestras de saliva procedentes de 29 parejas de entre 18 y 45 años que estaban esperando a su primer hijo. La saliva de los hombres sufrió una reducción considerable de <strong>testosterona</strong> (asociada a la agresividad y a la atención paternal) y de <strong>estradiol</strong> (relacionado con el cuidado y los lazos afectivos).</p>
<!-- BREAK 2 --><!--more--><p>No se conoce el proceso por el que se produce esta reducción hormonal, pero tiene que esta necesariamente asociado a algún cambio psicológico que se produce cuando los hombres saben que van a ser padres. </p>
<!-- BREAK 3 -->
<h2>Menos testosterona</h2>

<p>No es el único estudio que correlaciona la paternidad con el descenso de la testosterona. Una vez nacido el bebé, a medida que el padre se involucra en la crianza, <strong>su testosterona se reduce más</strong>, según otro estudio publicado en la revista <em>Proceedings of the National Academy of Sciences</em>.</p>
<!-- BREAK 4 -->
<p>Según declaraciones de <strong>Christopher Kuzawa</strong>, antropólogo de la Universidad Northwestern de EEUU y uno de los firmantes del trabajo:</p>

<blockquote>
Criar a una descendencia humana supone un esfuerzo tan grande que la cooperación es necesaria. Nuestro estudio demuestra que los padres humanos están preparados biológicamente para ayudar en la tarea.</blockquote>

<p>La investigación realizó un seguimiento a 600 varones filipinos durante cinco años. </p>

<p>Vía | <a rel="noopener, noreferrer" href="http://www.elmundo.es/elmundosalud/2011/09/13/noticias/1315906184.html">El mundo</a><br />
Imagen | <a rel="noopener, noreferrer" href="https://www.flickr.com/photos/33528446@N04">Víctor Santa María</a></p>
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                                <item>
                <title><![CDATA[No te esfuerces tanto en educar a tu hijo: 10 consejos para padres inseguros (y II)]]></title>
                <link>https://www.xatakaciencia.com/psicologia/no-te-esfuerces-tanto-en-educar-a-tu-hijo-10-consejos-para-padres-inseguros-y-ii</link>
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                <pubDate>Tue, 18 Feb 2014 23:44:18 +0000</pubDate>
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    </p>
    <p>En <a class="text-outboundlink" href="https://www.xatakaciencia.com/psicologia/no-te-esfuerces-tanto-en-educar-a-tu-hijo-10-consejos-para-padres-inseguros-i" data-vars-post-title="No te esfuerces tanto en educar a tu hijo: 10 consejos para padres inseguros (I)" data-vars-post-url="https://www.xatakaciencia.com/psicologia/no-te-esfuerces-tanto-en-educar-a-tu-hijo-10-consejos-para-padres-inseguros-i">la anterior entrega de este artículo</a> os hablaba de algunos consejos sobre la crianza de los hijos que podrían resumirse en que <strong>sabemos menos de lo que parece</strong>, y que un exceso de cuidado en la crianza no redunda en una mejor crianza: incluso puede producirse el efecto contrario. Veamos los siguientes puntos:</p>
<!-- BREAK 1 --><!--more--><h2>5.</h2>

<p>Actualmente, la balanza se inclina hacia el lado de la parentalidad comprensiva, amable, cariñosa y esencialmente permisiva con el niño, <strong>que acapara toda la atención de padres, amigos y allegados</strong>, en gran parte influidos por el libro de Spock, que también fue un reflejo de la postura popular a una reacción de alejamiento respecto a los modelos de parentalidad rígidos y autoritarios de los nazis y comunistas. <strong>Esta postura ha incrementado la culpabilidad paterna</strong>: cuando el hijo no se cría de la forma esperada, habida cuenta del esfuerzo invertido, la responsabilidad parece ser de los padres y no de otras circunstancias sociológicas o genéticas. Con todo, aún siguen vendiendo mucho autoras como <strong>Gina Ford</strong>, que defienden un sistema más estricto de crianza. Como veis, nada nuevo bajo el sol. Los expertos siguen sin ponerse de acuerdo, probablemente porque nadie es capaz de tener en cuenta todas las variables implicadas en la crianza de un niño.</p>
<!-- BREAK 2 -->
<h2>6.</h2>

<p>La mayoría de libros de <em>parenting</em>, sean de la rama autoritaria o de la algodonosa, no tienen en cuenta un hecho biológico indiscutible: <em>que la genética tienen un papel importante, lo que produce un grado de individualidad en los niños que desarticula muchas de las recetas universales sobre crianza</em>. Tal y como señala <strong>Bruno Bettelheim</strong>: “la paternidad es un arte al alcance de cualquier ser humano, no una habilidad que se aprenda escuchando a expertos en crianza infantil (…) Las observaciones científicas en bebés son como un espejo que refleja las preocupaciones y concepciones de aquellos que los estudian.”</p>
<!-- BREAK 3 -->
<h2>7.</h2>

<p>Hasta cierto punto, ambos modelos de crianza, continuamente en disputa, resultan irrelevantes. Los mejores experimentos para poner en evidencia este hecho son los realizados con gemelos univitelinos adoptados: <strong>a pesar de que criarse en entornos familiares distintos, sus comportamientos adultos eran semejantes</strong>. La cuestión puede plantearse también a la inversa: ¿por qué es tan frecuente que los niños de una misma familia sean tan distintos entre sí? Si bien los padres no tratan por igual a todos sus hijos, las distintas configuraciones genéticas también tienen algo que ver. Por ejemplo, un metanálisis realizado por <strong>Eric Turkheimer</strong> de todos los resultados de 43 estudios sobre gemelos y adopción realizados antes del año 2000 mostró que <strong>sólo un 2% de las diferencias conductuales se debían a la influencia de los padres</strong>. Los factores genéticos respondían alrededor de un 50% y los efectos ambientales aleatorios y específicos estaba detrás del 50 % restante. </p>
<!-- BREAK 4 -->
<h2>8.</h2>

<p>Si lo anterior no os parece suficiente, <strong>David Reiss</strong> llevó a cabo la observación más minuciosa y amplia de la influencia paterna que se haya realizado jamás: el <strong>NEAD</strong> (Entorno No Compartido en el Desarrollo Adolescente), financiado por el gobierno de Estados Unidos para esclarecer de una vez por todas quienes tenían más razón, si los que creían que la influencia paterna era fundamental o los que mantenían que no era tan importante. A partir de 1988 se examinaron a lo largo de 3 años a 720 pares de todo tipo de hermanos en la pubertad y procedentes de familias biparentales estables: gemelos idénticos, gemelos fraternales, hermanos carnales no gemelos, hermanastros y hermanos adoptados. El seguimiento se repitió 11 años más tarde, que incluyó entrevistas a ellos y a su padres. Tratar de saber la verdad mediante esta clase de estudios es difícil, porque en sociología hay demasiadas variables que no controlamos, pero es sin duda el acercamiento más científico del que tenemos constancia. Las conclusiones dejaron a los padres como algo secundario a todas luces, tal y como explica <strong>Tim Spector</strong> en <em>Post Darwin</em>:</p>
<!-- BREAK 5 -->
<blockquote>El estudio NEAD confirmó que existía una correlación entre el trato de los padres hacia los hijos en la adolescencia (severo o laxo, cariñoso o indiferente) y su comportamiento posterior a esta etapa. Sin embargo, la razón subyacente para ello era genética, tanto en los genes de la madre como en los del hijo. Más aún: los mismos factores genéticos que influían sobre la severidad materna influían también en el comportamiento antisocial adolescente. Algo más del 70 por ciento de la correlación entre el trato de la madre hacia sus hijos y el comportamiento antisocial de éstos era atribuible a ciertos genes comunes aún por identificar. Tras realizar un seguimiento a lo largo de la adolescencia de los gemelos y hermanos estadounidenses más jóvenes,  se encontró apenas una pequeña correlación entre el maltrato a una edad temprana y las conductas posteriores. Además, el mayor efecto que se observó no fue la reacción de los hijos hacia sus padres, sino la respuesta negativa de éstos frente a los genes de sus hijos maleducados.</blockquote>

<h2>9.</h2>

<p>Es decir, que los niños son diferentes entre sí porque dotados de serie de una u otra manera. No son como <em>tabulas rasas</em> en los que podemos escribir lo que queramos. Y en función de su dotación biológica, los padres los tratarán en parte de una forma o de otra. <strong>No es tanto que el padre influya en el niño, sino que los genes del niño influyen en las respuestas del padre</strong>.  </p>
<!-- BREAK 6 -->
<h2>10.</h2>

<p>Dicho lo cual, ¿importan los padres? Sí, pero simplemente como apoyo. Unos padres que ejerzan como tal, mostrando cariño, comprensión y cuidados elementales criarán a un niño normal, en términos generales. Incrementar o decrementar unos y otros factores produce efectos que aún están por determinar. No hay pruebas científicas sólidas sobre los efectos del número de abrazos que le damos al niño, la hora de acostarse, la rutina de las comidas, ver la televisión, lectura, palabrotas, período de amamantamiento, y un largo etcétera. <strong>Todos esos factores ni siquiera está claro que produzcan cambios importantes a largo plazo en el desarrollo de nuestros hijos o en su personalidad o comportamiento resultante</strong>. Hay pocas fórmulas mágicas. Y, por si fuera poco, una vez entradados en la pubertad, nuestros hijos dejan de percibir a sus padres como modelos de comportamiento: <strong>entonces son sus pares sexuales los que se erigen como tal</strong>.</p>
<!-- BREAK 7 -->
<p>Para un análisis más profundo sobre este tema, recomiendo <em>La tabla rasa</em>, del psicólogo cognitivo <strong>Steven Pinker</strong>, y <em>El mito de la educación</em>, de <strong>Judith Rich Harris</strong>: descubriréis que la forma en la que sois hoy en día es la suma de los genes de vuestros padres y el comportamiento de los adolescentes contra los que competíais para tener novia cuando erais adolescentes; y los adolescentes olvidan de un plumazo todo lo inculcado de niños que no lleven en sus genes o no refuercen los adolescentes con los que se relacionan.</p>
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                <title><![CDATA[No te esfuerces tanto en educar a tu hijo: 10 consejos para padres inseguros (I)]]></title>
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                <pubDate>Tue, 18 Feb 2014 23:22:25 +0000</pubDate>
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                              <p>
      <img src="https://i.blogs.es/cb8df3/parenting-future-readers/1024_2000.jpg" alt="No&#x20;te&#x20;esfuerces&#x20;tanto&#x20;en&#x20;educar&#x20;a&#x20;tu&#x20;hijo&#x3A;&#x20;10&#x20;consejos&#x20;para&#x20;padres&#x20;inseguros&#x20;&#x28;I&#x29;">
    </p>
    <p><strong>Últimamente estoy muy involucrado en la crianza y educación de los niños</strong>. No es que haya tomado la decisión de intercambiar segmentos de mi ADN con otra persona (mi aire a Herodes desaconseja esta opción), sino que muchos de mis amigos y allegados han decidido reproducirse. Además, últimamente imparto algunas charlas en institutos sobre cómo convertirse en escritor 2.0, y estoy inmerso en la redacción de un libro sobre <em>parenting</em> para explicar a los niños lo que ni siquiera saben sus padres (sí, ya que no me perpetuaré vía genes, al menos lo haré vía <a rel="noopener, noreferrer" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Meme">memes</a>).</p>
<!-- BREAK 1 -->
<p>Observando cómo la pasan canutas algunos de mis amigos padres, que ponen a Mozart a sus hijos para que sean más inteligentes o deciden elaborar complejas ecuaciones sobre la conveniencia de permitir que duerma solo (y a oscuras) en su dormitorio, entre otras miles de variables en las que se mezclan ciencia, pseudociencia y creencias populares, voy a ser un poco taxativo: <strong>apenas se sabe nada sobre cómo se debería criar a un hijo</strong>. Dicho lo cual, paso a referiros algunas cosas que sí sabemos:</p>
<!-- BREAK 2 --><!--more--><h2>1.</h2>

<p><strong>No te esfuerces más de la cuenta</strong>. Desde que se publicó el libro de <em>parenting</em> de <strong>Benjamin Spock</strong>, uno de los más vendidos en los últimos cuarenta años, después de la Biblia, se ha instaurado la idea de que cuanto más te esfuerces en criar a tus hijos mejores resultados obtendrás. De hecho, el propio término <strong>parentalidad</strong> es un neologismo procedente del inglés <em>parenting</em>, que <strong>no fue incluido en el Diccionario Oxford hasta la década de 1970</strong>. </p>
<!-- BREAK 3 -->
<p>Sin embargo, <strong>los índices de prácticamente todos los trastornos conductuales y psiquiátricos infantiles no se ha reducido desde 1970</strong>. Los padres se preocupan más que nunca de evitar que sus hijos queden traumatizados por algún hecho acaecido en su infancia, pero hasta hace apenas un siglo los niños no se consideraban personas merecedoras de los mismos derechos que un adulto, y eso no significa que todos los adultos nacidos hace cien años sufrieran traumas de resultas de su severa infancia. </p>
<!-- BREAK 4 -->
<h2>2.</h2>

<p>Si parece que mayor preocupación parental no parece traducirse en un incremento significativo de la salud mental y conductual, entonces es que dicho superávit de atención no surte efecto o está dirigido equivocadamente. Según los psicólogos <strong>Judith Harris</strong> y <strong>Steven Pinker</strong> o el economista <strong>Bryan Caplan</strong>, ser padres es como incluir vitamina C en la dieta: basta su presencia elemental, pero un exceso no se traduce en una mejora de la salud. </p>
<!-- BREAK 5 -->
<h2>3.</h2>

<p>Por esforzarte más, no cambiarás más a tus hijos; y si tus hijos no se crían como habías esperado, probablemente tú no eres el responsable. Si no quieren apuntarse a piano, no pasa nada. No te estreses si no leen tanto como quisieras. De hecho, <strong>monitorizar cada segundo de la vida de nuestros hijos puede resultar contraproducente</strong>. La profesora de leyes en Harvard <strong>Amy Chua</strong>, la autora del superventas <em>Madre tigre, hijos leones</em>, dedicó su vida a convertir a sus hijas en estudiantes de matrícula y en prodigios de la música. Y lo consiguió, pero sin advertir los efectos colaterales, tal y como explica el genetista <strong>Tim Spector</strong> en <em>Post Darwin</em>:</p>
<!-- BREAK 6 -->
<blockquote>Sus dos hijas no sacaban más que excelentes, eran prodigios de la música y ambas tocaron en el Carnegie Hall. Sin embargo, la más joven y guerrera, después de muchos años de peleas y castigos, acabó rebelándose a los trece y abandonó el violín por un tenis mediocre. La otra hija era más tranquila y dócil y continuó tocando, pero tiempo después su madre encontró en el piano marcas disimuladas de mordiscos que llevaban años ahí.</blockquote>

<h2>4.</h2> 

<p>Los actuales libros de <em>parenting</em> se dividen, fundamentalmente, <strong>en dos escuelas</strong>: las que imparten disciplina militar para que el niño crezca responsable y trabajador; y las que permiten que la naturaleza siga su curso para proteger al niño de todo rechazo o trauma: si quiere dormir con los padres, que lo haga, si quiere recibir toda la atención, lo mismo. En realidad, no sabemos qué postura es la mejor. La primera parece criar niños demasiado exigentes consigo mismos, la segunda parece criar niños caprichosos y narcisistas, casi pequeños napoleones, que necesitarán del apoyo protésico de sus padres. </p>
<!-- BREAK 7 -->
<p>De hecho, los primeros libros sobre crianza que se publicaron en el mundo ya presentaban esta dicotomía: a finales del siglo XVII, el filósofo <strong>John Locke</strong> defendió el régimen militar; y el filósofo <strong>Jean-Jacques Rousseau</strong> defendió que la naturaleza siguiera su curso. Actualmente, esta dicotomía se ha trasladado a bizantinas y minuciosas discusiones sobre el amamantamiento, las nodrizas, la estimulación cognitiva, la disciplina, la forma de usar enseñar a los niños a usar el orinal, el papel del padre, el empleo de niñeras y abuelos, y un largo etcétera que <strong>solo ha sofisticado una discusión que, en puridad, continúa siendo la misma</strong>. </p>
<!-- BREAK 8 -->
<p>En <a class="text-outboundlink" href="https://www.xatakaciencia.com/psicologia/no-te-esfuerces-tanto-en-educar-a-tu-hijo-10-consejos-para-padres-inseguros-y-ii" data-vars-post-title="No te esfuerces tanto en educar a tu hijo: 10 consejos para padres inseguros (y II)" data-vars-post-url="https://www.xatakaciencia.com/psicologia/no-te-esfuerces-tanto-en-educar-a-tu-hijo-10-consejos-para-padres-inseguros-y-ii">la próxima entrega de este artículo</a>, el resto de consejos.</p>
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                <title><![CDATA[No somos ni buenos ni malos: somos las dos cosas]]></title>
                <link>https://www.xatakaciencia.com/antropologia/no-somos-ni-buenos-ni-malos-somos-las-dos-cosas</link>
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                <pubDate>Sat, 13 Oct 2012 10:24:00 +0000</pubDate>
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    </p>
    <p></p>
<p>Si bien todos estamos de acuerdo en que el optimismo es necesario, el exceso de optimismo acarrea también consecuencias negativas (como ya os expliqué en <strong><a class="text-outboundlink" href="https://www.xatakaciencia.com/psicologia/la-paradoja-de-stockdale-cuando-el-exceso-de-optimismo-puede-matarnos" data-vars-post-title="La paradoja de Stockdale: cuando el exceso de optimismo puede matarnos" data-vars-post-url="https://www.xatakaciencia.com/psicologia/la-paradoja-de-stockdale-cuando-el-exceso-de-optimismo-puede-matarnos">La paradoja de Stockdale: cuando el exceso de optimismo puede matarnos</a></strong>): <strong>la falta de realismo provoca que nos quejemos de cosas inevitables, por ejemplo</strong>. </p>
<!-- BREAK 1 -->
<p>En ese sentido, hay determinadas personas que <strong>dirigen sus quejas hacia la naturaleza humana</strong> a fin de explicar los males del mundo: que somos muy avariciosos, que somos muy corruptos, que hay mucha desigualdad social, que se han perdido los valores, etc. </p>
<!-- BREAK 2 -->
<p>Otras personas, sin embargo, <strong>vierten estas quejas exclusivamente al sistema, al contexto, al entorno.</strong> Sobre todo determinado espectro de la izquierda política es el que acostumbra a denunciar el sistema que vivimos como causa de todos los males del mundo; y, en consecuencia, sostiene que cambiando el sistema, se puede eliminar la avaricia, la corrupción, la desigualdad social y demás. Tal y como creían los protagonista de la película <strong><a rel="noopener, noreferrer" href="http://es.wikipedia.org/wiki/The_Village">El bosque</a></strong>, por ejemplo. </p>
<!-- BREAK 3 -->
<p>Sin embargo, para evitar que la gente deje de comportarse mal no basta con cambiar la política, tal y como denuncia el filósofo <strong>Julian Baggini</strong> en su reciente libro <em>La queja</em>:</p>
<!-- BREAK 4 -->
<blockquote>Así como la gente fue optimista en los inicios de casi todas las revoluciones de izquierdas, los individuos trabajarán con gusto para el bien común, sin pensar en el propio interés, ya que se darán cuenta de que el bien común también incluye su propio bien personal. En una sociedad así la mentira y la codicia no tendrían sentido. Esta predicción ha resultado ser desalentadoramente errónea.</blockquote>

<p>Las utopías sociales tienen un gran atractivo para quienes, entre los que me encuentro, queremos aspirar a un mundo mejor. Pero esas utopías <strong>suelen despreciar la naturaleza humana de la ecuación</strong>. La codicia, la competitividad y el egoísmo son consubstanciales a nuestra naturaleza y, si bien un marco social o político pueden reducirlas, no hay evidencias de que puedan eliminarlas. Además, resulta mucho más efectivo proponer incentivos para quienes hagan cosas buenas para la comunidad (es decir, incentivando el egoísmo o la reputación), que esperar que la gente haga cosas por la comunidad de forma espontánea.</p>
<!-- BREAK 5 -->
<p>(No me detendré en el asunto de describir <strong>qué es un comportamiento egoísta y qué es un comportamiento altruista o colaborativo</strong>, porque al ignorar las intenciones últimas de tal comportamiento no podemos aseverar con seguridad cuál es cuál: daría para otro artículo).</p>
<!-- BREAK 6 -->
<p></p>
<!--more--><p></p>

<p>En resumidas cuentas, para obtener sociedades más justas quizá no deberíamos invertir tanto esfuerzo en procurar sociedades más socialistas, sino en desarrollar políticas que tengan en cuenta la naturaleza humana, veleidosa, mezquina, egoísta, vaga, codiciosa. </p>
<!-- BREAK 7 -->
<p>Ello no significa aceptar que la naturaleza humana es inflexible, sino que <strong>no resulta totalmente flexible</strong>. </p>

<blockquote>La empatía, por ejemplo, es lo suficientemente finita en los seres humanos como para que podamos predecir con cierto grado de certeza que, como término medio, la gente tenderá a velar más por sí misma y sus allegados que por los desconocidos. Pero la existencia de esa empatía también significa que erradicar todo sentimiento hacia los extraños, aunque factible a corto plazo, nunca será universal o permanente. Crean en la infinita maleabilidad de la naturaleza humana y podrán imaginar una futura utopía comunitaria, pero eso también dejará las puertas abiertas a la posibilidad de un futuro fascista y racista.</blockquote>

<p>El estado natural del ser humano, tal y como arroja la antropología moderna, es esencialmente jerárquico, misógino, violento y racista. Los estudios sobre las sociedades contemporáneas de cazadores-recolectores sugieren que <strong>el 90 % de ellas va a la guerra cada año</strong>. Y uno de cada cuatro hombres adultos muere de una forma violenta. </p>
<!-- BREAK 8 -->
<p></p>
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<p>Las sociedades modernas, pues, ofrecen mejores versiones de los seres humanos. El descenso de comportamientos violentos, por ejemplo, ha caído el picado, tal y como analiza enciclopédicamente el psicólogo cognitivo <strong>Steven Pinker</strong> en su reciente libro <em>Los ángeles que llevamos dentro</em>. Sin embargo, no debemos diagnosticar correctamente los puntos negros que aún quedan por eliminar.</p>
<!-- BREAK 9 -->
<blockquote>Las reformas basadas en quejas erróneas, en un diagnóstico imperfecto, han arrojado malos resultados, porque las premisas para el cambio eran mentiras insostenibles. Se entregó el poder a los representantes del proletariado porque se pensó que no serían tan egoístas como la burguesía destituida. Las fábricas y granjas fueron colectivizadas, pues se creyó que la gente sería más productiva que cuando solo eran meros empleados alineados de su trabajo, que el estatus dejaría de ser importante, aunque ningún movimiento en la historia de la humanidad ha concedido nunca un estatus más elevado que el atribuido por la izquierda revolucionaria a las personalidades de Lenin, Mao, el Che y Fidel.</blockquote>

<p>Las revoluciones son importantes, pero siempre y cuando no traten de cambiar cosas que no se pueden cambiar. Una revolución quizá sería más efectiva si tuviera en cuenta que <strong>es inútil quejarse de la mezcla de egoísmo y altruismo que conforma la naturaleza humana</strong>. Ello no significa que sea imposible como objetivo a largo plazo, pero las reformas hubieran arraigado más si se plantearan sin un exceso de optimismo sobre la naturaleza humana. Porque somos buenos y malos según las circunstancias, buenos y malos según el momento, buenos y malos a la vez, según quién nos esté fiscalizando. </p>
<!-- BREAK 10 -->
<p>Un ejemplo explicativo de ello sería el quejarse porque hay gente que tiene accidentes cuando sale de casa, sin advertir que precisamente salir de casa tiene ese efecto secundario: exponerse a nuevos peligros. <strong>Lidiar con la imperfección es signo de madurez</strong>. Y, en consecuencia, <strong>adoptar determinadas políticas de derechas que se alarman sobre el incremento de determinados comportamientos inmorales porque no hay suficientes valores establecidos para eliminarlos también resulta igualmente infantil e ineficaz</strong>: a mayor grado de libertad, mayores posibilidades de comportamientos improcedentes; si aspiramos a un mundo perfecto, entonces la gente debería estar perfectamente encerrada en una cárcel volitiva. </p>
<!-- BREAK 11 -->
<p>La política tiene límites, los de la naturaleza humana, y el buen gobierno, como dice Baggini, nunca será un gobierno perfecto que curará todas las enfermedades del mundo, sea éste de izquierdas o de derechas:</p>
<!-- BREAK 12 -->
<blockquote>Es algo difícil, porque muchos de los que se sienten atraídos por la política son instintivamente idealistas y están imbuidos del temor a que ser otra cosa equivalga a rendirse y claudicar. Es un temor basado en una perspectiva simplista y maniquea del mundo, una fuente del tipo de distorsión moral que conduce a la queja errónea.</blockquote>

<p>Si os apetece profundizar más en algunas ideas que se esbozan en este artículo, os recomiendo la lectura del artículo que publiqué en <strong>Amazings/Naukas</strong>: <strong><a rel="noopener, noreferrer" href="http://naukas.com/2012/03/05/ahora-somos-mas-materialistas-y-despilfarradores-que-antes/">¿Somos ahora más materialistas y despilfarradores que antes?</a></strong></p>
<!-- BREAK 13 --><script>
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                <title><![CDATA[¿Los padres homosexuales perjudican el desarrollo de sus hijos?]]></title>
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                <pubDate>Mon, 10 May 2010 05:01:39 +0000</pubDate>
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    </p>
    <p></p>
<p>En muchos sectores políticos, e incluso científicos, se postula que la manera idónea de criar a un niño es la familia clásica, <strong>compuesta por un padre y una madre heterosexuales</strong>. Sin embargo, ¿hasta qué punto el desarrollo de un niño se verá resentido si no crece en el seno de una familia aparentemente ideal?</p>
<!-- BREAK 1 -->
<p><strong>Judith Rich Harris</strong> estudió a diversas familias que, en California, a mediados de los años setenta, se agrupaban con formas de convivencia inhabituales. Algunas vivían en comunidades, otras eran parejas abiertas, etc. Su conclusión fue que los niños eran tan inteligentes, sanos y emocionalmente equilibrados como los niños criados en hogares convencionales. </p>
<!-- BREAK 2 -->
<p>Con todo, el mayor miedo que se presenta ante la posibilidad de que una pareja de homosexuales adopte a un niño es que <strong>dicho niño pueda cambiar de polaridad sexual o que se frustre de alguna manera el desarrollo de su personalidad</strong>. </p>
<!-- BREAK 3 -->
<p></p>
<!--more--><p></p>

<p>Diversos estudios empíricos realizados en <span class="caps">EEUU</span> concluyeron que los hijos a cargo de homosexuales citaron los mismos juguetes preferidos que los niños a cargo de familias heterosexuales, así como los mismos programas de televisión y los mismos héroes del cine. <strong>Los tests psicológicos corroboraron la presencia de rasgos del sexo contrario en la misma medida que los demás niños, y no más</strong>. </p>
<!-- BREAK 4 -->
<p>Tampoco hubo indicios de una mayor frecuencia de inclinaciones homosexuales. </p>

<p>En un estudio más reciente y más importante, realizado por Patterson con 37 madres lesbianas de San Francisco, la mayoría de las cuales tuvieron hijos por inseminación artificial, <strong>tampoco hallaron trastornos apreciables de la personalidad ni problemas de comportamiento</strong>. </p>
<!-- BREAK 5 -->
<p>En uno de los tests destinado a medir la habilidad pedagógica en las situaciones peliagudas, <strong>las madres lesbianas puntuaron incluso mejor que las heterosexuales</strong>. </p>
<!-- BREAK 6 -->
<p>Tampoco se confirmó la sospecha de que los hijos de madres lesbianas perdieran el contacto con los abuelos por la supuesta desaprobación de éstos ante el estilo de vida de la madre. </p>
<!-- BREAK 7 -->
<p>Los niños fijan sus referentes no sólo en los padres sino también en muchos otros elementos de su entorno. Además, al contrario de lo que suele creerse, <strong>los padres no imprimen carácter a sus hijos en un punto decisivo</strong> (y si lo hacen, sin duda no es por la vía educacional sino genética). </p>
<!-- BREAK 8 -->
<p>Al fomentar determinados comportamientos en los niños y otros diferentes en las niñas, los padres no están encarrilando los roles sexuales de sus hijos en direcciones fijadas de antemano. <strong>Los roles sexuales están fijados principalmente por la herencia genética</strong>. </p>
<!-- BREAK 9 -->
<blockquote>Mediante observaciones de la conducta de un gran número de familias se ha demostrado que en los modernos países industrializados los padres no hacen demasiadas diferencias en cuanto al trato de los hijos y las hijas. Les dedican más o menos el mismo tiempo y atenciones, y los premian o los disciplinan de iguales maneras. La ominosa diferencia sólo aparece en el momento de comprarles las prendas de vestir y los juguetes. Frente a esto argumenta Harris que tal comportamiento podría ser una reacción pasiva a las demandas de los pequeños: “A lo mejor se limitan a darles lo que ellos piden.</blockquote>

<p><strong>A pesar de las teorías de Sigmund Freud</strong>, los niños criados sin presencia de padre, por lo general, no dejan de adquirir hábitos viriles. Y las chicas criadas exclusivamente por lesbianas (a las que popularmente se les atribuye escasa feminidad), por lo general no presentan ningún déficit de rasgos femeninos. </p>
<!-- BREAK 10 -->
<p>También se ha seguido la vida de niños que, por su aspecto afeminado, fueron criados erróneamente como niñas. Todos ellos acabaron rechazando los nombres femeninos y la entidad femenina tan pronto como sus cuerpos les descubrieron la verdad biológica.</p>
<!-- BREAK 11 -->
<p>Aspectos tan aparentemente forjados por la cultura machista como “<em>los hombres no cocinamos</em>” no sólo se dan en nuestra cultura. Parecidos comportamientos se detectan entre los indios yanomamos de la selva tropical brasileña u otras realidades culturales totalmente ajenas a la nuestra. <strong>Lo cual hace pensar que esos comportamientos no tienen un origen cultural, o sólo cultural, sino también biológico</strong>. </p>
<!-- BREAK 12 -->
<p>El psicólogo <strong>Jens Asendorpf</strong> también ha señalado cómo fracasaron los intentos de los movimientos de igualación de sexos de los años sesenta y setenta:</p>

<blockquote>Los niños enseñados a jugar con cocinitas esgrimían los cucharones a manera de pistolas, y las niñas mecían sus coches de carreras en miniatura como si fuesen el más rosado y gomoso de los muñecos-bebé.</blockquote>

<p>Vía | <em>El mito de la educación</em> de Judith Rich Harris / <em>Las falacias de la psicología</em> de Rolf Degen</p>
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