Tal y como os explicaba en mi anécdota Ayer fui a la farmacia y me quisieron vender flores de Bach, uno de los pilares básicos de la civilización lo constituye la especialización del trabajo y, más adelante, de los conocimientos. Pero si queremos que el pilar no se desmorone o tienda a inclinarse peligrosamente como la torre de Pisa, entonces hay que fomentar la honestidad y la confianza y garantizar los controles del, digamos, tinglado.
Si nos venden un tratamiento que, por el momento, la ciencia considera fraudulento, en un lugar acreditado como es una farmacia, entonces se erosiona esta confianza. Como a continuación os explicaré, esta confianza se puede autosostener si los consumidores tienen comunicación entre sí y pueden poner de manifiesto que han sido estafados por determinada persona. Por ejemplo, si compramos un tubo de pasta de dientes, la usamos y resulta que dentro no hay más que agua, entonces el lugar, la marca o la persona que comercializa ese tubo de pasta de dientes no tardará en ser marginado (y si disponemos de una tribuna pública, esta marginación será mucho más rápida).
Pero en temas complejos, como los fármacos, no es suficiente con la percepción subjetiva del consumidor: en ella se mezcla el placebo, las remisiones espontáneas de la enfermedad que provocan distorsiones en la relación causa-efecto, los comentarios ajenos del tipo “a mí me ha funcionado”, etc. Por ello los medicamentos precisan de controles externos llevados a cabos por expertos o por experimentos, al igual que la instrucción de un caso sólo puede llevarla a cabo un juez y no un lego en leyes.
Pero en productos donde no entren estas sutilezas, los mecanismos de control no necesariamente deben ser muy exhaustivos; y menos aún si hablamos de Internet.

Si tienes una cara simétrica tenderás a ser más egoísta, según un estudio cuyos resultados serán presentados en la reunión anual del Premio Nobel en Lindau, Alemania, del 23 al 27 de agosto. Los autores del estudio son Santiago Sánchez-Pagés, que trabaja en las universidades de Barcelona y Edimburgo, y Enrique Turiegano, de la Universidad Autónoma de Madrid.
Hoy, 22 de Marzo, es el Día del Agua. No os alarméis, no vamos a perder este buen tiempo tan primaveral, sino que se celebra el día del derecho al Agua y al saneamiento.
Como animales sociales que somos, nuestro rostro ha evolucionado para transmitir nuestras emociones a nivel infinitesimal. Y de todos los rasgos de nuestro rostro, el más poderoso y elocuente son los ojos. Precisamente el rasgo que se pierde cuando conducimos un coche.
Poco a poco estamos descubrimiento que el sentido moral es algo que surge de forma innata en el ser humano (aunque esa moralidad acostumbre a manifestarse sólo entre los miembros de nuestro propio grupo o clan).
Libros sobre el tema de la moral científica hay muchos. Pero me centraré en un pequeño ejemplo, casi una anécdota, para ir abriendo camino hacia ella. (Prometo, en sucesivos artículos, ahondar más en el asunto).
La pregunta está de actualidad debido a la crisis económica mundial. ¿El Estado debe intervenir para regular la economía? ¿O la economía se regula por sí misma?