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        <title>Magazine - contagio-social</title>
        <link>https://www.xatakaciencia.com</link>
        <description>Publicación de noticias sobre gadgets y tecnología. Últimas tecnologías en electrónica de consumo y novedades tecnológicas en móviles, tablets, informática, etc</description>
        <pubDate>Sat, 13 Jun 2026 09:19:22 +0000</pubDate>
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                <title><![CDATA[Cómo se contagia el Mal]]></title>
                <link>https://www.xatakaciencia.com/psicologia/como-se-contagia-el-mal</link>
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                <pubDate>Tue, 07 Sep 2010 17:21:05 +0000</pubDate>
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                              <p>
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    </p>
    <p></p>
<p>El juicio moral que nos permite juzgar a los demás reside una región específica de nuestro cerebro. Y como demuestra <a rel="noopener, noreferrer" href="http://www.laflecha.net/canales/ciencia/noticias/consiguen-alterar-tecnologicamente-el-juicio-moral-que-las-personas-tienen-sobre-las-intenciones-de-otras-de-manera-temporal">una reciente investigación</a> de Neurocientíficos del <span class="caps">MIT</span> liderados por <strong>Rebeca Saxe</strong>, basta con perturbar esa parte del cerebro para que la gente tenga un juicio moral diferente o más laxo. </p>
<!-- BREAK 1 -->
<p>En estudios previos se había mostrado que la región cerebral conocida por <strong>unión parietal temporal</strong> (o <span class="caps">TPJ</span> en sus siglas inglesas) se activaba fuertemente cuando pensamos acerca de las intenciones de los demás, sus pensamientos o creencias, que es el modo que tenemos para deducir si la otra persona está actuando bien o mal (por ejemplo, aquella persona acaba de agredir a otra: ¿ha sido para defenderse, ha sido por odio, ha sido por equivocación, etc.?).</p>
<!-- BREAK 2 -->
<p>En esta nueva investigación se perturbaron temporalmente la actividad de <span class="caps">TPJ</span> mediante la inducción de una corriente el cerebro, inducción que se conseguía gracias a la aplicación de un campo magnético desde el exterior del cráneo. Liane Young afirma lo siguiente tras conocerse los resultados:</p>
<!-- BREAK 3 -->
<blockquote>Normalmente se piensa que la moralidad forma parte de un comportamiento de elevado nivel. Ser capaz, con un campo magnético aplicado a una región específica del cerebro, de cambiar esto es realmente pasmoso.</blockquote>

<p></p>
<!--more--><p></p>

<p>Al igual que el <span class="caps">TPJ</span>, que está localizada en la superficie del córtex por encima y detrás del oído derecho, es crítico a la hora de elaborar juicios morales, poniendo de manifiesto que nuestra moralidad es en parte un constructo de hardware endeble, nuestros actos morales (y la valoración que hagamos de los mismos) también dependen mucho del entorno en el que estemos.</p>
<!-- BREAK 4 -->
<p>Cuando uno mismo se interpela sobre su moralidad, acostumbra a asumir que, a grandes rasgos, es una buena persona, justa, ecuánime y amable con los demás. También tendemos a focalizar <strong>el Mal</strong> en personajes icónicos, como Hitler o Satanás. Solemos pensar: “<em>Hitler sí que era malvado, yo no; y el vecino del quinto molesta más al vecindario que yo</em>”. </p>
<!-- BREAK 5 -->
<p>Sin embargo, si bien el grado de bondad nos diferencia entre nosotros (es innegable que hay personas más egoístas, más mezquinas o menos empáticas que otras), lo cierto es que la mayoría de personas <strong>basculan entre el bien y el mal continuamente</strong>, y ello depende de las circunstancias.</p>
<!-- BREAK 6 -->
<p></p>
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      </div>
</div>
<p>Con circunstancias no quiero que penséis en infancias traumatizas o entornos económicos desfavorables. Un padre de familia puede ser amable en casa, con su familia, y un desalmado en la empresa que dirige. Un individuo puede ser agresivo y desconfiado en un contexto durante meses, y luego, al cambiar de contexto deponer esa actitud de una forma asombrosa en un nuevo contexto <strong>en pocas horas o días</strong>. </p>
<!-- BREAK 7 -->
<p>Cómo funciona <strong>la difusión interpersonal del comportamiento delictivo</strong> es un ejemplo ilustrativo de cómo una persona puede estar en uno u otro espectro moral. La delincuencia suele variar mucho en el tiempo (cambia de año en año) y en el espacio (varía entre jefaturas y comisarías adyacentes) por motivos que, en parte, son misteriosos. </p>
<!-- BREAK 8 -->
<p>Uno de los motivos en los que se está haciendo hincapié es que los delincuentes inducen a los demás a cometer actos delictivos de forma tácita. El economista <strong>Ed Glaser</strong> incluso llevó a cabo un estudio en el que tales efectos eran distintos según el tipo de delito:</p>
<!-- BREAK 9 -->
<blockquote>Es mucho más probable que una persona se vea incitada a robar un coche cuando ve hacerlo a otro que a robar una casa o cometer un atraco, y esta influencia es aún menor en delitos como el incendio premeditado o la violación. Cuanto más arriesgado o grave sea el delito, menos probable es que otros se animen a seguir el ejemplo (aunque también se pueden producir comportamientos asesinos frenéticos, como en el genocidio de Ruanda).</blockquote>

<p><strong>Malcolm Gladwell</strong> analiza también el comportamiento cívico desde esta perspectiva, con lo que él llama &#8220;teoría de las ventanas rotas&#8221;:</p>

<blockquote>Si se rompe una ventana y se deja sin arreglar, la gente que pase por delante deducirá que a nadie le importa el asunto y nadie se ocupa de arreglarla. Al poco tiempo aparecen más ventanas con los cristales rotos, y en seguida el edificio afectado transmite cierta sensación de anarquía a toda la calle, con la consigna de que todo vale. La teoría de las ventanas rotas y la del poder del contexto vienen a ser una misma cosa. Ambas se basan en la premisa de que se puede invertir un proceso epidémico con sólo modificar pequeños detalles del entorno inmediato.</blockquote>

<p>Por supuesto, el contagio de la bondad se produce de manera similar. Dejando a un lado que nacemos predispuestos al altruismo y la cooperación (al menos aparente) y que el sentido moral nace de serie, <strong>el entorno puede subrayarlo o debilitarlo</strong>. Por ejemplo, en un entorno social donde predominan las personas buenas, habrá menos posibilidades de que haya personas malas.</p>
<!-- BREAK 10 -->
<p>La gente buena tiene más amigos, tiene más gente alrededor para prestar atención a sus anécdotas, a sus gustos literarios, musicales o directamente estéticos, a sus ideas, en definitiva, y eso provoca que la esencia de la gente buena se reproduzca con mayor facilidad en los demás, en el acervo cultural en el que estamos inmersos. <strong>La gente amable influye y persuade a un mayor número de personas en su vida</strong>.</p>
<!-- BREAK 11 -->
<p>Por otro lado, la gente mala, por ejemplo la que tiende a engañar, estafar o robar, comprobará que en un entorno de personas buenas podría engañar, estafar o robar más fácilmente, sí, pero llevar a cabo esas actividades <strong>implica un riesgo inherente</strong>: el ser pillado y expulsado de la comunidad. Sin embargo, podría advertir inconscientemente que mediante un comportamiento honesto puede también obtener muchos beneficios sin sufrir el riesgo de expulsión y, sobre todo, menguar el riesgo de que otros opten por el engaño, estafa o robo.</p>
<!-- BREAK 12 -->
<p>Así que si una persona se os presenta como adalid de la moral, desconfiad de inmediato. De igual modo, no os dejéis cegar por la comisión de un acto inmoral para juzgar la integridad de una persona. Todos cambiamos y nos adaptamos en diferentes entornos, <strong>incluso en un mismo día</strong>, y que nos percibamos como criaturas con una línea moral coherente y estable es sólo una de tantas ilusiones de nuestra mente.</p>
<!-- BREAK 13 -->
<p>Con todo, para los que abriguéis la esperanza de que todo depende del contexto y del contagio social, próximamente os presentaré otro artículo donde se sugiere <strong>cómo el <span class="caps">ADN</span> determina en gran parte</strong> nuestro grado de altruismo, egoísmo y cooperación.</p>
<!-- BREAK 14 -->
<p>Vía | <em>Conectados</em> de de Nicholas A. Christakis y James H. Fowler / <em>La frontera del éxito</em> de Malcolm Gladwell</p>

<p>En Genciencia | <a class="text-outboundlink" href="https://www.xatakaciencia.com/psicologia/si-te-rodeas-de-delincuentes-acabaras-delinquiendo" data-vars-post-title="Si te rodeas de delincuentes, acabarás delinquiendo" data-vars-post-url="https://www.xatakaciencia.com/psicologia/si-te-rodeas-de-delincuentes-acabaras-delinquiendo">Si te rodeas de delincuentes, acabarás delinquiendo</a></p>
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                <title><![CDATA[El EPM: Enfermedad Psicogénica Masiva]]></title>
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                <pubDate>Tue, 10 Aug 2010 04:11:13 +0000</pubDate>
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                              <p>
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    </p>
    <p></p>
<p>En el artículo anterior os hablaba de <strong>un ataque masivo de risa contagiosa</strong>. Esta clase de contagios emocionales se llaman <strong>enfermedad psicogénica masiva</strong>, y se trata de un fenómeno específicamente social que afecta a personas sanas que entran en una especie de cascada de contagio psicológico. </p>
<!-- BREAK 1 -->
<p>Hay dos tipos fundamentales de EPM:</p>

<p><strong>El tipo ansiedad pura</strong>: los afectados pueden sentir síntomas físicos, incluidos dolor abdominal, dolor de cabeza, desmayos, falta de aire, arcadas, etc.</p>
<!-- BREAK 2 -->
<p><strong>El tipo motor</strong>: los afectados se pueden dejar llevar por un baile histérico, falsos ataques epilépticos y ataques de risa. </p>

<p></p>
<!--more--><p></p>

<p>El primero caso documentado de <span class="caps">EPM</span> se remonta a 1374, cuando, poco después de la Peste Negra que asoló Europa, empezó a contagiarse la mía de bailar. La primera “manía” brotó en lo que hoy es la ciudad alemana de Aquisgrán. Tal y como afirmó en 1844 el historiador alemán <strong>J. F. C. Hecker</strong>, especialista en historia de la medicina, en su libro Las epidemias de la Edad Media, éstas afectaron a personas que:</p>
<!-- BREAK 3 -->
<blockquote>unidas en su común delirio, montaban en público (tanto en calles como en las iglesias) el siguiente espectáculo: se cogían de la mano y formaban un círculo y, habiendo perdido en apariencia el control de sus sentidos y sin que les importase que las estuvieran mirando, se ponían a bailar durante horas llevadas por un frenesí salvaje hasta que caían al suelo exhaustas. Luego se quejaban de sentir un gran ahogo y gruñían como si estuvieran a las puertas de la muerte.</blockquote>

<p></p>
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      </div>
</div>
<p>Como imaginaréis, en aquella época se creía que la causa de estos desórdenes era de origen demoníaco. Pero hoy sabemos que el fenómeno <strong>responde a una causa psicológica</strong>.</p>
<!-- BREAK 4 -->
<p>Para que no penséis que esta clase de fenómenos sólo se produjeron en el pasado o en lugares remotos, voy a referiros un caso reciente y muy próximo. Un domingo de febrero de 2008, una plataforma en el mar del Norte fue víctima de un exagerado caso de psicosis, más por sus consecuencias que por la psicosis en sí: la plataforma fue escenario de una de las operaciones de evacuación más aparatosas de los últimos tiempos, <strong>y toda ella fue alimentada exclusivamente por la histeria colectiva</strong>.</p>
<!-- BREAK 5 -->
<p>La <em>Safe Scandinavia</em> es una plataforma petrolífera construida en 1984 a una distancia de 130 millas de las costas escocesas de Aberdeen. Una de las empleadas, una mujer británica de 23 años, desató la alerta entre los huéspedes (539 en total) después de haber sufrido pesadillas acerca de un explosivo colocado en las instalaciones. <strong>La noticia fue de boca en boca</strong>, alimentándose paso a paso por la paranoia terrorista con la firma de Al Qaeda, hasta que se decidió dar la voz de alarma. </p>
<!-- BREAK 6 -->
<p>A las 9:20 horas, policías, guardacostas, miembros del Ejército del Aire y responsables del Ministerio de Defensa, mediante 14 helicópteros, 8 de ellos de la Royal Air Force apoyados por 2 aviones de reconocimiento, participaron en un desalojo masivo que tuvo un coste de un millón de euros. <strong>Y todo por una simple pesadilla</strong>. </p>
<!-- BREAK 7 -->
<p>La empleada que soñó con una bomba invisible, por supuesto, tendrá que comparecer frente al juez para explicar lo sucedido. El líder sindical Jake Molloy declaró: “<em>Ha sido una completa locura por parte de todo el mundo, la compañía, la policía y la <span class="caps">RAF</span>. Nunca hubo razón alguna para evacuar la plataforma.</em>”</p>
<!-- BREAK 8 -->
<p>Otro caso también reciente sucedió en la escuela de secundaria de Warren County, situada en un pueblo de Tennessee, el 12 de noviembre de 1998. Una profesora refirió haber olido a gasolina y que ello le producía dolores de cabeza, desaliento y mareos. Pronto esto se contagió a los alumnos. Un total de 100 personas acudieron al hospital ese día por esta razón. 38 de ellas fueron ingresadas. <strong>El instituto permaneció cerrado durante 4 días</strong>. </p>
<!-- BREAK 9 -->
<p>Se inspeccionaron conductos de aire, cañerías y desagües del instituto, se extrajeron muestras de los terrenos colindantes, se examinaron muestras de agua y de basura. Se analizó el aire con instrumentos sofisticados como tubos colorimétricos, detectores iónicos, detectores de fotoionización, medidores de radiación e indicadores de gas-combustible. </p>
<!-- BREAK 10 -->
<p><strong>Todo negativo</strong>. Diagnóstico: epidemia de histeria. Por supuesto, los padecimientos de los pacientes eran reales, su ingreso estaba justificado… pero las causas eran sólo psicológicas, no reales. Así de poderoso es el contagio emocional de nuestros semejantes. </p>
<!-- BREAK 11 -->
<p>Vía | <em>Conectados</em> de Nicholas A. Christakis y James H. Fowler</p>
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                                <item>
                <title><![CDATA[El extraño caso del ataque de risa contagioso masivo]]></title>
                <link>https://www.xatakaciencia.com/psicologia/el-extrano-caso-del-ataque-de-risa-contagioso-masivo</link>
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                <pubDate>Mon, 09 Aug 2010 04:04:02 +0000</pubDate>
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    </p>
    <p></p>
<p>Uno de mis gags favoritos de Monty Phyton ocurre en las trincheras de la Segunda Guerra Mundial, cuando emplean el <strong>Chiste Más Divertido del Mundo</strong> para matar al enemigo de risa. Por supuesto, los soldados deben contarse en chiste entre sí en pequeños fragmentos para que no les produzca el ataque mortal de risa.</p>
<!-- BREAK 1 -->
<p>Algo parecido a eso es lo que ocurrió en Tanzania en 1962, en un internado femenino de una misión del distrito de Bukoba. De repente, entre las colegiales, <strong>brotó una epidemia de risa contagiosa</strong>… que afectó a 1.000 personas. </p>
<!-- BREAK 2 -->
<p>El ataque de risa duraba entre unos minutos hasta unas horas. A continuación seguía una fase de conducta normal y, por último, se producían arias recaídas a lo largo de un periodo que <strong>podía llegar a los 16 días</strong>. Afortunadamente, no hubo ningún caso mortal. </p>
<!-- BREAK 3 -->
<p>Los médicos que examinaron el brote descubrieron que todos los pacientes habían mantenido un contacto reciente con otra persona que ya padecía la dolencia. También se trataron de descubrir las causas biológicas de esta singular epidemia, llevando a cabo pruebas de laboratorio, exámenes físicos y punciones lumbares, así como el examen de los alimentos en busca de toxinas. </p>
<!-- BREAK 4 -->
<p></p>
<!--more--><p></p>

<p><strong>No encontraron nada</strong>. Todo parecía ser una especie de histeria epidémica (pues, si bien todos reían, nadie lo pasaba bien riendo). </p>

<p>El relato pormenorizado de la propagación de la risa fue tal que así:</p>

<blockquote>La epidemia empezó el 30 de enero de 1962 cuando tres chicas de entre doce y dieciocho años empezaron a reír de forma descontrolada. Y se extendió con rapidez. Al poco, la mayor parte de las personas relacionadas de alguna manera con el internado padecían de una afección muy grave: la risa tonta. El 18 de marzo, 95 de las 159 alumnas sufrían la dolencia y el colegio se vio obligado a cerrar sus puertas. Las alumnas regresaron a sus pueblos y aldeas. Diez días después estalló otro brote de risa incontrolable en la aldea de Nshamba, situada a noventa kilómetros del colegio, donde vivían algunas alumnas. Hubo un total de 217 personas afectadas. Otras niñas regrearon a su pueblo, que estaba próximo a la escuela secundaria de Ramanshenye, que se vio afectada por la epidemia a mediados de junio. Esta escuela también tuvo que cerrar, porque 48 de sus 154 alumnas padecían de risa incontrolable. El 18 de julio se produjo otro brote en la aldea de Kanyangereka, y, de nuevo, porque una alumna había vuelto a casa.</blockquote>

<p>Esta clase de contagios masivos de las emociones se denomina <strong>enfermedad psicogénica masiva</strong> (<span class="caps">EPM</span>). En el próximo artículo os hablé de ella.</p>

<p>Vía | Conectados </p>
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                <title><![CDATA[Si te rodeas de delincuentes, acabarás delinquiendo]]></title>
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                <pubDate>Tue, 29 Jun 2010 00:38:14 +0000</pubDate>
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    </p>
    <p></p>
<p>La frase “<em>dime con quién andas y te diré quién eres</em>” adquiere un significado más profundo a la luz de diversas investigaciones sobre el contagio social. Ya no es que una persona se suela rodear de gente parecida a ella, sino que la gente que le rodea <strong>puede moldear más de lo que creemos cómo será finalmente esa persona</strong>.</p>
<!-- BREAK 1 -->
<p>Un ejemplo muy ilustrativo de esta afirmación es el relativo a la difusión interpersonal <strong>del comportamiento delictivo</strong>. </p>

<p>Y es que a poco que busquemos algún patrón en la delincuencia descubriremos que no hay apenas patrones. La delincuencia varía mucho <strong>en el tiempo</strong> (cambia de año en año) y también <strong>en el espacio</strong> (varía entre jefaturas y comisarías adyacentes). </p>
<!-- BREAK 2 -->
<p></p>
<!--more--><p></p>

<p>Por ejemplo, el Ridgewood Village, Nueva Jersey, se cometen 0,008 delitos graves per cápita, mientras que al lado, en Atlantic City, la tasa es de 0,384. Es decir, <strong>50 veces superior</strong>. ¿Acaso hay una barrera mágica que separa estos dos lugares?</p>
<!-- BREAK 3 -->
<p>Hay pruebas sustanciales que apuntan a que esta disparidad se debe en parte a la reverberación de las interacciones sociales: cuando los delincuentes actúan en un momento y lugar determinados, incrementan las probabilidades de que gente cercana a ellos cometa un delito. </p>
<!-- BREAK 4 -->
<p>Un estudio de tales efectos fue realizado por el economista <strong>Ed Glaeser</strong>, y demostraba que ciertos delitos se contagian con mayor facilidad que otros. Por ejemplo, es más probable que una persona se vea incitada a robar un coche cuando ve hacerlo a otro que a robar una casa o cometer un atraco, y esta influencia es aún menor en delitos como el incendio premeditado o la violación. </p>
<!-- BREAK 5 -->
<p>En otras palabras, cuanto más arriesgado o grave sea el delito, <strong>menos probable es que otros se animen a seguir el ejemplo</strong>.</p>

<p></p>
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<p>Además, para ilustrar la naturaleza básicamente social del delito, basta decir que casi dos terceras partes de todos los criminales cometen sus delitos en colaboración con alguien. </p>
<!-- BREAK 6 -->
<p>Este contagio también se produce en comportamientos poco éticos. En la universidad Carnegie Mellon se pidió a los estudiantes que realizaran un examen de matemáticas difícil. En el centro del aula, los investigadores colocaron a un colaborador encubierto, que en un momento determinado <strong>empezó a copiar de manera manifiesta</strong>. </p>
<!-- BREAK 7 -->
<p>El resto de estudiantes, al ser testigos de esta falta, empezaron también a hacer trampas. </p>

<p>Pero lo relevante de este experimento es que el contagio de las trampas sólo aumentaba si el tramposo que iniciaba el contagio <strong>tenía un puesto especialmente conectado entre el alumnado</strong>. Si el tramposo, por ejemplo, llevaba una camiseta normal, los estudiantes mostraban mayor propensión a hacer trampas. </p>
<!-- BREAK 8 -->
<p>Pero si llevaba una camiseta de la Universidad de Pittsburg (la universidad rival de Carnegie Mellon), entonces los estudiantes no mostraban tanta propensión a hacer trampas.</p>
<!-- BREAK 9 -->
<p>Vía | <em>Conectados</em> de Nicholas A. Christakis y James H. Fowler</p>
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