
La clonación de animales ha recorrido un largo camino desde hace más de 50 años.
A principios de 2008, la FDA (Food and Drug Administration) hizo una declaración de que los productos alimentarios derivados de clones de vacas, cerdos y cabras eran seguros para el consumo humano, por lo que se intensificó el interés en el proceso.
Pero la clonación va más allá de ayudar a los ganaderos a tener reses que den productos de primera categoría. Otras aplicaciones potenciales incluyen la preservación de especies, la investigación biomédica, la producción de fármacos o la de órganos.
En estos términos, parece casi imposible averiguar exactamente cuántos animales clonados se han producido. No hay registro oficial de los clones y los laboratorios no están obligados a informar de todos los que crean.
Armado con un poco de conocimiento sobre la clonación de animales y sus usos más frecuentes, es posible reducir el número de concursantes a un campo viable. Si bien nadie puede decir con certeza que los animales en este artículo son los cinco animales más clonados en el mundo, son al menos dignos de mención.

