
En 1974, los chimpancés de Gombe (y luego en la mayoría de colonias estudiadas en África) realizaban incursiones silenciosas en el territorio de los grupos vecinos, emboscando a los machos y matándolos a golpes.
Los chimpancés pueden afrontar el conocimiento de que otro individuo mantiene una creencia falsa, por ejemplo. Los chimpancés son capaces de engañar sistemáticamente.
En una ocasión, una cría de chimpancé fingió que estaba siendo atacada por un adolescente para conseguir que su madre la dejara mamar.

Durante siglos se ha insistido en diferenciar la mente animal y la mente humana. Sociólogos y antropólogos consideraban que la cultura era algo exclusivamente humano. Hasta mediados del siglo XX, incluso era anatema hablar de mentes animales, así como de instintos humanos.
Sabíamos que los chimpancés, cuando se encuentran en peligro, emiten un sonoro chillido, convencionalmente para llamar a otros compañeros, los más fuertes de la manada, ante una pelea o cualquier tipo de enfrentamiento, por ejemplo.