Un equipo de investigación de Zaragoza, dirigido por la doctora Marta Navarro Zorraquino, estudia cómo las células madre pueden evitar el rechazo a los trasplantes, especialmente de intestino, que tienen un alto índice de mortalidad y de los que la mayor parte se realizan en niños.
Navarro Zorraquino, licenciada en Farmacia y Medicina y pionera mundial en los aspectos inmunológicos de la cirugía, diseñó hace tres años un proyecto para estudiar en ratas el rechazo a los trasplantes, ya que el sistema inmunológico de estos animales es bastante semejante al de los humanos. En concreto, las investigaciones se han dirigido a los trasplantes de intestino, por ser el órgano que más dificultades tiene para implantar, con un alto índice de mortalidad y morbilidad en la clínica humana.
Por ello, en el proyecto, que se desarrolla en el Instituto de Investigación Sanitaria de Aragón, colabora el servicio de cirugía que dirige el doctor López Santamaría en el Hospital Infantil de la Paz de Madrid, donde se han realizado el mayor número de este tipo de trasplantes en España y uno de los centros más considerados en el extranjero.
Vía | EFE



Tal vez estemos ante un hito a nivel médico. Un enfermo infectado con
Es el primer laboratorio del mundo para crear órganos bioartificiales para trasplantes. Y está en Madrid, concretamente en el hospital
Se ignora su nombre, su sexo y su edad. Lo único que se sabe con certeza es que está siendo tratado en el hospital privado Shepherd Center de Atlanta (Estado de Georgia, EE UU), porque así lo han comunicado la empresa Geron, fabricante de los dos millones de células que se aplicaron el viernes a este paciente, y el citado hospital.
Es evidente que no sabemos (absolutamente nadie) cuándo adquirimos nuestra humanidad. Y trazar una línea clara es totalmente arbitrario. Pero todo el que insista dogmáticamente que ese rasgo coincide en el momento de la concepción no contribuye en absoluto en el debate.
Hay una escena que nunca olvidaré de una de mis películas predilectas, Fight Club: en ella, los protagonistas se cuelan en una clínica de cirugía estética para robar la grasa que se había obtenido de las liposucciones. Posteriormente, usaban esas grasas para fabricar jabón para vendérselo a las que habían pagado por las liposucciones.