Los fenómenos sociales son ciertamente complejos, a pesar de que los científicos sociales anhelen encontrar explicaciones simples, mecanismos que otorguen sentido al comportamiento de la gente, tanto a nivel individual como colectivo. Por ello, esta clase de libros son una especie de faros en la oscuridad: vemos una parte del escenario, pero ni siquiera atisbamos el teatro por entero.
Con todo, La lógica oculta de la vida, de Tim Harford, tiene fragmentos muy disfrutables, y muestra los resultados de algunos experimentos empíricos muy exhaustivos.
Por ello ha inspirado artículos como Las ciudades son más ecológicas que el campo, Toda nuestra historia (económica) resumida en 365 días o Las velocidad lógica de las cajas del supermercado.
La idea central que trata de defender Harford es que la mayoría de los comportamientos que observamos en los demás, aunque parezcan esencialmente irracionales (como ejercer la prostitución sin profiláctico si el cliente paga un precio extra, como si entonces el riesgo de contraer VIH fuera menos importante), en el fondo son totalmente racionales.






Algunas personas, cuando sufren migrañas, sienten una especie de aura: destellos que atraviesan su campo visual, zigzagueando. Este fenómeno no entraña ningún misterio. Sin embargo, con menos frecuencia, hay pacientes que se refieren a figuras geométricas más intrincadas: retículas, espirales, embudos y telarañas que se mueve, giran y se transforman constantemente.
Todos hemos jugado alguna vez a tirar una moneda y escoger cara y cruz. Pero ¿es posible predecir si saldrá cara o cruz? Pues en principio, sí.