
Un grupo de investigadores japoneses acaban de resolver un viejo misterio veterinario: cómo pueden los perros pararse y caminar durante mucho tiempo sobre nieve e hielo, sin congelarse sus patas.
Científicos de la Universidad Yamazaki Gakuen (Tokio), se preguntaron cómo era posible que los perros no sintieran frío en sus patas, a pesar de tener menos aislante en la piel de sus extremidades que en el resto del cuerpo. Por lo visto, las patas poseen una serie de almohadillas con un alto contenido de grasa, que se congela con menos facilidad que otros tejidos. Sin embargo, también posee una superficie con un alto ratio área/volumen, lo que implica que debería perder calor fácilmente.

El problema de determinar si ha hecho más o menos frío en una determinada época del año respecto a otras es que nuestro cerebro no es muy eficiente estableciendo comparaciones a largo plazo, y nuestra memoria es muy selectiva. Así que es posible que julio os haya parecido un mes más fresco de lo habitual (por las mañanas incluso había que abrigarse), pero no es así. Ha habido meses de julio mucho más fríos en años anteriores.
Lo japoneses están locos. Sólo así puedo explicar esta línea de productos basada en un gel que enfría la piel instantáneamente, muy recomendado para estos días de calor pegajoso.

No importa la temperatura del lugar donde estemos, el metal siempre parece estar más frío que las demás cosas. Incluso, si estamos a una temperatura bajo cero, es posible que nuestros dedos se queden irremediablemente pegados a una barandilla metálica si cometemos la imprudencia de asirla sin estar provistos de un buen par de buenos guantes. 
Propondremos ahora una pregunta a los lectores, animándoles a participar, de modo que todos podamos aprender y poner a prueba nuestros conocimientos. La pregunta tiene que ver, como en