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        <title>Magazine - botiquin</title>
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        <description>Publicación de noticias sobre gadgets y tecnología. Últimas tecnologías en electrónica de consumo y novedades tecnológicas en móviles, tablets, informática, etc</description>
        <pubDate>Sat, 13 Jun 2026 10:27:15 +0000</pubDate>
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                <title><![CDATA[El botiquín de nuestra casa (XII): los estimulantes]]></title>
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                <pubDate>Fri, 13 Aug 2010 04:36:14 +0000</pubDate>
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                    <![CDATA[
                              <p>
      <img src="https://i.blogs.es/ad09b4/cafe/1024_2000.jpg" alt="El&#x20;botiqu&#x00ED;n&#x20;de&#x20;nuestra&#x20;casa&#x20;&#x28;XII&#x29;&#x3A;&#x20;los&#x20;estimulantes">
    </p>
    <p></p>
<p>En mayor o menor medida, todos nosotros empleamos <strong>alguna clase de estimulante</strong>. En mi caso, por ejemplo, escribo estas líneas bajo los efectos de una taza de café bien cargada. Pero nos sorprendería descubrir desde cuándo los seres humanos emplean éste y otros estimulantes en su vida diaria.</p>
<!-- BREAK 1 -->
<p>Antes de 2737 a. C. se dice que el emperador chino <strong>Shen Nung</strong> ya había descubierto las propiedades estimulantes del té. En una nota en su diario médico, fechada en el año mencionado, Shen escribe que el té no sólo “sacia la sed” sino que también “reduce el deseo de dormir.”</p>
<!-- BREAK 2 -->
<p>Hoy en día la cafeína se usa de forma espectacular. No sólo se encuentra de manera natural en el café, el té y el chocolate <strong>sino que se agrega a muchos medicamentos vendidos sin receta</strong>. ¿Por qué se añade cafeína a tantos medicamentos?</p>
<!-- BREAK 3 -->
<p></p>
<!--more--><p></p>

<blockquote>En los descongestionantes, contrarresta los efectos soporíferos de los compuestos activos de estos fármacos. En los analgésicos, la cafeína aumenta (mediante un mecanismo todavía desconocido) la acción de estos calmantes del dolor. Y en los regímenes dietéticos, un estimulante es el ingrediente activo que disminuye el apetito.</blockquote>

<p>Como cualquier droga, la cafeína puede matar en dosis altas. La dosis letal para el ser humano, por ejemplo, es de 10 gramos. Es decir: <strong>si tomáis 100 tazas de café en menos de 4 horas es muy probable que no lo contéis</strong>. </p>
<!-- BREAK 4 -->
<p>Vía | <em>Las cosas nuestras de cada día</em> de Charles Panati</p>
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                                <item>
                <title><![CDATA[El botiquín de nuestra casa (XI): las lentillas de contacto]]></title>
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                <pubDate>Sun, 27 Jun 2010 15:11:26 +0000</pubDate>
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                    <![CDATA[
                              <p>
      <img src="https://i.blogs.es/0efef0/lentillas_193102/1024_2000.jpg" alt="El&#x20;botiqu&#x00ED;n&#x20;de&#x20;nuestra&#x20;casa&#x20;&#x28;XI&#x29;&#x3A;&#x20;las&#x20;lentillas&#x20;de&#x20;contacto">
    </p>
    <p>A pesar de que <strong>las lentillas de contacto </strong>nos pueda parecer un invento muy reciente, lo cierto es que la primera persona que propuso un sistema de lentillas de contacto fue <strong>Leonardo da Vinci</strong> en su obra <em>Código ocular</em>, escrita en el siglo XVI.</p>
<!-- BREAK 1 -->
<p>Allí describe un método óptico para corregir la visión defectuosa situando el ojo junto a un tubo corto y lleno de agua, cerrado en un extremo por una lente plana. El agua entraba en contacto con el globo ocular y refractaba los rayos luminosos tal y como lo hace una lente curva.</p>
<!-- BREAK 2 -->
<p>El problema es que el ojo es demasiado sensible para entrar en contacto con una sustancia extraña. Aunque se pulieran extremadamente, <strong>las lentes de contacto de cristal seguían siendo demasiado ásperas</strong>.</p>
<!-- BREAK 3 --><!--more--><p>En 1680, ópticos franceses intentaron un nuevo enfoque de este problema. Situaron <strong>una capa protectora de gelatina</strong> sobre el globo ocular, y después la cubrieron con una lente de cristal pequeña y bien ajustada. Pero la lente se desprendía con frecuencia del ojo.</p>
<!-- BREAK 4 -->
<p>Las primeras lentes de contacto fueron ideadas en 1877 por el doctor <strong>A. E. Fick</strong>, un físico suizo. Eran lentes duras y gruesas. Además, no resultaban demasiado cómodas. El cristal había sido fabricado, por soplado o moldeo, hasta conseguir la curvatura apropiada; pulimentado y después cortado para lograr una lente que no sólo cubriera la córnea, sino también todo el globo ocular. </p>
<!-- BREAK 5 -->
<p>Hasta 1936, el vidrio continuó siendo el material estándar de estas lentes duras. Hasta que la empresa alemana <strong>I. G. Farben presentó la primera lente dura de plexiglás</strong>. Desde entonces, los científicos han alterado la composición física y química de las lentes, con la intención de conseguir una superficie que imite lo mejor posible la estructura del cristalino humano. </p>
<!-- BREAK 6 -->
<p>Actualmente, además del alto contenido en agua, una buena lente se caracteriza por <strong>la permeabilidad al oxígeno</strong>, para que las células del ojo puedan respirar. </p>
<!-- BREAK 7 -->
<p>Vía | <em>Las cosas nuestras de cada día</em> de Charles Panati</p>
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                                <item>
                <title><![CDATA[El botiquín de nuestra casa (IX): el bronceador]]></title>
                <link>https://www.xatakaciencia.com/salud/el-botiquin-de-nuestra-casa-ix-el-bronceador</link>
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                <pubDate>Tue, 01 Jun 2010 11:50:27 +0000</pubDate>
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                    <![CDATA[
                              <p>
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    </p>
    <p></p>
<p>La Segunda Guerra Mundial fue <strong>la causante de que se inventara el bronceador</strong>. Las tropas estacionadas en el Pacífico necesitaban cremas para la piel para protegerse del sol.</p>
<!-- BREAK 1 -->
<p>Antes de esto, en diversas sociedades occidentales se utilizaron cremas y ungüentos opacos, similares al moderno <strong>óxido de cinc</strong>, al igual que las sombrillas y los parasoles. </p>
<!-- BREAK 2 -->
<p>Luego también se puso de moda el broncearse, <strong>cuando anteriormente sólo se bronceaban los trabajadores en el campo</strong>. Durante los años 1930, a medida que los bañadores dejaban cada vez más piel al descubierto, se introdujo el riesgo de quemaduras. Sin embargo, los bañistas tomaban un poco el sol y luego se protegían bajo la sombrilla.</p>
<!-- BREAK 3 -->
<p>El bronceador, pues, no empezó a ser realmente necesario hasta que los soldados que trabajaban en las cubiertas de los portaviones y demás no podían protegerse en la sombra. Uno de los agentes más efectivos con los que se experimentó fue el llamado <strong>aceite de parafina rojo</strong>.</p>
<!-- BREAK 4 -->
<p></p>
<!--more--><p></p>

<p>Es un subproducto inerte del petróleo, el residuo tras la extracción de la gasolina y otros refinados. Su color rojo natural, debido a un pigmento, <strong>cierra el paso a los rayos ultravioleta del sol</strong>. </p>
<!-- BREAK 5 -->
<p>Las fuerzas aéreas de los <span class="caps">EEUU</span> distribuían aceite de parafina rojo entre sus aviadores, en previsión de que pudieran ser derribados en territorios tropicales.</p>
<!-- BREAK 6 -->
<p>Después de la guerra, <strong>Benjamín Green</strong>, uno de los responsables de conseguir para los militares esta protección, creyó que el producto se podría explotar comercialmente. Así que creó una loción cremosa, de un blanco puro, aromatizada con esencia de jazmín. </p>
<!-- BREAK 7 -->
<p>El producto permitía al usuario conseguir una coloración cobriza de su piel. Lanzado al mercado, el <strong>Copertone</strong> contribuyó a difundir la moda del bronceado en todo el país.</p>
<!-- BREAK 8 -->
<p>Vía | <em>Las cosas nuestras de cada día</em> de Charles Panati</p>
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                                <item>
                <title><![CDATA[El botiquín de nuestra casa (IV): Tiritas]]></title>
                <link>https://www.xatakaciencia.com/medicina/el-botiquin-de-nuestra-casa-iv-tiritas</link>
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                <pubDate>Thu, 29 Apr 2010 10:50:09 +0000</pubDate>
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                    <![CDATA[
                              <p>
      <img src="https://i.blogs.es/769925/tiritas/1024_2000.jpg" alt="El&#x20;botiqu&#x00ED;n&#x20;de&#x20;nuestra&#x20;casa&#x20;&#x28;IV&#x29;&#x3A;&#x20;Tiritas">
    </p>
    <p><strong>Las tiritas</strong> ya son un elemento imprescindible en cualquier botiquín. Hasta ya las venden customizadas con los dibujos de nuestros personajes favoritos. Pero ¿cuál es el origen de este invento aparentemente sencillo?</p>
<!-- BREAK 1 -->
<p>Como decíamos <a class="text-outboundlink" href="https://www.xatakaciencia.com/medicina/el-botiquin-de-nuestra-casa-iii-listerine" data-vars-post-title="El botiquín de nuestra casa (III): Listerine" data-vars-post-url="https://www.xatakaciencia.com/medicina/el-botiquin-de-nuestra-casa-iii-listerine">en el artículo anterior de esta serie</a> sobre el botiquín de nuestra casa, el inventor del Listerine acudió a un <strong>Congreso Médico de Filadelfia</strong> celebrado en 1876 y quedó impresionado por la teoría de los gérmenes elaborada por sir <strong>Joseph Lister</strong>. No fue el único, por allí también estaba el farmacéutico <strong>Robert Johnson</strong>, que también salió conmocionado de la conferencia.</p>
<!-- BREAK 2 -->
<p>(Sí, Lister no sólo fue el inductor del Listerine, sino de las tiritas).</p>

<p>Junto a sus hermanos, Johnson fundó la compañía Johnson &amp; Johnson a mediados de la década de 1880 que empezó a fabricar unas vendas de algodón y gasa, de gran tamaño, que podían ser enviados a cualquier hospital o al campo de batalla <strong>conservando tu esterilidad</strong>.</p>
<!-- BREAK 3 --><!--more-->
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      </div>
</div>
<p>Fue en 1920 cuando James Johnson, presidente de la firma, oyó hablar de un pequeño vendaje casero ideado por uno de sus empleados, <strong>Earle Dickson</strong>. El problema de Dickson es que tenía una mujer muy patosa, y casi siempre se estaba haciendo heridas o sufría accidentes domésticos. Dickson no quería ir vendándola con los grandes vendajes de la empresa porque las heridas eran muy leves… y no le seducía la idea de estar casado con la momia.</p>
<!-- BREAK 4 -->
<p>Así que Dickson usó un paquete pequeño de algodón y gasa estériles de la empresa, situándolo en el centro de una tira adhesiva. Su jefe vio el invento y se le iluminó la bombilla. <strong>W. Johnson Kenyon</strong>, uno de los directores de la fábrica que la empresa tenía en Nueva Brunswick, fue el que sugirió el nombre <strong>Brand-Aid</strong>, que con el tiempo se convertiría en el término genérico para estos pequeños vendajes.</p>
<!-- BREAK 5 -->
<p>Los primeros se construyeron a mano, siguiendo un sistema de trabajo en cadena.</p>

<p><strong>Las ventas no fueron demasiado importantes</strong>. Algo fallaba. La gente no parecía encontrarle gran utilidad a aquellas vendas para heridas pequeñas, porque las heridas pequeñas, creían, no revestían gravedad. </p>
<!-- BREAK 6 -->
<p>Sin embargo, todo cambió a raíz de las ingeniosas campañas de marketing. La más importante de ellas fue la de <strong>distribuir gratuitamente un número ilimitado de tiritas en los campamentos de Boy Scouts</strong> de todo el país, así como entre los carniceros locales.</p>
<!-- BREAK 7 -->
<p>En 1924 se fabricaban ya mecánicamente, en la medida de tres pulgadas de longitud por tres cuartos de pulgada de anchura. Cuatro años más tarde, el público pudo adquirir <strong>tiritas con orificios de ventilación de la gasa</strong>, para incrementar la circulación del aire y acelerar la cicatrización.</p>
<!-- BREAK 8 -->
<p>¿Y qué fue de Dickson y su mujer que tendía a herirse continuamente? Pues Dickson se hizo rico, llegó a ser vicepresidente y miembro del consejo de dirección…y supongo que siempre estuvo agradecido a Dios de que su mujer fuera tan, tan patosa. </p>
<!-- BREAK 9 -->
<p>Vía | <em>Las cosas nuestras de cada día</em> de Charles Panati</p>
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            </item>
                                <item>
                <title><![CDATA[El botiquín de nuestra casa (II): la vaselina]]></title>
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                <pubDate>Sat, 24 Apr 2010 12:59:05 +0000</pubDate>
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                    <![CDATA[
                              <p>
      <img src="https://i.blogs.es/7a2a55/vaselina/1024_2000.jpg" alt="El&#x20;botiqu&#x00ED;n&#x20;de&#x20;nuestra&#x20;casa&#x20;&#x28;II&#x29;&#x3A;&#x20;la&#x20;vaselina">
    </p>
    <p></p>
<p><strong>La vaselina</strong>, esa gelatina traslúcida, tuvo innumerables usos en el pasado. </p>

<p>Por ejemplo, los pescadores untaban de vaselina sus anzuelos para atraer a las truchas. Las actrices de teatro se la aplicaban en las mejillas para simular lágrimas. Los nativos del Amazonas <strong>cocinaban con ella</strong>, la comían untada en pan e incluso usaban tarros de vaselina como moneda. Debido a que resiste la congelación, el explorador del Ártico <strong>Robert Peary</strong> la llevó consigo al Polo Norte para protegerse la piel de escoriaciones, y para preservar su equipo mecánico contra el óxido.</p>
<!-- BREAK 1 -->
<p>La vaselina fue inventada por <strong>Robert Augustus Chesebrough</strong>, un químico de Brooklyn que tuvo una vida muy longeva (96 años) que él atribuyó a que tomaba una cucharada de vaselina cada día.</p>
<!-- BREAK 2 -->
<p>En 1859, Chesebrough no buscaba un nuevo ungüento sino una manera de librarse de la quiebra. En una época en la que el queroseno era una fuente importante de energía doméstica e industrial, su negocio basado precisamente en este combustible, se veía amenazado por el petróleo, mucho más barato, <strong>procedente de los grandes hallazgos de Pennsylvania</strong>.</p>
<!-- BREAK 3 -->
<p></p>
<!--more--><p></p>

<p>Chesebrough se trasladó hasta aquí para sacar tajada del petróleo, pero su curiosidad se vio atrapada por <strong>un residuo pastoso</strong>, parecido a la parafina, que se adhería a las perforadoras e incluso llegaba a paralizarlas. Nadie sabía de la naturaleza química de esta sustancia pero todos les dedicaban toda clase de insultos. Aunque los obreros descubrieron que aplicada a una herida o quemadura, <strong>la pasta aceleraba su curación</strong>.</p>
<!-- BREAK 4 -->
<p>Así que Chesebrough regresó a Brooklyn sin un dólar pero con varios tarros de este misterioso producto secundario del petróleo. Pasó varios meses experimentando, durante los cuales intentó extraer y purificar el ingrediente esencial de la pasta. </p>
<!-- BREAK 5 -->
<p>Este ingrediente resultó ser una sustancia transparente y suave, que llamó “<em>gelatina de petróleo</em>”. Para probarla, él mismo se practicó cortes, arañazos y heridas, descubriendo que su sustancia resultaba curativa, <strong>con rapidez y sin infección</strong>.</p>
<!-- BREAK 6 -->
<p>En 1870, Chesebrough empezó a fabricar, por primera vez en el mundo, su <strong>Vaselina Petroleum Jelly</strong>. Al ser una mezcla presentaba un punto de fusión no definido, observándose un reblandecimiento en las proximidades de los 36 °C y completándose el paso al estado líquido sobre los 60 °C. El punto de ebullición estaba sobre los 350 °C.</p>
<!-- BREAK 7 -->
<p>El término provenía del alemán <em>Wasser</em> (=agua) + griego <em>elaion</em> (=aceite). Aunque también hay otra versión etimológica, tampoco desmentida por Chesebourgh:los amigos del químico aseguraban que al intentar purificar la sustancia usó jarros de flores (<em>vases</em>) de su esposa como recipientes de laboratorio. A la palabra <em>vase</em> le añadió un popular sufijo médico de la época: <em>line</em>.</p>
<!-- BREAK 8 -->
<p>Al empezar el siglo XX, <strong>la vaselina ya figuraba en todos los botiquines familiares</strong>. Chesebrough había transformado un producto de deshecho, pegajoso y molesto, víctima de los insultos más procaces de los obreros del petróleo, en una industria multimillonaria.</p>
<!-- BREAK 9 -->
<p>Vía | <em>Las cosas nuestras de cada día</em> de Charles Panatti.</p>
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                                <item>
                <title><![CDATA[El botiquín de nuestra casa (I)]]></title>
                <link>https://www.xatakaciencia.com/medicina/el-botiquin-de-nuestra-casa-i</link>
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                <pubDate>Thu, 22 Apr 2010 10:20:16 +0000</pubDate>
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                    <![CDATA[
                              <p>
      <img src="https://i.blogs.es/e6cc38/22502_grd/1024_2000.jpg" alt="El&#x20;botiqu&#x00ED;n&#x20;de&#x20;nuestra&#x20;casa&#x20;&#x28;I&#x29;">
    </p>
    <p></p>
<p>Aquí empieza una nueva serie de artículos centrada en <strong>los elementos que podemos encontrar en cualquier botiquín</strong> que tengamos en casa: pastillas, tiritas, esparadrapo, agua oxigenada, laxantes, supositorios…</p>
<!-- BREAK 1 -->
<p>Pero antes de empezar, conviene explicar <strong>los orígenes del botiquín</strong>.</p>

<p>El hombre primitivo consideraba la enfermedad como un castigo divino, y la curación como una purificación. Así pues, medicina y creencias religiosas estuviera íntimamente ligadas durante siglos. Esta noción se encuentra en el origen de la palabra “farmacia”, que procede del griego <em>pharmakon</em> (purificación a través de la purga).</p>
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<p>El primer catálogo de medicamentos lo escribió sobre el 3500 a. C. un médico sumerio cuyo nombre se ha perdido. En una tablilla de barro, y escritos en caracteres cuneiformes, se conservan los nombres de <strong>decenas de drogas para tratar dolencias que todavía hoy existen</strong>.</p>
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<!--more--><p></p>

<p>Por ejemplo: como desinfectante para heridas, vino agriado. Para hacer gárgaras, sal disuelta en agua. Para la fiebre, corteza de sauce pulverizada, que es el equivalente de la aspirina en la naturaleza.</p>
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<p>Los egipcios ampliaron en botiquín, y el <strong>Papiro Ebers </strong>(1900 a.C.) revela, por ejemplo, que el estreñimiento era tratado con un laxante a base de vainas de sen molidas y aceite de ricino. Para la indigestión, una papilla de hojas de hierbabuena y carbonatos (hoy conocidos como antiácidos).</p>
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<p>La era moderna de la farmacología empezó en el siglo <span class="caps">XVI</span>, precedida por los grandes descubrimientos de la química. Por la misma época, se produjo otro gran acontecimiento: la publicación en Alemania, en el 1546, de <strong>la primera farmacopea moderna</strong>, con una lista de centenares de drogas y productos químicos medicinales, y con instrucciones explícitas para su preparación.</p>
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<p>Según veremos, muchos medicamentos corrientes surgieron por tanteo, porque los médicos aún no conocían la existencia de virus y bacterias, y creían que muchas enfermedades tenían causas imaginarias. Así pues, muchos de los últimos avances fueron fruto de la serendipia, de hallazgos accidentales.</p>
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<p>En la próxima entrega de esta serie de artículos empezaremos con el primero.</p>
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