
La elaboración de biodiésel a partir de algas está cambiando el panorama de los biocombustibles. Recordemos que para la obtención de biodiésel ordinario se utiliza un aceite vegetal como el de soja, girasol o palma y se le hace reaccionar con alcohol en presencia de ciertos compuestos químicos para producir ésteres grasos que constituyen el combustible. El inconveniente es que los campos sembrados de estos cultivos no se pueden dedicar al cultivo de otras especies necesarias para el consumo humano, y para producir unos litros de combustible se necesitan grandes extensiones de terreno. La utilización de otras tierras implica la destrucción medioambiental e incrementa la pobreza o el hambre.
Las algas están compuestas básicamente por proteínas, carbohidratos, ácidos nucleicos y ácidos grasos. Son estos últimos los que luego son convertidos en biodiésel. Obviamente no todas las especies de algas tienen las mismas condiciones, por ello se buscan algas que contengan un alto contenido en lípido y que sean fácilmente cultivables.

¿Acabarán siendo las algas la fuente alternativa al petróleo? Es lo que presume Craig Venter, uno de los principales artífices del proyecto genoma humano.
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