
El otro día se planteaba la idea de vivir mil años. Muchos comentarios daban a entender que el hombre está por encima de según qué leyes de la naturaleza. ¿Pero qué pasa con el resto de nuestros vecinos?
Un modelo muy conocido en el estudio de la dinámica de sistemas y las teorías de control es el que trata la evolución de las poblaciones de unos hipotéticos zorros y conejos en función de su interacción.
Entendiendo “interacción” como “zorro come conejo”, por supuesto.
La idea es la siguiente: Pongamos la población de conejos como la variable a controlar, y dejemos que la propia naturaleza controle su número.
Los encargados de controlar esta población serán los zorros, por supuesto. Supondremos por tanto que la tasa de mortalidad por causa natural es siempre constante, para comprender más fácilmente el modelo.
Arranquemos el sistema. O lo que es lo mismo, pongamos conejos en nuestro territorio.
