Para poder votar este post tienes que identificarte o registrarte aquí.
Para votar este post conéctate con Facebook
Connect
Si en vez de encarnar a un Ewok torpe o a un Tarzán patoso queréis protagonizar una aventura científica de botánicos en busca de nuevos mundos, entonces deberéis viajar a las selvas tropicales.
En las copas de los árboles de estas selvas existe una rica biodiversidad que apenas se conoce por la dificultad que entraña escalar un gran árbol: los troncos más altos no resisten el peso de una persona. Para ello, Francis Hallé, un botánico francés, ha ingeniado una especie de dirigible provisto de una balsa inflable.
De esta manera, podéis emular al protagonista de El barón rampante de Italo Calvino, el joven Cosimo Piovasco di Rondò, que decidió un día subir a los árboles y no bajar jamás.
Leer más