
La concentración de los contaminantes se reduce al dispersarse éstos en la atmósfera, proceso que depende de factores climatológicos como la temperatura, la velocidad del viento, el movimiento de sistemas de altas y bajas presiones y la interacción de éstos con la topografía local, por ejemplo las montañas y valles.
La temperatura suele decrecer con la altitud, pero cuando una capa de aire frío se asienta bajo una capa de aire caliente produciendo una inversión térmica, la mezcla atmosférica se retarda y los contaminantes se acumulan cerca del suelo. Las inversiones pueden ser duraderas bajo un sistema estacionario de altas presiones unido a una baja velocidad del viento, como está pasando en ciudades como Madrid o Barcelona.

Algunos sostienen que es cosa de la contaminación. Otros, de la excesiva higiene que la que sometemos nuestro cuerpo, que se vuelve hipersensible al medio. Pero poco se sabe de la procedencia del asma. Incluso se puede tener en tela de juicio la idea de que el asma, con el tiempo, está empeorando.
El mosquito tigre y la mosca negra han empezado a proliferar en la misma zona: pueblos de Cataluña y la cuenca del Ebro, dejando a su paso fuertes reacciones alérgicas, y su expansión podría estar vinculada al cambio climático.