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Cualquiera que pretenda hablar de drogas con cierto fundamento debería haber leído antes este libro. Está considerado uno de los libros más importantes a nivel internacional sobre el estudio multidisciplinar de las drogas. Y en gran parte fue escrito en la cárcel por su autor, condenado por tráfico de drogas.
En primer lugar, Historia general de las drogas, de Antonio Escohotado, sirve para aclarar muchas preguntas turbias. ¿Qué sucede con el asunto de las drogas que produce tanta alarma? ¿Por qué la mayoría de gente usa la palabra “droga” para referirse negativamente a todo un conjunto de sustancias que poco se parecen entre sí y que, por definición, englobarían muchos medicamentos, actividades e incluso el pis de gato?
La circulación de cualquier proteína cerebral con poderes euforizantes provoca una inmediata respuesta represiva, aunque su toxicidad sea inferior al de la patata, no cree dependencia y carezca de estigma social previo. Sin embargo, farisaicamente, ciertas sustancias seguirán considerándose medicinas decentes y artículos de alimentación a pesar de que, a la luz de los análisis científicos, sean potencialmente más peligrosas. ¿Nos imaginamos un mundo en el que hasta el café y los aguardientes también sean racionados?
Como dije, la obra está considerada como la más importante y ambiciosa sobre la fenomenología de las drogas. Un libro enorme (tres volúmenes en un solo tomo), que completa el enfoque histórico con el fenomenológico, mediante un Apéndice que examina las principales drogas descubiertas, tanto lícitas como ilícitas. Un libro erudito, riguroso, documentadísimo, con más de 1500 páginas y 5 kilogramos de peso, con 300 imágenes en color y blanco y negro, con una bibliografía que apabulla y un sistema completamente inédito de referencias para facilitar la consulta. Un libro escrito mientras su autor cumplía pena en la cárcel por una injusta condena por tráfico de drogas. Lo cual aureola de cierto romanticismo este grandioso mamotreto.
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